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Nociones básicas para la construcción
del Número
Aplicación de la teoría de Piaget en el trabajo con
niños discapacitados.
Antes
de comenzar con la enseñanza del concepto de número y
las operaciones aritméticas es preciso detenerse en algunas nociones
que conducen de forma natural a la construcción del concepto
de número. Estas nociones constituyen la base fundamental para
todo el desarrollo del pensamiento lógico matemático y
todo el aprendizaje de la matemática.
Pero en el
caso de niños con dificultad en el aprendizaje, sea por causa
orgánica o emocional, es preciso establecer una secuencia de
trabajo para la adquisición de dichas nociones.
Estas nociones
refieren a la conservación de la materia, la reversibilidad de
las operaciones, la seriación y la clasificación. Estos
conceptos se estructuran de forma natural y espontánea en los
niños, manipulando los objetos y estableciendo relaciones entre
ellos. En el caso de los niños con dificultades, esto no se da
en forma tan natural, y en ocasiones presentan serios problemas para
alcanzarlas, o bien no logran alcanzarlas en forma espontánea.
Quisiera detenerme
, antes de desarrollar estas nociones, en el hecho de que si bien los
débiles mentales presentan dificultades en la adquisición
de dichas nociones, se ha comprobado a través de investigaciones
experimentales que los débiles mentales, demuestran los mismos
estadios de desarrollo mental, solo que difieren en el tiempo y en el
ritmo de la construcción de ciertas estructuras mentales.
Una de las
características más significativas que se han encontrado
en estas investigaciones tiene que ver con los llamados "falsos
equilibrios" y con la viscosidad del pensamiento del débil
mental.
En primer
lugar quisiera definir brevemente lo que significa "viscosidad".
Es una característica que se refiere a la incapacidad del niño
para utilizar un conocimiento en forma efectiva o rápida y adecuadamente;
por ejemplo ante una situación concreta, el niño duda
sobre su punto de vista, y casi siempre tiende a utilizar estructuras
mentales anteriores, es decir adopta una actitud regresiva.
Esta inercia
mental o viscosidad, nos pone ante la obligación de determinar
adecuadamente la graduación de los problemas que vamos presentando
al niño, de manera de evitar que se instale en esta actitud viscosa
o regresiva
Conservación de la materia
Toda la matemática
está basada en el principio de la constancia de la cantidad de
materia a pesar de las modificaciones que se realicen en su apariencia
externa. Debido a una dependencia muy fuerte con los aspectos perceptivos,
los niños con dificultades no logran reconocer la conservación
afirmando con certeza que si la materia ha sufrido algún cambio
en su apariencia o en su disposición espacial, ha cambiado también
la cantidad.
Por otra parte
la capacidad de atención de estos niños no se ha desarrollado
en forma de que puedan considerar varios elementos a la vez y poder
relacionarlos después entre sí; es decir si se centran
en una dimensión, no se fijan en otra.
Estas dificultades
son causas de varios errores en la adquisición del concepto de
conservación de la materia, tanto en el caso de materiales continuos
o discontinuos.
Reversibilidad
La noción
de conservación va íntimamente ligada a la de reversibilidad:
a cada acción u operación le corresponde la acción
u operación contraria. Si se agregan cinco cartas en una baraja,
podemos retirar esas cartas y volveremos a obtener la cantidad inicial.
Cuando se quiere comprobar que al operar sobre una cantidad esta no
varia, basta con realizar la acción inversa para volver al punto
de partida. En el plano de las operaciones la resta es la inversa de
la suma y la división lo es de la multiplicación. En los
niños con dificultad esta noción no es percibida y por
lo tanto consideran que siempre trabajan con cantidades diferentes.
No logran reconocer que basta con realizar la operación u acción
inversa para volver al punto inicial.
Correspondencia.
Este concepto
está ligado a los anteriores y supone un paso más en la
comprensión del número. La correspondencia término
a término consiste en asociar los elementos de dos conjuntos
formando pares. Si coinciden los elementos, y no sobra ninguno se dice
que ambos conjuntos tienen igual número de elementos, si en cambio
queda algún elemento suelto, en un conjunto habrá más,
y en otro menos.
La organización
espacial de los conjuntos no supone un cambio en la cantidad de elementos.
Pero esto no resulta tan evidente en niños que no han construido
aún esta noción
Ya que cuando
se les presentan dos conjuntos correspondientes, y ellos pueden verificar
la igualdad de los elementos, y luego se les presentan los mismos conjuntos
pero distribuidos en otro orden espacial, ellos afirman que la cantidad
ha variado, dependiendo del mayor o menor espacio que ocupen ambos conjuntos.
Su cálculos
se basa en la percepción del conjunto como un todo. Sin considerar
la descomposición de los elementos.
Seriación
La adquisición
de la noción de serie, como conjunto ordenado de acuerdo a un
sistema preestablecido de relaciones es un proceso complejo y costoso,
ya que se apoya en criterios lógicos y en nociones como la transitividad
y la reversibilidad.
La transitividad
indica la posición de cada elemento en relación con el
que le precede y con el que le sigue y la reversibilidad permite relacionar
en diferentes sentidos los distintos elementos según el criterio
elegido para su orden.
Pero estos
elementos se ven influidos también por la percepción fragmentaria
e intuitiva.
Existen diferentes
tipos de seriación; seriación simple, doble y con alternancia
de elementos.
Las dificultades
más comunes que se observan en los niños con dificultad
son las que impiden incluir un elemento en una serie ya armada, ya que
implica establecer relaciones con el anterior y el posterior, como también
encontrar la pauta que rige la alternancia de los elementos, cuando
las series se van complejizando se alejan de la percepción directa
y exigen un mayor compromiso de los procesos cognitivos.
