Portada del libro Yo Soy la Noche

YO SOY LA NOCHE

1994

Tania Sol Portillo Martínez

YO SOY LA NOCHE

Por Agustín Labrada Aguilera

Alguna vez dijo García Márquez que Cien años de soledad era un bolero donde alucinaciones, ipérboles y sentimientos confluyen bajo una carpa sublime. Es el bolera la forma más sintética de expresar una idiosincracia latina tan propensa a la imaginación y a la visceralidad, al sueño y a la tragedia.

Al bolero tiene vínculos de tipo textual con la poesía romántica hispanoamericana o más bien con el neorromanticismo que todavía circula, soterrado o explícito, en el submundo de los escritos líricos. En tales fricciones la emotividad supera a otros componentes, y de su equilibrio depende la connotación final.

Muchos poemas de amor han sido musicalizados y en esa ligera mutación se enriquecen en un arte combinatorio. Las similitudes ideoestéticas entre poema y canción establecen una línea divisoria apenas perceptible. Ello se evidencia en los textos del poemario Yo soy la noche, de Tania Sol Portillo, publicado en la colección Cuadernos de la Casa Internacional del Escritor.

Libro de palpitaciones que con sus fuerzas sostienen -hasta cierto punto- los lugares comunes del lenguaje. Con buenos sentimientos no siempre se hace literatura, nos previno --desde hace décadas- el poeta italiano Eugenio Montale. Sin embargo, cuando coinciden los aciertos (emotivos y lingüísticos) la función artística se expande con un rumor de plenitudes.

Esos aciertos son mínimos en el libro de Tania, pero suficientes para vislumbrar la presencia de una autora en formación que ya domina los instrumentos primarios del arte poético, y se desliza lentamente en la búsqueda del poema mayor, aún dentro de la lírica amatoria. Tania emprende su camino de honestidad.

Todas las cartas de amor son ridículas, si no serían cartas de amor, expresó más o menos así el escritor portugués Fernando Pessoa. Entrar en esa materia, pues, reserva sus riesgos y la joven poetisa se aventura, deja huellas y salva algunas luces entre la hojarasca de una poesía reconocible por sus altibajos.

Los desniveles de escritura se presentan a veces dentro de un solo poema en la construcción de los versos a nivel metafórico y musical. Esa desigualdad empaña el esplendor que se hubiese logrado con una dosis de síntesis a favor de la belleza literaria y de la claridad conceptual. Veamos el comienzo de Próximos:


 
Quiero acercarme a ti, pero el miedo me separa.
El silencio es la distancia que nos estremece.
que cerca está la muerte lejana
que junta nuestros cuerpos en su laberinto.
Nunca he visto
hombre
donde se refleje 
mi cariño,
aunque el mar 
haya robado mis entrañas.

El poema desciende en reiteraciones con un vocabulario similar estructurado en versos cortos. Si de todo el conjunto se extraen el segundo, el tercer y el cuarto versos iniciales se lograría un texto más conciso, sugerente y limpio de la aureola cursi que generalmente ronda a esta temática. De más esta añadir que las obras perduran por su claridad y no por su extensión.

En otras partes se recurre a elementales técnicas vanguardistas en la composición semántica y estructural, cuyo resultados se traducen a ingenuidades de acrobacia verbal o refuerzan el matiz romanticoide a través de frases explotadas en sus típicos significados por la secularidad literaria y la cancionística.

Alrededor de los núcleos de inspiración se labra una prosa versificada que se exhibe, gracias a la ilusión óptica, como formato poético cuando en verdad es sólo apariencia, andamiaje apuntalado por una fácil musicalidad y engañosos engarces de palabras. Aún así en esos poemas podemos atisbar hermosas metáforas, aunque se transparenta su hechura artesanalmente forzada.


 
Muérdeme, tristeza, 
aunque mis labios 
sean cenizas.

		(Vacío)

Amor 
saca tus colmillos;
ternura mansa
tranquiliza tus líneas
(...)

