
1996
Con este libro inicia la colección El Barco de Fuego. La calidad poética de Suárez Mc-liberty es memorable. Sus imágenes, la profundidad conceptual, su dialéctica de lo lúdico, son sus características más notables. Fondo y forma ejecutados con maestría, sus poemas son un torrente vital. Sombra de mi sombra refleja la cosmogonía, la dualidad eterna, los extremos inasibles para el hombre -tocados a placer, sarcásticamente, cuando aquél se pone metafísico-. Nuestra poeta navega en un río sinuoso, tormentoso; llegará al mar. Llegará.
Carlos López.
No estoy No estoy en lo oscuro de mis versos ni en las teclas, no estoy escondida en un lápiz, no estoy en la voz de los tampoco, ni en el sol, ni en la araña azul de la luna. No adivinas. Búscame y no me encontrarás. Sola El piano, la alegría no se escuchan; juego sola sin que nadie me conteste, sólo el sonido en eco me repite. Juguete aburrido busco esta hoja; quisiera tener unos patines que esfumen el cuadro amargo de mis horas. ¿Dónde está la escondida alegría? En los ojos de un muñeco triste o en las bicicletas cuadradas del reloj. Niña llora Luna que tapa su sonrisa con las nubes, que sacó cero en Matemáticas porque el lápiz rechazó su inteligencia. Cuando lo supo quedó en el plato oscuro de la noche temblando como el viento que mueve las hojas. Las lágrimas salían, tocaron el silencio para irse. Toco esta estrella Camino en la playa y me encuentro una estrella fugaz, la que cayó del árbol y floreció en la arena. veces pienso que la estrella vive como los caracoles y los peces. La agarro, la cuelgo, la tiro al blanco y pasa el tiempo. Aunque soy una niña, toco su áspero camino; parecen telarañas que costuró el mar y las puso en la noche para que la luna no esté sola. Vivimos sin saberlo Nosotros no sabemos si vivimos, si sólo miramos el mundo y no lo tomamos en cuenta. Yo escribo, no sé si estas palabras dicen la verdad. El hombre muere, se hunde en las heridas de la piedra. Somos esclavos de la vida o de la muerte, avanzamos hacia el final sin saber si estaremos aquí o en otro lado. Mi vida se perderá en el viento, se la llevará un pájaro que nunca vi, que nunca veré… Veo, me asombro Miro la belleza de un tigre; corre la bestia, el tiempo la agota. Cansada, se detiene y otea el horizonte; se pierde en la niebla de esta hoja, huye de mí o de aquél que intenta matarla, se oculta en el ámbar de la noche, bebe. Quisiera verla romper los espejos, beso el lirio que hallé en el agua sagrada de un pozo. Mendigo De puerta en puerta toca, extiende su mano y pide su limosna de vida. A veces ciego, quizá tullido, en una lata mete sus rencores. Busca, llama de tristeza en tristeza. El lirio es un espejo Acostado en las olas el lirio sueña con la mano que lo arranca; su belleza es ceniza; su perfume, marchito. Y pensar que fue lava en el espejo, luna besada por jaguar. Me extravío en el polen, busco su sencillo aroma. No lo encuentro. El poema no pude traspasar la huella. Ni el pintor describe el cáliz que oscurece. Sólo la mariposa siente sus oros, su sabor que se pierde en este río.
HAIKU Haiku 1. Está lloviendo, en el adiós del charco soy un reflejo. 2. Coqueta y bella, recostada, la luna cuenta los charcos. 3. La mariposa se ha guardado en mis ojos, bebe mis lágrimas. 4. Tocan la puerta, mi corazón responde si viene el alba. 5. Amigo estanque, el árbol se adormila en tus ojeras. 6. Llora la lluvia, navegan en sus ojos barcos hundidos. 7. Con qué tijeras nuestra imaginación está cortada. 8. Vino y se fue, párpados de la tarde, el colibrí. 9. Una pregunta cual flor de seda blanca aquella garza. 10. Libro de otoño, vejez del tronco sabio, lápiz sin nido. 11. Croa la noche: el eco de la lluvia salta en las hojas. 12. Teje sus lágrimas por culpa de la noche la telaraña.