Los niños
pueden comparar hasta dos o tres elementos y ordenarlos según
tamaño, pero cuando se les pide que introduzcan un elemento nuevo,
deben remitirse a las relaciones entre los elementos y generalmente
lo ubican mal, o no logran ordenarlo en forma adecuada.
Clasificación
Este es un
proceso cognitivo muy complejo, ya que presupone distinguir cuales son
las cualidades de un objeto y poder agruparlo o separarlo según
esta característica.
Exige una
capacidad de abstracción de las diferentes cualidades de los
objetos, como también centrar la atención en dichas cualidades
para que le permita incluirlas en una clase.
Fundamentalmente
los errores se cometen debido a la falta de un criterio lógico
que permita la construcción de una clase.
Se observan
errores en la falta total de criterio, como también en la utilización
de criterios fundamentados en aspectos que no justifican la inclusión
en una clase, como ser la disposición espacial, la asociación
por semejanzas que no justifica la inclusión en una clase; la
clasificación teniendo en cuenta solo una cualidad del objeto,
sin considerar que un objeto puede pertenecer a diferentes clases al
mismo tiempo; también se observan errores en la inclusión
de clases y la percepción de las relaciones de dependencia entre
las clases.
Actividades sugeridas para el refuerzo de la adquisición
de estas nociones
Constancia y reversibilidad
Se pueden
plantear una gran variedad de actividades utilizando material continuo,
como masa, harina, aserrín, plastilina, etc.
Es interesante,
al trabajar con niños mayores con dificultades, utilizar materiales
que sean significativos para ellos.
Esta actividad
se puede realizar en talleres de terapia ocupacional o bien en salas
de jardin de infantes.
Se les presentan
a los niños el material, la harina y dos vasos o tarros transparentes
de diferente diámetro y tamaño, se coloca el material
en una y se les pide que lo trasvasen al otro recipiente y luego se
los interroga :
Hay más
o menos que antes? ¿Por qué?
Vamos a colocarlo
en el primer tarro. Ahora hay más que antes o igual que al inicio?
Es importante
interrogar siempre el por qué, para ir observando los procesos
mentales que realizan.
Otra variante
es sustituir el segundo recipiente por otros dos más pequeños.
Se repite el trasvasamiento y luego se interroga sobre si en los dos
tarros pequeños hay la misma cantidad que en el tarro grande.
Se repite varias veces la operación en ambos sentidos y luego
se puede discutir entre todos lo que ha sucedido y por qué.

Otra
opción es cambiar el tipo de material por otro de tipo discontinuo,
que podría ser un mazo de cartas. Los naipes son un excelente
recurso a la hora de trabajar en forma lúdica este tipo de nociones.
Se
les presenta un mazo completo y luego se le quitan cinco cartas, se
los interroga sobre qué podemos hacer para obtener la misma cantidad
de cartas que había al inicio; se repite la operación
variando la cantidad de cartas e intentando comprobar las operaciones
mentales que van realizando.
Otra variante
es presentarles diferentes colecciones de cartas, por ejemplo dos palos
(oro y espadas) y comprobar mediante el conteo que tienen la misma cantidad;
luego uno se presenta en forma de pila de cartas y el otro extendido;
seguidamente se los interroga sobre donde hay más cartas, si
hay más o menos o las mismas. Se puede ir variando la disposición
espacial de manera de presentar diferentes esquemas perceptivos para
comprobar si la noción ha sido construida o no.
Es importante
permitirle volver a la situación inicial para que comprueben
que la cantidad no ha variado.

Correspondencia
Se pueden
utilizar los materiales cotidianos de los chicos para realizar diferentes
ejercicios de clasificación y correspondencia.
Por ejemplo
podemos utilizar la cantidad de sillas de las que dispone el aula; se
forma un circulo con las sillas y cuidando de que haya la misma cantidad
de sillas que niños, se los invita a sentarse cada uno en una
silla; en un segundo momento se agrega una silla y se les pide a los
chicos que comprueben si hay más sillas o niños. Ante
esta situación se les pide que justifiquen su respuesta. Hay
más sillas o chicos? Por qué?.
Se pueden
ir variando la cantidad de sillas o pedir a uno de los niños
que abandone la sala por un momento y luego que ingrese y compruebe
la situación.
Una actividad
interesante para trabajar con bloques u objetos geométricos es
colocar en el centro una gran caja con elementos y pedirle a cada niño
que elija uno diferente; luego se les pide que cada uno busque en el
montón, otro objeto igual al que tienen en su banco, luego se
los interroga acerca de por qué han elegido ese objeto y no otro,
en el caso de que no hayan elegido un objeto igual se les interroga
sobre el objeto elegido y sobre el primer objeto conduciendolos a que
comparen los objetos para analizar sus características.
Otra opción
es jugar al solitario, colocando cada palo manteniendo un orden numérico
( que ellos manejan por ser una noción mecánica) y luego
se giran voltean todas las cartas de manera de no ver el palo ni el
número, manteniendo el mismo esquema espacial. Se toma una de
las cartas sobrantes (siempre deben sobrar cuatro) y se gira la carta
de manera de ver el palo y el número y se los interroga donde
debe colocarse; cuando se encuentra el lugar se toma la carta que ocupaba
ese lugar y se repite la operación, se observa el número
y el palo y se busca cual será la posición correcta de
esa carta; se continua de esta manera hasta concluir con todas las cartas.
Es un juego
que despliega muchas de las nociones que se comentaron, ya que los niños
deben establecer relaciones entre los palos, los números y la
posición que ocupa. Si bien no es un juego sencillo a los chicos
los atrapa una vez que comprenden la dinámica.
Existen otros
muchos ejercicios que trabajan estas nociones, y podremos ir desarrollando
en otros artículos.
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