Domingo, 18 de Mayo de 2008
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Pablo A. Pizzurno

Nació en Buenos Aires, Capital, el 11 de julio de l865. Desde muy joven sintió el llamado de la vocación, recibiéndose de maestro normal nacional a la edad de 17 años. Obtuvo el reconocimiento de pares y superiores desde el inicio de su actividad docente como maestro de grado, en el Departamento de Aplicación de la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”. Más tarde se hizo cargo de las cátedras Historia de la Educación y Gramática Castellana. Decidió ampliar su formación y partió hacia Europa: se inscribió en la Escuela Normal de Trabajo Manual de Naas (Suecia), además de dar a conocer los avances de la educación argentina cuando participó y honró a todo el magisterio de nuestro país en el Congreso Internacional de Educación, realizado en París en el año 1889. Se interesó, también, en establecer contacto con los sistemas educativos y teorías pedagógicas imperantes en distintos países europeos, como Inglaterra, España, Bélgica, Suiza y Alemania, entre otros.

Al volver a Buenos Aires, revolucionó los métodos y teorías vigentes en ese momento, tras fundar el Instituto Nacional, un establecimiento modelo de enseñanza primaria, secundaria y especial, lo cual constituyó un valioso aporte al progreso de la educación argentina de ese momento.

Otorgó relevancia al trabajo manual, a la educación física, a las exposiciones escolares, a la ilustración de las clases, a las excursiones, a las audiciones musicales, etc. Es decir, trató de provocar la participación interesada del alumno en las clases, brindándole una enseñanza integral y moral con la seguridad de alcanzar mejores logros que con una mera instrucción.

Ocupó diversos cargos en la enseñanza oficial de la época. En 1900 fue Inspector General de Enseñanza Secundaria, desde donde predicó sobre la necesidad de una renovación de la educación en todo el territorio nacional. Más tarde fue nombrado presidente del Consejo de Educación de Córdoba y más adelante, de Salta. Dirigió la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta” .

Tuvo a su cargo la Inspección Técnica de las escuelas de la Capital Federal; fue vocal del Consejo Nacional de Educación y formó parte de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, entre otros. Tuvo una reconocida actividad como publicista, dejando una notable cantidad de libros y folletos (alrededor de cuarenta). Entre los más destacados se encunetran: "Algunas ideas sobre educación" ( 1895); "Deficiencias de la educación argentina"; "Algunas causas y remedios" (1898); "Cómo se forma al ciudadano" (1906); "Cómo debe orientar su acción el educador primario" (1914); "La escuela normal, el maestro y la educación popular" (1921) y"La escuela y el progreso social" (1928).

Dictó conferencias en todo el país y también en el exterior. Bregó siempre por dar impulso a las escuelas primarias para lograr una correcta adecuación a las necesidades reales del país. Logró que en el ámbito de la Capital Federal se instalaran las primeras plazas de Educación Física y se comenzara a organizar la Educación Estética.

En el Congreso sobre Analfabetismo -realizado en el año 1934- hizo oír su voz, puntualizando que la mayor dificultad radicaba en el maestro que trabaja desorientado, solicitandoque se le diera importancia a los cursos de perfeccionamiento, a las publicaciones didáctico-pedagógicas, al acompañamiento de la superioridad y la estabilidad en el cargo. Reclamó franqueza a las autoridades para evaluar la situación de la educación, convencido de que el sistema de ocultamiento de las deficiencias y la magnificación de las bondades de nuestra enseñanza sólo acarrearían consecuencias lamentables.

El 20 de marzo de 1940, falleció en Buenos Aires.