Resolución de Conflictos
Definir las posiciones e intereses
La posición es lo que cada
parte trata de alcanzar, y puede ser en sí misma la causa del conflicto, como cuando uno
reclama la devolución de un objeto que le han sustraído.
El interés es la razón por la
cual se desea satisfacer la posición. En el ejemplo dado, la devolución del objeto es un
acto de justicia.
En todo conflicto son más importantes
los intereses que las posiciones, y sólo cuando consideramos a aquellos como primordiales
es que comienza a ser posible una solución.
Para mostrar la importancia de este
punto, imaginemos que el alumno A tiene actitudes antagónicas hacia la alumna B porque
ésta ha preferido estudiar durante el fin de semana con su otro compañero. Luego de
definir el problema, encontraremos que lo que en realidad tiene molesto a A es que se
siente celoso, de manera que la solución no pasará simplemente por hacer que B dedique
un fin de semana a estudiar con él, para igualar las cosas. Claramente se ve que esta posición
puede bien sacrificarse si se consigue resolver el interés con una propuesta
más amplia, lo cual será, sin duda, muy aceptable para todas las partes.
Si sólo se tratase de resolver la
posición, el resultado sería una interminable serie de explicaciones, excusas y
acusaciones ("tú me dijiste..."; "yo creía que..."; "me habías
prometido..."; etcétera). Concentrándose sobre el interés, en cambio, las partes
podrán reformular su relación interpersonal, comprendiendo los sentimientos del otro y
proponiéndose actos en mutuo beneficio, lo que ya constituye la siguiente etapa del
proceso de resolución del conflicto.

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