Collage del Taller Syan Caan

EL TALLER LITERARIO SYAN CAAN

(Los niños y jóvenes escritores de Bacalar)

Ramón I. Suárez Caamal

Cuando se cree en la magia de la palabra no se escatima ningún esfuerzo al recorrer el arduo camino del aprendizaje y la enseñanza. Bacalar fue el inicio. A la orilla de su laguna surgió el taller literario Syan Caan que aglutinó a niños y jóvenes del poblado en torno a las letras. Así aparecieron tres libros que compilaron las creaciones de sus participantes y varios cuadernos de poesía. Así Bacalar se convirtió en crisol de las nuevas letras quintanarroenses.

El inicio

Me acuerdo muy bien de la primera sede de nuestro taller. Funcionaba en una casa particular de Chetumal: Consulado de Kriptón era el letrero que identificaba este domicilio. Jóvenes y niños sesionábamos los fines de semana. Música de la Nueva Trova Cubana, tazas de café, refrescos y la camaradería de todos. Poco queda de esa época. O sí: la cristalización de los proyectos que entonces emprendimos: publicaciones al mimeógrafo, amistades duraderas, un mayor gusto por la literatura. Luego se trasladó el taller a Bacalar. Sesionábamos en El Refugio un hotel de madera a la orilla de la laguna. Su dueño, Don Tarot, cultivador de la poesía tradicional, nos permitía sus instalaciones y él mismo participaba algunas veces en los trabajos. Después de las lecturas y creaciones seguía el chapuzón en las aguas tranquilas de la laguna. Un día de excursión por las artes y por la naturaleza. Posteriormente, y ya de modo más institucional, pasamos, primero a la Casa de la Cultura y después a la Casa Internacional del Escritor que recién se había fundado en Bacalar. Fue hace poco más de diez años cuando iniciamos este trabajo: hacer partícipes a los demás de nuestro gusto por la literatura y, algo que muchos consideran imposible, enseñarles a escribir poesía. Si se concibe la creación poética como un juego, es decir, como una actividad placentera y gozosa, ya se tienen allanadas muchas de estas dificultades. A diferencia de las otras artes en donde sus materiales tienen peso, color, sustancia; la poesía emplea la palabra, la cual carece de estos atributos aunque posee un infinito significado. Entonces, lo que se trató de demostrarles fue cómo dotar a las palabras de textura, brillo, aroma. Que se pudieran tocar, morder, acariciar; que fueran pájaros que cantaran y volaran, flechas o garzas rumbo al blanco de los significados trascendentes. Verlos pasar de sus balbuceos poéticos, de sus ingenuas composiciones a otras instancias en donde la poesía ocupaba verdaderamente su sitio, constituye una gran experiencia y el mejor pago para los que decidimos ser coordinadores de talleres literarios.

Los Participantes

Durante ese tiempo han sido poco más de cuatro generaciones las que han pasado por los talleres literarios. De la primera (aparece publicado Las palabras son culpables, Fondo de Publicaciones y Ediciones de Quintana Roo, 1988) figuran entre muchos otros Rodrigo Rosado Rosado, Dalia Rosalía Canché Ruíz, Gustavo Barrabás Buitrón Zárate, Raúl Rico Guido, Daniel Jesús Cabrera Padilla, Jesús Fuentes Allen, Tania Sol Portillo Martínez, Israel Miranda García, Meztli Vianey Suárez Mc-liberty, Édgar Romero Gómez y Carlos Eduardo García Santos.

A la segunda hornada pertenece Mabel y Nurit Quinto Castillo, Emma Ligia Rivero Ucán, Adriana Cupul Itzá, Elsa Citlalli Chargoy Loustaunau, Omar Ortega Lozada, Amílcar Orellana Ramírez, Yusi Sabido Correa y José Germán Solórzano Hidalgo. Del tercer grupo son: Francisco Javier Hau, Alaydi Bautista Caamal, Amador Domingo Vázquez, Natanael Gil Caamal, Javier y Lucio Paredes Kantún, Otilio Frías Basto, Luis David Canul Suárez, Jorge Enrique Yam Yah, Cornelio Hernández Sánchez y Luis Miguel Medina Ramírez. (En la puerta del cielo, antología del Taller Literario Syan Caan de Bacalar, Quintana Roo, 1995 y Álbum de Familia, Taller Literario Syan Caan, Editorial Nave de Papel, 1996). Entre los más pequeños están Cuauhtémoc Jesús González Ávila, Aarón y Alma Bautista Caamal, Éder Yair Limón Lima y Absalón Barboza Álvarez. No son los últimos, creo que habrán de llegar nuevos integrantes año con año a enriquecer este fructífero acercamiento a la poesía.