		(Amor)

Es, al mismo tiempo, un poemario muy fluido y coherente en su unidad, espontáneo a pesar de sus limitaciones y poseedor de un aliento psicológico marcadamente vital. Poesía transparente y juvenil, aunque la autora o la heroína lírica se autonombre como entidad oscura, en un título impactante de cinco sílabas.

En las historias contenidas en los poemas de Tania Sol los conflictos más desgarradores no van más allá del desencuentro amoroso, la incomunicación, la ruptura y los negativos estados de ánimo que de tales situaciones emanan. Por eso algunos versos suenan gradiulocuentes al no haber correspondencia entre la intensidad sentimental y el modo semántico con que se enuncia.



COMO EL ESPEJO


Máscara,
responde, quiero amarte,
deja de mirarme.
Esconde tu lengua
en el espejo.
Este rostro
es mentira;
es falso
este espejo.
Yo soy ese cristal;
tú,
el rostro
donde los labios aman
mis palabras.
Odio el eco
que encarceló mi mano.
Refléjame en este poema;
para que la luz
no sea tan triste
encarcela estas letras.
Rostro maldito,
camina
sobre las lunas carcomidas
por los dientes ciegos.
Sal del espejo de mis ojos,
recárgate
en la pared
para que reflejes
estas imágenes,
que dejó la noche
en esta híbrida blancura.
O bien, escapa
y hazme cantar.




ARTE POÉTICA

Silencio,
quiero atarte.
Desnuda mi boca
con un beso.



NADA DIGO

Para qué darte explicaciones
si en mi insomnio
navegan garzas
que sangran este lapicero.



AMOR

Qué infame es tu cuerpo;
su escultura
es un aliento seco.
Amor,
saca tus colmillos;
ternura mansa,
tranquiliza tus líneas
escritas por el viento.
Amor,
criatura deforme,
lanza estas palabras.



VACÍO

Muérdeme, tristeza,
aunque mis labios
sean cenizas.



¿YO SOY YO?

Veneno oscuro
sale de mi boca.
Yo soy la noche.

Llamándome así,
salen sobrando las palabras.



NOCHE

Matarás mi identidad
con tus pupilas,
tu nítida belleza
es un murmullo de lo infiel.
Dime si la bahía del misterio
viene a las pálidas letras aullantes;
día, tarde y yo.
O la vergüenza de golpear mi cuerpo
tu suave mano
qe dejó inerte la luna.



NUNCA DIRÉ TU NOMBRE

Cuando mis labios sean estatuas,
palabra estéril que invoca a la noche,
el viento se volverá silencio
y el poema, rostro carcomido.

Soy el bambú que desliza una máscara
y escribe en el agua su deseo infinito.

Nunca diré tu nombre
porque mis labios pertenecen a la Nada,
porque mi voz es mujer del arcano
que repite, no tu nombre, el mío.

Soy el cuchillo a mitad de la palabras.



NOVELA

Capítulo por capítulo
pasan tus manos
sobre mi cuerpo.
Eres el mar
y en tus brazos azules
encuentro mi risa.
Perdida por culpa de su soledad,
desdicha de estas líneas,
la mirada termina,
terminará en el abismo
o en esta hoja.

Capítulo por capítulo
pasan las horas, las hojas;
el tiempo es tu destino,
haces llorar estas palabras.



ME ENCONTRÉ UN NIÑO

Me encontré en el camino a un niño pidiéndome unos versos.
Ignorante noche,
		¿no sabes quién soy?
(Comparo mi boca y el nutrido libro de tu mirada).
Ese niño realizó la opción más íntima
y se introdujo en mi rostro.
Me dio el día, me dio la noche,
pero no un pedazo de luna que le quedaba en el bolsillo.
Negó todo sobre su cuerpecito
que arrullaban los pájaros en música celeste.
Nunca olvidaré ese día:
fue el de mi victoria,
		fue el de mi muerte.




ANTE EL AMOR

1.
Una mujer
es una estatua
poseída por el tiempo.
Una mujer
lleva el mar
tan azul
como los ojos de un secreto
a su piel
que acarician estas olas.

2.
¿A quién pertecene el tiempo,
tu intimidad,
perfil
devorado por el pulso vacío
y el látigo profundo,
huérfano cristal
donde mis dedos
tocan recientes heridas?

