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El cuaderno de clase (ii) Y ahora, llegó el momento de las producciones, lo que en aquella época (y aún en la mía), se llamaba Composición. ¿Y en la suya? ¿Cómo se llamaba? Seleccioné dos: una referida a la llegada de la primavera y otra, referida a la despedida de ese 6º grado de la escuela primaria. Traté de ser lo más objetiva posible, olvidando -por un rato- que era mi madre la autora y recordando las producciones que hoy hacen mis alumnos. ¡La pobreza de vocabulario!¡Los errores de sintaxis! ¡La inexistencia de signos adecuados de puntuación! Capítulo aparte: la ortografía. Y no hablemos de coherencia. Sigo sosteniendo que si se habla mal, se escribe peor. ¿Qué sucede? ¿Los chicos leen poco? ¿Les ofrecemos modelos de antología como para que conozcan estilos? ¿Les hacemos dramatizar obras como para que, al escribir, puedan diferenciar entre una narración, una descripción y un texto teatral? Cuando corregimos esas correcciones, ¿nos conformamos con la escasez de vocabulario o les hacemos notar que pueden usar sinónimos, calificativos, interjecciones? Una forma de trabajo que hacemos en la escuela -y que lleva más esfuerzo pero resulta más provechosa- es hacer producción en borrador, luego pulirla con el alumno al lado, haciéndole observaciones respecto de una mejora en el léxico o en la sintaxis, en el uso de metáforas, imágenes apropiadas o, por ejemplo, el uso del desacostumbrado matiz de los colores: grisáceo, plomizo, rojizo, violáceo, amarillento, verdoso, verdinegro, negruzco, etc. y que le dan más elevación al texto. Luego, la "pasa en limpio"; la lee ya con las correcciones adecuadas y las disfrutamos todos. En los grados superiores (tercer ciclo completo), sería bueno trabajar la corrección con un código para que el alumno descubra rápidamente el error u omisión y pueda autocorregirse. Me ha pasado personalmente, que en el afán de corregir lo equivocado volqué más mi idea que la que originalmente plasmó -bien o mal- el alumno (léase AUTOCRÍTICA). Como sea, de esta manera, con el código, lo que usted hace es destacar el eje que el alumno debe corregir. Les propongo algunos dibujitos; usted puede inventar otros:
¿Se escribe con este estilo poético o está considerado "démodé"? ¿Que era una niña la que escribía? Sí, de acuerdo, pero Neruda, ¿no le escribía a la Naturaleza y al amor y era "bien hombre"? Yo creo que deberíamos darles a los alumnos oportunidades de contactarse con obras de autores contemporáneos (escritores de prosa o poetas) y que disfruten del buen decir y del buen sentir y del soñar y que, seguramente, rescatarán -algunos de ellos- todo lo que nosotros, como maestros, hemos disfrutado cuando éramos chicos. Agradezco a mi madre haber conservado esta reliquia y haberme sabido transmitir, cuando le tocó acompañarme, los valores que ella había recibido. También a mis maestros, que supieron perfeccionar la obra materna y que trabajaron para que mi potencial fluyera. En mi próximo número les mostraré cómo, 70 años después, volqué en mis alumnos las experiencias recibidas. Les dejo, emocionada, lo que escribió mi madre, a modo de despedida, cuando finalizaba su último día de clases de la escuela primaria. Y no puedo evitar un dejo de pena pensando que hoy, cuando un alumno de 7º grado termina, rompe carpetas, hace lluvia de papelitos con sus hojas, cortajea su delantal, como si no quisiera conservar nada de su tiempo...
Noviembre 17 "Haciendo
el bien nutrimos la planta divina de la humanidad; Hasta la próxima. |
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