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El
Cuaderno de Clase (iii)
Se
celebra en Argentina -el 11 de septiembre- el Día del Maestro, eslabón
imprescindible en la cadena del proceso educativo. Al mencionar la palabra
maestro, se me agolpan en la memoria algunas imágenes de seres
que pasaron a la historia, justamente, por haber elegido ese camino: el
de maestro.
Desde
todos los tiempos y en sus circunstancias, me refiero a Jesús,
a Sócrates, a Sarmiento, a Estrada, a Gandhi, a Helen Keller,
a Martha Salotti y a tantos otros que sería extenso enumerar.
Todos habían descubierto ese llamado interior que es la vocación
docente, y todos respondieron a él, como expresión viva
en la búsqueda de la verdad y la perfección humana. Todos
entregaron a sus discípulos lo mejor de sí mismos, sin
escatimar esfuerzos ni aguardar recompensas.
Ha
corrido el tiempo y las circunstancias son otras, pero estoy convencida
de que hoy, esa lista a la que hice referencia se vería engrosada
por innumerables seres que también eligieron la vocación
de vocaciones y que luchan y trabajan para dejarle a niños
y jóvenes un mundo mejor. No se puede dar lo que no se posee.
Para dar amor, debemos poseer amor.
A
todos lo colegas que leen mis páginas, les dejo este acróstico,
como testimonio de lo que -estoy convencida- debe poseer un verdadero
maestro.
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Manos para
acariciar...
Arte para aliviar...
Energía para conducir...
Sabiduría para encender el fuego del corazón
Ternura para limar asperezas...
Risas para derramar...
Amor... para educar
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Y
si tuviéramos que definir a un buen maestro, bastaría
con recorrer casi todas las letras del abecedario.
Alegría
Bondad
Comprensión
Dignidad
Entusiasmo
Fe
Generosidad
Honradez
Inspiración
Justicia
Libertad
Memoria
Nobleza
Objetividad
Paciencia
Respeto
Solidaridad
Tolerancia
Unidad
Vocación
(Texto extraído de una lámina de la Revista 2º Ciclo,
1999)
Y
como soy una docente con memoria, les traigo algunas de las páginas
del cuaderno de Mili que les había prometido, como reflejo de
un trabajo metódico, creativo y con muy buenos resultados. También
los vinculo con el número anterior: "70 años de
vida de un cuaderno de clase". ¿Recuerdan el cuaderno
de 1925 de Celia, mi madre? Bueno; salvando las distancias, las modalidades,
la épocas y las idiosincrasias, también puede lograrse
un "buen producto" si uno se propone que mi alumno de primer
grado aprenda, disfrutando.
Y
así, Mili completó seis cuadernos, trabajando cada día
como una verdadera abejita laboriosa.
A
través de las imágenes que anteceden pueden comprobar
que quien tiene bien incorporada su vocación docente y, por sobre
todo, bien desarrollada su profesionalismo, logra sus objetivos, creando
en sus alumnos un clima de aprendizaje variado, entretenido y enriquecedor.
Mili
ya está en primer año de la escuela secundaria, y cuando
me trajo sus cuadernos apilados y pegados con su cinta, tal como los
recibió el último día de aquel, su primer grado,
recordaba:
- Las mayúsuclas, con rojo...
- Palito, montañita, pancita y firulete
para la

- La z, sólo es amiga de la
a, de la o y de la u y enemiga de la e y de
la i.
- No te olvides: cuando una palabra lleva
güe/güi es como un semáforo que te indica que la
u se pronuncia.
Créanme,
queridos colegas, que un mago siempre tiene algo nuevo
para sacar de la galera,
y un maestro... también.
Hasta
la próxima,
Selma
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