3.
Me pertenece el viento,
pertenece a mi orgullo.
Me pertenece el verso
pues es el fantasma
de mi sábana hipócrita,
-máscara de mi lápiz-.
Me pertenece en verso,
me pertenece
porque soy la tinta.

4.
El secreto que guarda mi boca
es musgo carcomido
por la humedad de tus besos.

5.
Viento, voy a ti, te pertenezco;
voy a ti para buscar la música en el tacto;
voy a ti como mis brazos a la noche,
como los labios al aliento;
voy a ti como el prófugo al agua,
como el náufrago al desierto;
voy a ti buscando tus rincones,
tus laberintos: pensamiento…

6.
Una tijera
-tu olvido-
me corta las palabras.

7.
Ante el amor
mis labios se salvan.
Poseo el arrecife
de un lirio
en esta hoja.

8.
Debe gemir
la gemela de lo eterno,
mi otro yo
propuesto de la noche.

9.
Siento la tentación
de rozarte con un verso,
de arrancar tu risa con un beso.
Eres quien me acorrala,
quien desgarra mis impulsos
de tenerte en una palabra.
Te amo
y odio lo que devora mis instintos.
Te deseo,
hombre, pues me atraes
con tus 10 laberintos.
Te deseo
y deseo
la saliva de la noche.




PRÓXIMOS

Quiero acercarme a ti, pero el miedo me separa.
El silencio es la distancia que nos extremece.
Qué cerca está la muerte lejana
que junta nuestros cuerpos en su laberinto.
Nunca he visto
hombre
donde se refleje
mi cariño,
aunque el mar
haya robado mis entrañas.
Quiero acercarme
despacio,
muy despacio
para abrazarte y decirte
cuántas cosas
y cuántos mares
atraviesan mi arena.
Te amo,
hombre,
humo,
nada
entre mis manos.




MEMORIAS CERCANAS

Escribo mis memorias en la arena,
fuego que muerde mi niñez.
Esa infancia
es un pétalo sucio.

Te escribo a ti, misterio,
despertar de los diablos,
tronadera de dedos,
conchas que caen
y mastican la noche.

Ese laberinto
flota en mis lágrimas.
Mi memoria escasea
como las uñas de la luna.




MAR

1.
      Subo tu escalera
	bajo tu nostalgia
		barro tu alegría
			en lo más profundo
				de mi alma

2.
Me pierdo en ti
te busco
no te encuentro
Abriré la luna cuando duermas

3.
Duermo
sueño nadar en tus ojos
en tus cabellos
en tus brazos que rompen
la marea de tus besos

4.
Mar
escribo
con la uña de la ola

5.
¿Lloraste?
Seco tus lágrimas
con la última hoja blanca que me queda




ME DEBO A ÉL

Él fue un apóstol de mi ignorancia,
contribuyó con la ley a mi espesura.
Siempre de acuerdo con la poesía,
llevaba consigo
un pajar en su pecho;
en su diestra mano,
la geométrica luna.
Fue el árbol
merecedor de un nocturno
y dócil sueño.
Sólo de él
siempre supe el futuro,
un oráculo de mi pasado.
En sus ramas sostengo la mirada
hecha por lo que he sabido
y lo que guardo en secreto.



REFLEXIÓN

Quiero escribirle a la noche
pero no puedo
porque obscurece la hoja.



LÍMITES

Dos cuerpos se juntan
en una suave ola.
El límite del mar es mi deseo.



RETRATO

El viento, mi enemigo,
postra sus labios
en el periférico vacío
de mi boca
donde los pájaros
-los mismos p´jaros de siempre-
y las plantas carnívoras
carcomen el polen de la gracia.



BESO

Con cuánta firmeza
se extiende el poema,
con cuánta vergüenza
en esta hoja se hace el beso
protegido por la nítrida saliva.



