
1994
Emma Ligia Rivero Ucán
HE DE VIVIR Has de permanecer despierto y cederle un pedazo de tus labios al abismo que nos toca. Te confieso que herí los cristales, que le di mi cuerpo al viento, que fui estatua en la soledad de una vitrina. Confieso que nos esperaba cortarme las manos, amar el silencio. Te miraba a través del fuego, me gustó ser la ceniza que construía tu nombre con pavesas. LLORARÉ Lloraré, el suspiro se pierde. ¿Dónde estás? Mi miedo cuelga en la pared. NOCHE Con sus estrellas de piedra desemboca en el día la noche. PUERTAS OCULTAS En esta vida hay dos puertas y un camino silencioso. No puedo decir más, la llave permanece en la mano y los pasillos aclaman a mi espíritu. Bajo una historia inexistente cuento las horas y espero las naves que me llevarán al mundo de los vivos. SI LAS PIEDRAS … Humedecí el destino con las gotas que caen de mi lápiz, ahora puedo decir que soy parte de un mundo que espera robarse los años; pero aún no sé si las piedras se ahogan sin haber disfrutado los días. El esperar que construyas mis pasos hace percibirme con las figuras de arcilla que tracé con el canto de los grillos. VIAJEROS DEL SILENCIO 1. No sé si amo tu silencio que me mira o lo odio porque tu canto no es real porque no eres la misma mañana que llega del horizonte que espera y se nutre de sueños y esperanzas No sé si amo tu silencio no sé si lo odio pero sigo siendo la misma gacela herida que llega a tu puerta y muere II. Lloré hasta que la noche se cansó de mí lloré porque tu presencia no me pertenece porque eres tan sólo el relámpago que escribo III. Sólo necesito no ser yo para decirte lo que jamás te dirías y dejar que el tiempo se robe nuestros pasos para quedarnos ahí inmóviles y fugitivos sabiendo que somos dos en el mismo sueño y somos cada uno distintos IV. Tu vida es el olvido que se mece en los cauces de un poema y no se desangra porque fluye de mis lágrimas. Me miro las heridas son tuyas o mías o de él o de un recuerdo ABRÍ UNA NUBE 1. Abrí una nube y hallé un ángel petrificado. Era el reflejo de un deseo o el sueño que nunca llegó a encontrarse. II. Muerto está el ángel, por un segundo lo deseé. Hoy se consume en mis ojos. III. Todos los días las calles están invadidas de ángeles, ángeles de plomo que golpean la inocencia por un par de zapatos; sus alas son huesos donde el tiempo habita. LÁGRIMAS AZULES Con lágrimas azules la noche se desvanece navega hasta el final de cada pena o a la memoria de su viejo olor ¿Dónde estará la nube de estas caída? ¿Dónde? -exclama una palabra de aliento. Los ojos, las manos, se pierden con su letanía ¿Quién ha visto el cielo cuando llora? ¿Quién puede decir que el dolor es quien quebranta tu piel? Con estas lágrimas la noche pierde el vestigio de su nombre. VIVO EN LA CARNE DE ESTA ESTATUA Vivo en la carne de esta estatua la tarde me transforma en un cuerpo húmedo. No hay días ni noches en este espacio. Mi brazo interroga al mundo con la certidumbre de que no hay escape. en mi soledad, sólo hendiduras. EL DIARIO DEL TIEMPO Gritos y risas se guardan en el diario donde somos prisioneros de sus fechas y espacios. Algunas buscan incluirse en las líneas que faltan para terminar el año. Hay días que viven felices en el círculo, días asesinados por una equis, días que desde el papel observan con ansia tu llegada. SÓLO EL RELÁMPAGO 1. Solo el relámpago es perfecto, pues su imagen queda en los confines o escapa a mi memoria para incrustarse en estas líneas de viento y ceniza. 2. Sé que el dolor es un relámpago, por eso sus gritos desgarran y sus lágrimas se desvanecen con sabor a humo. Es la herida fatal o el beso que se rompe al encuentro del miedo en la última página donde prende y se apaga su compás el reloj. El pájaro se ha detenido en un árbol; le da al dormido el don del vuelo, el sol quema sus tiernas alas, las endurece el tiempo. Su ir y venir hace que sean más reales su libertad, su ánimo y su alianza con el viento. TÍTERES 1. Por qué la actitud de los títeres es dar marometas que el tiempo guarda en un verso falso? ¿Dónde queda su vida? No está en las cuerdas ni en las manos de la noche cuando el silencio oculta una imagen disecada o escapa por la fisura que dejan nuestros cuerpos. Nadie sabe por qué platica si no tiene un cielo en quién creer. ¿De cuál lado del horizonte serán cómplices? ¿Dónde queda la respuesta si no tienen preguntas? 2. Los títeres se burlan del tiempo, viven tendidos sin saber quién los acaricia. 