Carta #4 - Mayo 26, 2004
Discurso leído en el acto de inicio
escolar
realizado en Base Marambio y en Base Esperanza
(en donde está la Escuela 38)
Sr. Ministro de educación, ciencia y tecnología de la nación
don: daniel filmus, sr. Gobernador de la provincia de tierra del fuego, antártida
e islas del atlántico sur: don mario jorge colazo, sr ministro de educación
y cultura de la provincia don walter sergio d’angelo
Sr jefe de la base antártica, esperanza: mayor nestor fabian arguello,
sr. Jefe de la base antártica, marambio: vicecomodoro héctor ludueña.
Autoridades nacionales y provinciales, invitados especiales, alumnos, docentes,
Trataré de ser breve, aunque se muy bien que la brevedad en momentos
tan fuertes como el que estoy viviendo ahora, atenta contra todas las cosas
que quisiera expresar.
Son muchos los sentimientos que se agolpan en este tan pequeño momento
; recuerdo, por ejemplo, cuando se conmemoraba la presencia argentina en estas
tierras, siendo yo una alumna de escuela, en un lugar tan distante y tan distinto
del que ocupo ahora. Recuerdo también lo que me costaba dibujar esta
silueta de hielo en el papel de calcar, que pretendía mostrar una parte
más de mi país, siempre tan lejana.
En el año en que se cumple el centésimo aniversario de la presencia
ininterrumpida, de la república argentina en el continente antártico;
hoy estoy aca, estamos aca; con una enorme carga de sueños y esperanzas.
Hoy siento, como nunca, que formamos parte de una gran familia, donde los niños
son los protagonistas más importantes .
Llegamos para abrir otro año de clases, otro año de trabajo y
de presencia en esta escuela. Y se, tambien como nunca, que la libertad de estar
y permanecer será el motor que haga mover toda nuestra fuerza.
Queremos una escuela nueva, una escuela libre en un país libre y este
no es un mal lugar para empezar a construirla.
Les pido a todos uds. Que ahora estan junto a mi, que nos ayuden a que la utopía
siga funcionando.
Todos sabemos muy bien de la fragilidad de este ambiente, de lo cuidadoso que
debemos ser en nuestra acción, pero también sabemos de la firmeza
que debe guiar nuestras acciones.
Solo somos un grupito, pero que vale por millones. Que sean la grandeza, la
serenidad y la sabiduría las que guíen nuestros actos.
Que sea nuestro trabajo un granito más para seguir siendo parte. Como
nos decía el viejo atahualpa: “la arena es un puñadito,
pero hay montañas de arena”.
Construyamos entre todos entonces, un espacio más para nuestro país,
con justicia, con igualdad y con derecho.
Discurso leído en el inicio de clases en Base Esperanza.
Estamos hoy reunidos en esta escuela, para dar comienzo a un nuevo
año escolar, para darles la bienvenida.
Bienvenida que gran palabra, ¿qué puede significar?; venir bien,
manos que se extienden y nos reciben. Esta bienvenida nos compromete a cumplir
una tarea muy importante: descubrir a través de la experiencia cotidiana
lo imprescindible que es el trabajo en equipo; este exige esfuerzo y responsabilidades
personales, exige aportar lo que cada uno sabe, de la mejor manera posible.
Este equipo requiere un comunicarse que va más allá del lenguaje,
requiere gestos, actividades que generen confianza en el otro.
En este equipo no habrá mejores ni peores, habrá personas distintas,
que juntas hacen la realización de una tarea: cada una tiene derecho
a cometer sus propios errores, todo error es mejorable.
Cada uno aportará su propia capacidad, pero para esto es necesario descubrir
que se necesita al otro.
Por eso hoy la escuela les da la bienvenida y les brinda un espacio donde podremos:
escucharnos, respetarnos, elegir, decidir, analizar, traer a la memoria nuestra
historia, aclarándola y comprendiéndola. Les proponemos crecer
juntos ustedes y nosotros. Por eso deseamos que la palabra bienvenida, no sea
la palabra del inicio, sino que sea la bienvenida de todos los días del
año, a nuestras tareas, a nuestras ganas de aprender, al crecer juntos
y al compartir.