La metodología

¿De qué materia son los sueños? De la misma sustancia con la que fue creado el espíritu. Arribar a la poesía es viajar al interior de uno mismo, insuflarle al barro imperfecto con el que fuimos hechos, el aliento del Génesis.

Todo se reduce a mirar el mundo con ojos adánicos o évicos, según sea el caso. A participar de la "mirada oblicua" de la que habla Lezama Lima y ver que las cosas son y no son las mismas. Y que la palabra es la red- ah, frágil red- para atrapar lo inasible. Decía al inicio de este texto que los vocablos poseen significado pero carecen de sustancia. El trabajo del poeta es darles peso, textura, aroma, sabor. Y esto puede conseguirse a través de las imágenes, del ritmo, de la sensibilidad.Otro camino fue explorar el infinito territorio de la memoria. Allá radican los destellos, las epifanías, los encuentros entre el cuerpo y el alma en un dormir despierto. Los recuerdos son el socavón de donde saldrán burdos los diamantes que el golpe hábil transformará en luz. Cuando se escribe un poema, la mente, el alma, los sentidos vagan entre la razón y el instinto igual que los que montan una gigantesca ola y no caen al abismo. Razón de más para guiar a los aprendices de brujo por los brumosos espacios de la razón ensimismada y del "polvo enamorado" de Don Francisco de Quevedo. Pero, a la par que el vuelo y el éxtasis de "un no sé qué que queda balbuceando", están la técnica, el oficio del escritor, la disciplina del artista. Todo aquello se desglosó en temas que en cada sesión se comentaron: los tipos de imágenes (sensoriales y afectivas), el verso tradicional y el verso libre, las estructuras poéticas (paralelismo, correspondencia y oposición, (los juegos fónicos (aliteraciones, coliteraciones), los recursos en la poesía de Neruda, Vallejo, Borges, etc., la necesidad de aceptar sugerencias y hacer correcciones. Todo ello dio lugar a Poesía en Acción, un manual para talleres literarios editado por Bellas Artes que se ha ido aplicando con eficacia en muchos talleres literarios de México. Muy importante fue la habilidad de imaginar lo que nos dicen las nubes, de usar los objetos y seres de la naturaleza como llaves para acceder a lo que late detrás de las apariencias y a lo que vive dentro de cada uno de nosotros. Sería imposible anotar todas las actividades. A veces cambian de una sesión a otra aunque se tratase del mismo tópico. Quedan las señales: los poemas de los que emprendieron la aventura de ensoñar.

Los resultados

La producción ha sido copiosa en cuadernos de poesía de los años 1994 a 1996: Poseída por la luna de Adriana Cupul Itzá, Matices de la piedra de Omar Ortega Lozada, Piedra bestial de Daniel Cabrera Padilla, Calles de Israel Miranda García, Voz de tigre de Amícar Orellana Ramírez, Agudas palabras (1989) y Yo soy la noche de Tania Sol Portillo Martínez, He mirado el mar de Jesús Fuentes Allen, La noche: un potro de Citlalli Chargoy Loustaunau, Ha sangrado la piedra de Emma Ligia Rivero Ucán, Donde la noche se hace llama de Omar Ortega Lozada, Fases de la luna de Jorge Yam Yah, En un sábado de gloria y El color de las garzas de Luis David Canul Suárez. Además, Meztli Vianey Suárez Mc-liberty publicó el cuadernillo El insólito tiempo de escribir, 1989 y el libro Sombra de mi sombra, Ed. Praxis, 1992 y Daniel Cabrera Padilla, Crisol del alba, 1987 y El egoísmo de la flor, 1989. Siempre en 1989 Raúl Rico Guido, Cotidianeidades. Amílcar Orellana Ramírez produjo Poliedros inconclusos, Ed. Nave de papel e Instituto de Cultura de Campeche, en 1995. Seis de ellos aparecieron en la antología Poetas de Tierra Adentro que editó el Fondo Editorial Tierra Adentro en 1997. Todos han figurado en revistas regionales y nacionales, ganaron numerosos concursos estatales y regionales y publican su propia revista que cambió varias veces de nombre: Resumen de olas, Resquicios de la imagen y, actualmente, Sonarte.

Creo que el saldo es positivo. Ya despuntan los que habrán de ser los nuevos valores de las letras quintanarroenses. El sur del Estado genera su propia riqueza cultural. Quintana Roo es hoy una literatura con presente....

INVITACIÓN A REALIZAR PROYECTOS EN BACALAR

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