Edelberto Torres Espinosa
El maestro Torres pertenece a una tradición que tuvo de exponentes, a finales del siglo XIX, a no pocos elementos de avanzada para su época. Se identificó con el liberalismo como corriente forjadora de las naciones hispanoamericanas. De ahí se deriva su permanente culto a Bolívar y Sucre como las biografías que, durante su madurez creadora, elaboró de los próceres americanos: Abraham Lincoln, Benito Juárez, Francisco Morazán (más centroamericano que hondureño), Manuel José Arce (salvadoreño), Francisco de Miranda (venezolano) y Domingo Faustino Sarmiento (argentino).
Nació en Managua el 15 de abril de 1898 y cursó la escuela primaria en el anexo al Instituto Nacional Central de la misma capital. Seguramente, su condición de normalista formado en el Instituto Pedagógico de Managua, fue lo que generó su admiración a Sarmiento.
En la Nicaragua de los años veinte sólo pudo encontrar a dos maestros: Sofonías Salvatierra (1882-1964) y Salvador Mendieta (1879-1958), vivos ejemplos de civismo y de arraigada conciencia nacionalista. En 1918 trabajó en la Escuela Nocturna para Obreros fundado por Sofonías Salvatierra y en El Correo de Centroamérica, dirigido por el mismo Salvatierra.
En 1938, organizó modestamente la enseñanza primaria y secundaria, elaborando los programas respectivos, vigentes hasta 1958, como Jefe del Consejo Técnico del Ministerio de Educación Pública (cargo que ocupó hasta 1941). Aportó a la conferencia, el periódico y la revista en general, siendo Elite y Magisterio dos de las publicaciones periódicas que hicieron eco de su labor laica. Aquí también inició su culto a Rubén Darío. Su libro “La dramática vida de Rubén Darío” alcanzó 5 ediciones entre 1952 y 1982.
Desde su voluntario exilio -tanto en Guatemala como en México- Torres Espinosa sumó a su experiencia pedagógica la lucha política. Él es el difusor de la verdadera dimensión de Sandino, de quien trazó varias semblanzas biográficas, como forjador del mundo moderno.
Falleció en San José, Costa Rica, donde residía desde 1972, en agosto de 1994.
Fuente:“Héroes sin fusil”, de Jorge Eduardo Arellano. Editorial Hispamer, Managua, 1998. Gentileza de Ana Alejandra Alemán de la Biblioteca del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica