Informe Analítico
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Encuesta de Opinión, Mayo de 2002
Uso Educativo de Internet

Por Ernesto Golomb (Prensa NAL Educativa S.A.)

Utilizar las nuevas tecnologías de la Informática y las Comunicaciones en el aula implica para el educador tres aprendizajes simultáneos: uno tecnológico, otro conceptual y un tercero pedagógico.

Las dificultades que se han verificado en estos años están fundamentalmente en el terreno de los prejuicios, la falta de confianza, la ausencia de estímulos adecuados, la escasez de oportunidades y los bajos recursos económicos. Al respecto, puede afirmarse que

a) coexisten prejuicios negativos frente a las NTICs (la sospecha de que pueden alterar dañinamente las prácticas pedagógicas) con otros positivos (la creencia de que por sí solos producirán una mejora);

b) la falta de confianza se manifiesta como un temor a no ser capaces de responder a los desafíos de un aprendizaje que es visto como propio de expertos o de los jóvenes;

c) la ausencia de estímulos oficiales o desde la dirección de las instituciones adecuados aparece en aquellos sistemas educativos que piden el cambio en los docentes pero no tienen voluntad de cambiar sus estructuras. Cualquier motivación que pudieran tener los educadores choca con organizaciones estáticas y con burocracias que terminan por anularlas;

d) abandonados a su suerte en la implementación de las NTICs, los docentes pronto descubren que la apretada currícula no les deja tiempo disponible, reduciendo las oportunidades de introducirlas, sobre todo cuando la responsabilidad por cualquier contratiempo será enteramente suya;

e) los bajos recursos económicos en la mayoría de nuestros sistemas educativos (latinoamericanos) actúan de dos maneras: por un lado, el equipamiento es escaso, y por otro, es sobrevalorado justamente a causa de esa escasez. Esto produce una grave ansiedad en los docentes, quienes se ven compelidos a producir acciones visibles que justifiquen la presencia de herramientas informáticas en la escuela, dejando muchas veces de lado los objetivos pedagógicos.

El propósito de esta encuesta ha sido el de averiguar cuál es la actitud que tienen los docentes frente a Internet como recurso educativo utilizando como variables su experiencia como usuarios y su formación profesional, para descubrir cuáles son sus intereses en la Red, qué tanto se benefician sus prácticas pedagógicas y cuáles son los obstáculos que todavía persisten para un aprovechamiento integral de las NTICs.

Conclusiones

Los participantes no estaban al tanto del principal objetivo de la encuesta, que fue el de ponderar la evolución de la apreciación positiva respecto de Internet puesta al servicio de la educación en función de la experiencia de uso. Por lo tanto lo más relevante de los resultados surge de la relación de los datos en relación al tiempo de experiencia de los docentes en el uso de Internet.

Los resultados confirman la hipótesis y muestran el paulatino crecimiento de la valoración positiva de Internet como herramienta educativa en aquellos docentes que se han acercado a la tecnología con un criterio abierto y voluntad de crecer profesionalmente. Se ve con claridad que los novatos son más precavidos en sus apreciaciones que los expertos, que están limitados por su inexperiencia pero que la práctica asidua les permite superar esas limitaciones, que el tiempo invertido en la Red afianza sus habilidades, confirma sus intuiciones y que finalmente transforma en gran medida sus prácticas profesionales.

Los problemas que ven los docentes en la Red son consistentes a lo largo de toda la muestra; también lo son sus beneficios. Perciben que Internet es un espacio ecléctico donde el material inapropiado es un obstáculo para los esfuerzos educativos, y que hay fallas en la conducción y carencias en el equipamiento.

Los encuestados no se sienten presionados a utilizar las nuevas tecnologías en el aula, salvo por sus propios deseos de perfeccionamiento. Al principio los limita la falta de capacitación y la poca práctica, pero entre los seis meses y el año comienzan a preocuparse por la falta de planificaciones y el exceso y la baja calidad de la información disponible, demostrando que han alcanzado un nivel de compromiso tal que les permite abstraerse de los tecnicismos y concentrarse más y más en las cuestiones directamente relacionadas con la práctica pedagógica. Los docentes que utilizan frecuentemente Internet la ven como un poderoso medio de crecimiento profesional y como una vía para la capacitación a través de los cursos a distancia. Es para ellos una fuente de inspiración toda vez que la utilizan para ver qué hacen otros docentes, ya sea comunicándose en foros y listas de correo o buscando planificaciones e ideas para sus clases. Más de la mitad de los encuestados usa la Red para buscar información relevante, casi un cuarto la ve como un medio ideal de comunicación entre pares, y un poco más del 20% la usa para ayudar a sus alumnos directa o indirectamente.

Este estudio demuestra científicamente, y por primera vez en nuestro medio, que el éxito de la tecnificación educativa pasa decididamente por la actitud y la práctica asidua de los docentes. Estos maestros y profesores, que con llamativa frecuencia incluyen a Internet o los materiales que de ella obtienen en sus clases, representan al grupo de los que se han acercado libres de presión, motivados por su propia curiosidad profesional y sus ansias de crecimiento. Son, de alguna forma, la vanguardia informatizada que con su experiencia va dejando un legado al conjunto.

Si analizamos la insistencia con que los medios, la industria y la dirigencia educativa presionan a los educadores para apropiarse de las nuevas tecnologías, podría resultar asombroso que tantos docentes se declaren inmunes a ella. Son los docentes que responden a sus propias motivaciones los que más fácilmente encuentran en Internet una herramienta útil y provechosa. Esto permite afirmar que la estrategia adecuada para tecnificar a la escuela tiene un eje vital en la generación de esa actitud abierta, curiosa, y fundamentalmente libre de tensiones que hace que los maestros se acerquen a la tecnología con seguridad y confianza.

Experiencia Comparada

Una encuesta similar a la que aquí presentamos fue llevada adelante en los Estados Unidos durante los meses de enero y febrero de 2001 por las compañías Lake Snell Perry & Associates y The Tarrance Group para Net Day (www.netday.org), una asociación sin fines de lucro dedicada a la promoción de Internet entre los educadores. Esta investigación consultó a 600 maestros, y no deja de ser interesante y revelador efectuar algunas comparaciones entre los resultados obtenidos allí y los nuestros. Las observaciones generales de la encuesta de Net Day y su comparación con la encuesta realizada por Nueva Alejandría, muestra que:

1) La falta de tiempo es mayor obstáculo para el aprovechamiento de Internet por parte de los maestros, pero el tema central parece ser la carencia de un liderazgo efectivo que apoye sus esfuerzos. En Argentina, en cambio, el problema declarado por la mayoría es la falta de equipamiento, pero de las cifras se deduce que existe una similar ausencia de conducción. Nos separa de los educadores norteamericanos una evidente barrera económica, y nos une la misma y universal inconsistencia de las propuestas pedagógicas oficiales que acompañan a la introducción de nuevas tecnologías en el aula, traducida en la dificultad de la dirigencia para elaborar un discurso convincente y estrategias sólidas de uso de los recursos informáticos.

2) Los maestros no sienten presión para usar la tecnología con fines instructivos. En este aspecto, las cifras son casi idénticas a las obtenidas en nuestra encuesta. Un 94% de educadores norteamericanos se siente «cómodo» con Internet; un 97% tiene acceso en la escuela y un 80% en su hogar. La muestra de los EEUU incluye claramente a una población que goza de los beneficios de Internet con naturalidad; en el caso de la encuesta de Nueva Alejandría, esto es similar, aplicado a la porción de docentes que ya se ha apropiado del recurso y tiene suficiente experiencia de uso, de modo que resulta lógico que ambos grupos se sientan libres de la presión que -es indudable- debería afectar con mayor intensidad justamente a aquellos que están todavía en una etapa previa de apropiación tecnológica. Resulta notable ver que los docentes norteamericanos que sí declaran sentir presión la ven como originada en los administradores y directivos, un grupo virtualmente ignorado por nuestros maestros en el mismo contexto, y que apenas un 6% siente presión originada en ellos mismos, a diferencia también de lo que sucede en nuestro medio. La primera cuestión parece hablar de un sistema educativo bien organizado que se esfuerza en promover las nuevas tecnologías desde el nivel gerencial, cosa que no sucede entre nosotros, y la segunda parecería responder a nuestra peculiar idiosincracia y al modo en que los hispanoamericanos respondemos a otra presión muy común: la de ser un buen maestro.

3) Los maestros valoran la tecnología y se sienten cómodos con ella, pero no la están usando efectivamente para fines educativos. Más de dos tercios de los docentes norteamericanos piensan que Internet no está bien integrada al aula. Una cifra idéntica piensa que Internet no ha cambiado mayormente sus prácticas, con un 42% que la utiliza rutinariamente. Estos números son consistentes con los hallados a través de nuestra encuesta, y reflejan idéntica actitud crítica hacia las nuevas tecnologías.

4) Los maestros buscan auxilio en sus pares cuando tienen problemas relacionados con la tecnología. Un 50% de los educadores norteamericanos declara recurrir a «pares y colegas» ante las dificultades, contra un 22% en nuestro medio. Esto probablemente se deba a que en los EEUU casi todos los maestros tienen cierta experiencia en el uso de las nuevas tecnologías, mientras que entre nosotros el número de docentes medianamente expertos es todavía muy bajo.

No obstante estas diferencias, atribuibles a la disímil experiencia y recursos de los educadores de los EEUU y Latinoamérica, las conclusiones de Net Day siguen siendo válidas en términos generales:

a) Los maestros necesitan un desarrollo profesional enfocado en cómo usar la tecnología con fines educativos.

b) Los maestros necesitan tiempo para aprender, tiempo para planificar y tiempo para explorar, y apoyo administrativo durante todo el proceso.

c) Los líderes educativos deben entender cómo adecuar la tecnología para producir resultados académicos.

d) La comunidad educativa necesita compartir información y conocimientos sobre cómo utilizar eficazmente la tecnología.

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