EL FUGA

Quiero escapar de los peces
quiero recurrir a las redes del mar y encarcelarme
con la concha de la última tortuga
Seré la perla que se perdió
allá
más
	allá
de lo profundo de la poesía



ENAMORADA

Estoy enamorada del viento
que quién sabe de qué color sea
tal vez el del amor
o el del palpitar de las nubes
Estoy enamorada del humo
que pasó por mi cabeza
y la dejó fundida
atrapada en la música
Estoy enamorada del obscuro
temor del lápiz que al querer pasar su mano
sobre su corazón sólo encuentra cenizas
pero sólo al polvo
le puedo decir que estoy enamorada
del huracán que dejó el palabrerío del ritmo
Estoy enamorada
del que escribe versos en el tiempo
No me cansaré de decir
que estoy enamorada de la flor
que dejó la mariposa en tus miradas
porque tus labios son los pétalos del cariño
Me acabo de enamorar de un fantasma
que se esconde en mis poemas
en las imágenes en el cabello
Palpita el cuerpo
y no me detendré hasta que deje de enamorarme
de cuanta persona cruce
en esta breve nube
que vaga en el borrador y se derrite
en tus besos guardianes.
No me cansaré de decir que estoy enamorada
de todos
y de nadie.



UNA MANCHA

Es hermoso
escribir miradas
y ver que una mancha
me enamora.
Esa mancha es un tigre,
al oirla, parpadeo
y digo:
Son hermosas estas pisadas,
estas tempestades
que derrumban el silencio.
Escribo
que esa palabra, esa mancha
no tiene cuidado con mis labios.
Eco,
musgo dilatado,
esta mancha
que al romperse
mancha otra vez mi soledad.



UN VASO

Un vaso tiene forma de campana
un vaso es una boca ansiosa
que se deja tocar
su silenciosa tarde
moja mis lágrimas
¿Puede alguien decirme
qué edad tiene ese vaso?
¿Acaso una mirada es su signo?
Besaré sus labios para endulzar mis palabras.




UN POEMA

hacer un poema
con la misma fludidez
conque besé tu rostro
escribir un poema
que ultraje las palabras
no es pecado
es virtud
debo purificar el infinito
que me aclama
hasta que agobie mi mano
como se cansa un libro
de su espejo
debo entrar a mi sombra
escribo
una fosa
un plato
un beso
una noche
escribo desde mi cráneo
el fósil lenguaje
que vuela sobre la misma fluidez
con que enterré este poema



SOY SOL

Soy sol y soy miedo
al rayo que cumple mis caprichos
soy sol
y soy luna
soy la costumbre del silencio
soy sol
y soy sola,
sola,
sola,
y más sola de lo que estoy diciendo,
de lo que estoy sufriendo,
de lo que escribo;
soy sol
porque siento que hierven mis entrañas,
y mis venas se derriten
como estas teclas que aplasto a cada luz
a cada muerte que se acerca poco a poco,
soy sol porque así me dio el destino.
Y así me puso Dios
y así,
me llamo yo.



OTRA VEZ MUJER

Una vez fui mujer del viento.
Ahora soy otra vez mujer,
sólo mujer …

Me pregunto
si mis pupilas
lo mirarán como antes,
si mis cabellos
rozarán el atardecer de sus labios,
si su amor será el mismo
para mis manos.
No lo sé,
pero soy otra vez mujer …

Ha cambiado mi cara
como una rosa
que se estampe en su mirada …

Otra vez mujer
soy,
pues he avanzado donde el fuego
es agua
y la tentación
es pena.

Otra vez mujer
cuando aprovecho la ausencia
de la palabra.

Otra vez mujer,
aunque no sé si lo soy
porque mis pensamientos
se intercalan en la luna.
Estoy perdida en el amor,
en el verso,
en la noche.

La tempestad de niña
para,
se agota en las soledades.

Soy otra vez mujer.
Y no lo soy.
Para tapar la boca
con el sol
se necesita un rostro.
Mi cuerpo quiere lluvia,
la inquietud de mis manos
agarran al mar
y lo arrojan al deseo.

Mi intimidad
es fría,
es final,
finalmente.

Soy y no soy mujer …,
no sé por qué lo escribo.

Se me ocurrió
cuando daba pasos sobre mi cabeza,
y porque,
muero suavemente
sobre los brazos
		del amor …

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