Viernes, 25 de Julio de 2008
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Darío Enrique Salas Díaz

Nació en Imperial Bajo, Puerto Saavedra, en la provincia de Cautín, Chile, el 9 de mayo de 1881. Estudió en la Escuela Normal de Chillán y obtuvo el título de profesor de Estado en 1899. Después de ser nombrado profesor en Santiago, se recibió de profesor de Castellano y Francés. El gobierno de Chile premió su talento y capacidad demostrados enviándolo, en 1905, a perfeccionarse a los Estados Unidos, donde se graduó en 1907 de doctor en Pedagogía de la Universidad de Nueva York.

A su regreso, Salas planteó la importancia de sustituir el modelo alemán de educación por el norteamericano, que se basaba en principios pluralistas, democráticos y eficientes. Partió del principio elemental que señalaba que todo sistema educativo está indisolublemente condicionado por la cultura y el medio que lo genera. El maestro estudió diversas corrientes.

Como pedagogo, su meta fue ampliar y modernizar la educación en Chile, desplegando un quehacer multifacético: fue profesor de Pedagogía e Idioma; en 1910 asumió el cargo de profesor de Pedagogía del Instituto Pedagógico; fue director de la Revista de Instrucción Primaria y de la Revista de Educación Primaria; tradujo importantes obras pedagógicas; y escribió artículos, conferencias y folletos.

Su interés por la enseñanza abarcaba todos los aspectos y grados; Salas dedicó sus más grandes esfuerzos a la educación primaria y a la educación popular.

Desde joven, el problema de la educación ocupó su pensamiento y, más tarde, lo plasmó en su obra fundamental: "El Problema Nacional. Bases para la Reconstrucción de Nuestro Sistema Escolar Primario", publicada en 1917. Esta obra fue trascendental en la historia de la educación chilena, y sirvió de base a la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, que se dictó en 1920.

Chile lo considera como el Padre espiritual de la Ley de Instrucción Primaria, pero éste no fue el único aporte a la educación de su patria: como Director General de Educación Primaria -cargo que sirvió hasta 1927-, Salas desarrolló un papel significativo en la puesta en práctica de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria. Cuando asumió en 1918, la matrícula en las escuelas fiscales alcanzaba a 332.120 alumnos; al momento de su retiro, había subido a 486.960.

La permanencia de los niños en el sistema educacional estaba íntimamente ligada a sus condiciones de salud. Por ello, Salas impulsó la atención dental de los escolares y logró que las municipalidades destinaran recursos para su alimentación. Esta tarea fue el antecedente para que luego funcionara la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JNAEB) y por lo cual se lo considera, con justicia, el Precursor de la Junta de Auxilio Escolar y Becas. Además, fomentó la enseñanza técnico-manual, los cursos vocacionales y la incorporación de la población mapuche al sistema educativo formal.

En 1931 fue elegido decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Chile.

Falleció 10 años después, en 1941.