Francisco Gavidia
Nació en Cacahoatique, departamento de San Miguel, el 29 de diciembre de 1863. Su nombre completo es: Francisco Antonio Gavidia Guandique, siendo su apodo Chepe Toño; hijo del matrimonio de Don Francisco Gavidia -militar retirado- y Doña Eloísa Guandique. Se casó con Doña Isabel Bonilla en 1887, con quien tuvo doce hijos (de los cuales solo nueve sobrevivieron). En 1876, el periódico juvenil migueleño “Opinión” publicó por primera vez sus versos. Se graduó de bachiller en Ciencias y Letras en 1879, a los 16 años. En 1883, la revista "Juventud", lo aclama como uno de los talentos en poesía salvadoreña.
Es considerado el padre de la literatura salvadoreña. Gavidia llena una época, marca una etapa. Practicó todos los géneros literarios y en cada uno aportó una visión enriquecedora de nuestra realidad. Con Gavidia tenemos algunos de los fundamentos para insistir en la búsqueda de lo nuestro; él tiene cierta profundidad que no encontramos en autores anteriores a él o contemporáneos suyos. Descubrió el alejandrino francés y lo enseñó a Rubén Darío (Nicaragua), quien lo incorporó al verso escrito en español y lo llevó a sus últimas consecuencias. Rubén Darío deja constancia de su amistad en un largo y laudatorio poema que, entre otras cosas, manifiesta que Gavidia es la floresta de las letras francesas.
Incursionó en todos los rumbos de la literatura, por lo que algunos afirman que su obra es un tanto dispersa. Su diversidad es de riquezas, no de fragmentación; es un todo que muestra la dedicación de un hombre preocupado por fundamentar una expresión cultural salvadoreña. Para ello estudió el pasado prehispánico y colonial del país en su contexto centroamericano, así como el de nuestra América. Aparte de su labor poética, participo en actividades periodísticas-literarias y se preocupó por la educación; publicó numerosos ensayos de aspecto educativo; en 1932 es declarado "Salvadoreño Meritísimo" por la asamblea legislativa. Ente su obra se destacan: "Versos" (poesía), 1885; "Ursino" (teatro), 1886; "Júpiter" (teatro), 1889; "El Encomendero" (1901); "Historia Moderna de El Salvador", 1917; "Cuentos y Narraciones", 1931; "Sóteer o Tierra de Preseas" (narración), 1949 y "Antología" (poesía), 1951.
Movido por un espíritu patrio, Gavidia incursiona en la prehistoria salvadoreña en busca de fuentes que alimenten su imaginación y en su obra exalta en forma especial a los héroes indigenistas y las leyendas de los pueblos conquistados.
Así mismo aborda con acuciosidad la época colonial e independentista, escribiendo obras como "Ursino", en que hace una fuerte crítica a la iglesia católica conservadora (a tal grado que la segunda edición fue censurada en algunas de sus partes) y "Júpiter", donde plasma una nueva perspectiva épica del acontecimiento de la Independencia centroamericana.
Tenía una visión crítica al sistema de la época y visionaria con su postura centroamericanista, como se descubre en su extenso poema "A Centroamérica". Además del campo de la literatura, fue politólogo, lo que le valió en varias oportunidades, persecución e inclusive el exilio durante dos años en Guatemala, teniendo que abandonar a su familia.
Fue musicólogo, lo que le permitió volver a escribir musicalmente junto con su traducción alrededor de 205 composiciones para ópera.
Fue políglota y manejaba lenguas clásicas y modernas; entre ellas, inglés, alemán, francés, italiano, portugués, latín y griego, lo que le permitía leer a los autores en su lengua original.
Publicó numerosos ensayos y estudios profundos en Educación, de donde se desprende un estudio gramatical que le sirviera para generar una propuesta para la creación de un idioma universal al que llamó "Salvador", basado en el estudio de alófonos, y que le valiera que la Real Academia de la Lengua Española lo nombrara miembro fundador de la Lengua Salvadoreña. Recientemente, este estudio ha sido retomado por un grupo de lingüistas canadienses para proponer un lenguaje universal en informática.
Es el creador de la primera Reforma Educativa en El Salvador, que se iniciaba desde el nivel de parvularia cuando fue Ministro de Instrucción Pública. Escribió numerosos escritos periodísticos y hemerográficos que se encuentran dispersos en distintos países del Norte, Sur América y Europa.
En 1989, el teatro de San Miguel fue nombrado en su honor como Teatro Nacional Francisco Gavidia.
Se lo considera el fundador del teatro en El Salvador y sus obras han sido montadas por distintos grupos; en especial, por el Teatro Universitario con la obra Júpiter y Ursino o el partideño.
Su producción literaria impresa abarca todos lo géneros, pero no representa sino el 10% de toda su producción, ya que sus manuscritos, en tamaño oficio y a grafito sin numeración, fueron destruidos por ignorancia o descuido cuando estaban bajo la tutela de la Biblioteca Nacional (se encontraban en una cajas que estaban en un lugar donde caían goteras y, al verlos en malas condiciones, alguien decidió deshacerse de ellas). Juntando todo los manuscritos sobre diferentes estudios, hacen un volumen aproximado de 80,000 páginas.
En 1947, Francisco Gavidia obtuvo el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de El Salvador, de la cual también fuera catedrático.
Falleció el 24 de septiembre de 1955, a los 89 años.