Rumbo a la isla de Cozumel

JUGUEMOS AL ESCONDITE

Con los ojos cerrados cuentas. Después buscas a tus compañeros en los lugares más diversos. Y corres, luego de descubrirlos, a ganar la puerta o el poste donde iniciaste el juego.

La palabras también juegan "a las escondIdas". Los sitios más extraños le sirven de refugio. En un poema hay ocultos otros. Abre bien los ojos y encuéntralos. El procedimiento consiste en subrayar al gusto las palabras o frases y transcribirlas. Por ejemplo:

MI MAQUINA

Meztli V. Suárez Mc-liberty.

Escribo en sus sueños, pero no me entiende. 
Quiere tomar el sol bajo las teclas,
está ansiosa por mover los dientes de 
                                calavera.
Habla y solo hace gruñidos,
se pone un chal blanco,
costura las vocales,
quiere guardar su traje, mi sonrisa,
cuelga en la noche mi corazón.
Sus sueños quiere bajo las teclas,
ansiosa calavera,
costura mi sonrisa.
Mi corazón escribo,
no me entiende. El sol
las vocales
Cuelga en la noche.
Escribo
bajo dientes de calavera,
gruñidos
ponen las vocales.
Mi sonrisa
cuelga bajo las teclas,
ansiosa
costura un arcoiris.
Mi corazón es el sol,
la noche...

Al nuevo poema le puedes añadir imágenes, cambiar palabras, alterar el orden.

Juega con el texto siguiente. Subraya las palabras que desees y escribe el poema que resulte al unirlas.


EN EL MAPA

			Jaime Torres Bodet.                            


El niño está pensando frente al mapa.
En ese mundo vertical, que tiene
-como dos grandes ojos de colores-
dos hemisferios hechos para verle,
sin nombre aún, desierta y conocida,
una isla entre todas lo convence.

Esa isla está en él. Es su conquista.
Y lo que la protege
no es el árido azul de un mar de imprenta,
sino la historia hermosa de un naufragio, 
en un cuento escuchado hace ya meses.

En la isla sin nombre
la rosa de los vientos desfallece,
las guacamayas hablan
de selvas anteriores al diluvio
y la aurora rescata
de las honradas olas, diariamente,
todo lo que devuelve de un buen naufragio:
brújulas y escopetas, mástiles y toneles...

Bajo la sombra húmeda
de las palmeras verdes
¡qué dulce es recordar lo que dejamos 
de este lado del mundo: el jardín breve,
la casa sin piratas
y el dócil mapa sobre el muro indemne!

El mapa está en el cuarto.
En el mapa está el mundo.
En el mundo la isla. Y, de repente,
en la isla, otra vez, pero más bellas,
como no vistas nunca
la ciudad familiar, sus viejas fuentes,
la casa muda y la ruidosa escuela,
¡las mismas cosas que se han visto siempre!

(El poema anterior fue tomado del libro "LA LUCIERNAGA", Antología para Niños de la Poesía Mexicana, Editorial CIDCLD.

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