
1989
Tania Sol Portillo Martínez
SI MANCHAR EL SILENCIO Sin manchar el silencio escribo ya que mi lapicero sólo piensa cosas de amor. La tarde tiene cita con la noche y mis ojos son estrellas apagadas. Los cerraré para comer un poco de cariño, para limpiarme el silencio con el pañuelo de la mañana y para mirar la libreta de mis sueños. MAR Caja de luceros estrellados, ¿por qué tiemblas? ¿Tienes frío? En tu arena pienso y escribo, en ti escondo la tristeza y comparto mi alegría. No puedo borrar tu nombre en la huella de mis manos. ESTÁ EN LA MÁQUINA La calavera está en la máquina, risa loca de las teclas, pobre carcajada de sus la labios despintados. Esa, esa calavera loca de la máquina mueve el rodillo al compás de su llanto. Su pensamiento es una hoja donde escribo mi/tu nombre. OTRA CALAVERA Ella, que lloró en la lluvia, que sonrió con la luna, esa esa la calavera de mis años. ADIÓS Escondo mi pelota del cariño, encargo mi reloj en el tiempo, con el candado indomable encadeno mi caja de juguetes extraños. Adiós a la madre amorosa. Preparo mi peine embellecedor, mis pinturas nuevas que cubrirán desde ahora mi cara. Zapatillas con tacones hundidos, mi letra deja a mi novio garabato; olvido mi paleta deliciosa en las palabras de un telegrama. Mi pensamiento entra en el presente y los estudios se apresuran al amor. EL ESPEJO Soy ola de tus labios, el vestido que usaste anteayer porque me arrojaste al vacío de la hoja, me rompiste los ojos con el filo de tus pestañas. Soy la que come mis propios versos, la que mastica tu palabra, la que llora. UNA NOCHE Tus ojos oscurecen. Tus labios comen luna. Ellos, culpables, malditos, rompen la punta de mi lápiz con un flechazo. HOJAS AL VIENTO 1. El tiempo escribe mi hora, me burla el llanto porque mordí el reloj y mastiqué su dedo por no tragar mis lágrimas. 2. Peino la tristeza con los dientes de la alegría, llego al lugar donde se eructan poemas mientras mi uña nerviosa dice: ¡Cómo estás minuto? Como la luz alerta con la mano. 3. Para romper mi libreta se necesitan tus labios. Para romper el mar se necesitan tus besos. Y necesito la libreta, el lapicero y el poema para romperte a ti 4. No puedo escribir tu nombre porque la palabra tiembla, porque el poema ríe ríe sí ríe de mí porque no puedo escribir el nombre de la llama, comer la sílaba, cenar el lapicero que con cariño soba mi libreta necia. CIELO AZUL La tarde quiere ser poeta, escribe a pausas sus pensamientos, sus recuerdos inolvidables. Los pájaros se han muerto, las raíces están húmedas todavía, las aves dan el último trino. El gallo amanecedor duerme para despertar al mediodía. Las casas ya tiene luceros, los grillos cantan versos que marean a las estrellas. El sol tiene sueño, la luna sale alegremente quitándose las lagañas amarillentas de sus luceros. En el piso claro y con raspaduras inesperadas escribo tu nombre, cielo azul. EL SOL TRAE BASTÓN Él también tiene vida, tiene muerte, tiene amores escondidos; en cambio la señora luna no tiene ni quién la alabe. ¡Qué tristeza! es sol ya es viejo. Señor, péinese las estrellas y prenda su pipa. Viene la lluvia con su caja de bastones, cómprele uno para que no cojee. DANZA MODERNA Fugaces muchachos no agarren el paso de la luna (regaños de la grabadora) calcetas largas de niñas popis, brincos, brincos, golpes misteriosos de la música, números para el movimiento de la noche. Silencio. Los jóvenes se ponen a practicar con paso de jaguares. Se ve la tristeza la alegría y la casualidad del deseo. Miro al foco que quiere bailar. Pobre piso fastidiado de que lo maltraten. Otra vez la música en sus oídos camina movimientos de brazos y muslos qué cansados quiere dormir en la almohada de su tedio. PIENSO EN ÉL Me levanto limpiándome las pesadillas, quitándole los sueños al pabellón de mi cama; no puedo dejar de pensa en el que un día en el transporte de la aurora cuando viajábamos los dos, me robó la sonrisa y la puso en su bolsillo; no puedo dejar de pensar en él porque es el que llevó mis labios al universo. CUERPO-MAR Tu piel mis olas tu golpe de palabras mis mareas infinitas tus brazos el golpe ante las rocas tus pies la arena suave de mi alma. HAY ROBLES TAN VIEJOS Hay robles tan viejos que les duelen las rodillas, hay hojas tan dulces que gritan con mis labios. Camino por tus muslos que me siguen porque el sol quiere tocar tus manos y la lluvia arrancarte un pie y besarte hasta la uña o comerte en un segundo de una sola mordida. SE DESPIERTA MI RELOJ Se despierta mi reloj, me levanto con lagañas obscuras, me baño con las nubes, me enjabono con las estrellas y me seco con la luna. Tengo miedo, me gana la risa, me miran los espejos; nerviosa, cocino un barco, en el cielo plancho mis libretas, cuelgo mis sueños, lavo mis pensamientos, los exprimo porque en cada uno hay una medalla que encadena recuerdos. Los libero hoy que me moja la tarde. PALABRAS MUERTAS ¿Dónde puedo enterrar mis palabras? ¿En una caja débil con llave del destino? La máscara de la noche me sonríe. Quien sueña, habla: Habla con el conjuro de un eclipse. Si duerme, muere. Si muere, olvida. Mis palabras son culpables y las puedo esconder en las manos de un Dios inagotable. Pero no, hasta de él desconfío. Las enterraré muertas bajo el polvo, la soledad y el silencio y les pondré dos flamencos por pregunta: ¿Dónde enterrar mis sílabas culpables?
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