3. Podría hablar de mí, pedirle al tiempo vida sin cuerdas, incrustarme en un eco, colgar el olvido a una de mis trenzas, para que al despertar el viento fuese mío como las manos clavadas a mi espalda… LLUEVE La lluvia es mía, sus versos llegan con el relámpago; el árbol quema mis sentidos. El viento me desconcierta, torpemente me embriago con la desnudez de una lágrima: soy el reflejo de su piel, el verso que camina solo y cabalga hacia el último esondite. ASTILLAS AL VACÍO 1. Maldigo la noche que nuca llegó a mirarme con tus ojos, a la luna que se perdió de mi memoria, a las estrellas que se apagaron con cada sueño; invoco vacíos; no llegan, las astillas me hieren. II. Tengo tus ojos sepultados detrás de la nada que te acaricia; tengo tu nombre muerto, la tierra muerta. Todo está en mi contra, pero no quiero irme todavía. III. Me suicido en tus versos cada vez que siento tu sangre sanar mis heridas, cada vez que alguien trata de recomponer la realidad. IV. Estoy sangrando, la sangre es tuya y me ahoga. BREVE LETANÍA 1. A veces fingimos invocar nuestras ausencias en una hoja que se asfixia con cada mentira. Son visiones que se asoman a mutilarnos: llora la voz, llora, llora. Es el final de la certidumbre. 2. La breve letanía emerge cada noche, es un secreto de tenues palabras, la dimensión de sueños del afluente que se dispersa en la aurora. HOMBRES DE MÁRMOL Hombres de mármol se fragmentan en arena, se vuelven mar. El tiempo se detiene cuando los mira por los ríos inmóviles y libres de la vida transmutada en piedra. NO SOY MÁS QUE UNA OLA 1. Tengo palabras que construyen oasis en el desierto, arena petrificada en mis ojos. No soy más que una ola, aquélla que el mar funde en los párpados de un criatura endeble. Si hundo los brazos en la tarde, la noche se apodera de mi cuerpo. 2. No ,e resigno a viajar de cuerpo en cuerpo; soy tiempo y me consumo; soy mar y me canso; soy piedra y me desconozco. ES LA LETRA Es la letra que me hunde en el insomnio de su imagen, es la partícula de nada que nada como pájaro entre mis vísceras, es una porción de segundo que invade y crepita sobre la almohada; también es la fuerza de mi nombre el espejo que revela mi cuerpo al contacto de otro espejo, la chispa que me crucifica cuando queda sola la noche; es la boca que traga la boca de otra boca llamada silencio. LA FUERZA DEL MAR La fuerza del mar era el espejo que arrojaba mis sueños a la infancia: sus olas atravesaban mis manos. cada impulso era una pluma; cada pluma, una noche y la noche; un desierto, el desierto, el oleaje. Las palabras nacían de los caracoles que el viento hacía llover en reflejos sobre la arena. En esta playa anidaban sueños y ciudades, silencios y árboles. Solamente las nubes conservan la mirada. ¿POR QUÉ TE ESCONDES? ¿Por qué te escondes? Te he visto llorar y tus lágrimas se ahogan en esta flor. ¿Por qué tu silencio me detiene y me encierra? Callada estás, soledad. Señora Bestia, quita tu mano y déjame libre. UN CABALLO SE EMBRIAGA Un caballo se embriaga con la tristeza de la noche, lo adormece el vino. El remanso de las aguas lo aprisiona, se oye el relinchar de las botellas; las piedras brindan. Es la fiesta de un cadáver. HA SANGRADO LA PIEDRA ¿De quién ha sangrado esta piedra? Queda su nombre, construye un castillo donde el mundo suele romperse en un criucigrama. El vacío permanece intacto, la roca se mueve, busca las palabras que erosionan a la noche. Ella es la culpable de esta herida que se desgarra en la incertidumbre de mil preguntas que hoy se pulverizan. TODO LO QUE SOY Todo lo que soy lo encuentro en una banca solitaria, en los árboles que lloran al atardecer, en aquel viento que me roba la vida; todo es un juego de palabras que pasan por mis ojos. Vueltas y vueltas doy siempre con el mismo espejo; le regalo una carta a las palomas para que me traigan el zureo que me hace sentir que soy todo lo que palpo. NO PUEDO No puedo escribir porque un pájaro tiene miedo, sueña: le gustan los árboles adolescentes. Su canto suena, suena, suena, se hace más hermoso. TÚ Y YO Tú y yo eternas suicidas bajamos a este abismo para ser mariposas o esclavas de la misma brecha. El silencio es poesía para nuestros cuerpos que se abren a otra penumbra sedienta de vacío. La madrugada duerme, no se da cuenta que alas piedras lloran y son cómplices de nuestra ausencia. EL CUADRO Este pasaje me mira. Tiene la cara arrugada y llena de olvido, puedo distinguir cómo el viento forma parte de los minutos en aquel tímido rincón; se oculta en los colores. Tal vez la mano pintó su propio epitafio. NO SE NADA Ni un silencio ha podido recordar mi nombre, ni un almanaque apuntó mi vida en su diario. Cada día comienza sin mañana, mi rostro se ahoga en un vaso, guarda mi soledad un lápiz o mi voz lenta. Vivo en el inconsciente de mi yo. DESTINO Dos destinos se encuentran en un espejo; se miran, se reconocen. El reflejo descubre que sólo son ramas secas. La sombra de cada uno se apaga, el deseo por saberse vivos se hace intenso; beben la misma nostalgia mientras las hormigas se los llevan.
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