EL INSÓLITO TIEMPO El libro busca al lápiz Cuando la muerte pasa sobre el libro, la vida guarda en su ataúd esa vieja escritura… ¿Quién traza letras descompuestas? ¿Quién juega con el alma que busca la noche en tu cuerpo? ¿Dónde el hombre, la palabra, Dios en este libro que alguien abre? El sueño Loca pesadilla, laberinto, mis ojos en la luna. Rayo con este lapicero el mundo, la botella encerrados en mis sueños. Con esta goma borro mi pesadilla, la guardo en mi libreta y con mi tembloroso lápiz despierto. El tiempo 1. El insólito tiempo me ataca, las cadenas del mar me detienen, un rasgo del reloj me pega con las dos espadas de la hora. 2. Lo libera el péndulo a veces grita Sí no sí no A veces me agarra cómo quisiera ser qué quisiera ser Otra vez el tiempo No supe cuándo vino sólo le dijo adiós a la vida he corrido cien árboles y no lo encuentro no sé si está en la prisa de un pájaro o en el rocío que bebe el colibrí ¿Qué puedo hacer? ¿Qué sombra tendrá en espejo que sus islas se asoman? Un barco le caló sus márgenes. ¿Qué puedo contarle a la tristeza si mis lágrimas nunca han navegado? ¿Por qué no cambiar de color a la noche? ¿Qué puedo hacer para que el día tenga frutos? Un pájaro ancló, hizo su nido. El mundo está al revés: La palmera es la escoba que barre el viento. No hay estrellas. Hoy, ¿qué píldora se tomará la luna? Angustiado el espejo aguarda que yo lea su historia. Entro al agua o tiro una piedra y busco su rincón más triste. El secreto ¿Qué es el secreto? Un violín que toca la mosca, la voz que se cierra con llave, es la piedra que no arrojo al abismo de este libro, es la Nada que aventura un papagayo. Abre la puerta de tu corazón. Dí por qué me sigues Eres mi nombre y mi apellido. Vistes igual, espejo oscuro. Dí por qué me sigues, ya no me molestes. Me escondo en la tinta; para no encontrarte en el zapato me escabullo en la última sílaba. Es inútil, el volcán devora mi lado oscuro. Estás ahí, sombra de mi sombra. Hoy y mañana Voy a lugar de las cosas perdidas, mis lágrimas no paran, voy al camino que no termina. Casi soy nómada de la tristeza, casi un pedazo de pan muerto. Hoy se viste el dolor de gala y me acompaña, hoy me metí en la Historia sin Fin. Mañana dormirá la noche sin despertar al otro día, mañana la sonrisa no se aparecerá, mañana mi corazón quedará vacío. Mañana la primavera que llegaría no llegará. Día nublado Abro un libro y sólo encuentro alas que buscan el final. Lo cierro, me miro en esta humedad profunda. ¿Qué soñaré en esta vida que sabe a páginas en blanco? Estoy aquí, hojeando un libro donde encuentro a la lluvia atrapada en una red de palabras, en una telaraña de raíces muertas. No sé si s un relámpago o una grieta de la vieja pared su silencio. A veces me pregunto El mundo está quieto un instante la palabra no tiene voz es sombra esa sombra que me ciega al ver tus ojos qué has hecho tú yo qué hice pienso cómo escribirte vida cómo tocarte pájaro que tienta con su lápiz colibrí de rápida mano izquierda le pido al loro que me hable y me da sus hojas grises la flor tiene tantas puertas que la abeja se confunde un instante mis ojos no vuelan un instante el mundo está quieto Una despedida Una despedida es un pedazo de piel que te arrancan los ojos se nublan y cada vez te alejas más para unos su distracción es el sueño para otros los árboles que hacen reverencias ante ese sol que se marcha dos bellos momentos el día se va se despide de los que lo torturan llega la noche ¿no ves mi mano? escribo sin ver las ruedas avanzan la carretera está más limpia que esta hoja los pájaros se asustan por lo oscuro recuerdo esa mano que me dijo adiós y se perdió en el tiempo ahora sólo me queda el recuerdo de lo que fui regresaré aunque me tarde tanto regresaré por estas líneas Dos momentos 1. Pienso en el humo de ayer, en las cenizas de hoy, huyo del viento: ideas de un lápiz que arma el rompecabezas de mi vida. 2. Quiero escupir mi soledad en una piedra; agarré cincel, martillo; la daré forma a mi vida, volveré polvo la roca que soy, amaneceré junto a un río que se aleja a cerca de un muro y su historia de sombras. Prefiero estar aquí: lápiz, borrador para reconstruir las imágenes que tiraron los años.
NO ES OTOÑO TODAVÍA Caracol Vale la pena su amor por el mar, su arrulo en este laberinto. Caracol, escribo caracol de agua y arena, cerrada mi mano. Plática oída a los árboles Despierto como cualquier árbol, amanecen pájaros. Con la certeza de siempre el vecino da hojas nuevas, otro platica sus silencios. El viento es la novedad arrastra las hojas y los deja desnudos. Inmortalidad Llora el hielo. Quiere ser diamante. La noche A veces la sonrisa de la luna. A veces la oscuridad que no habla… Tal vez la noche quiere estar sola son barcos que anclen a sus pies ni redes que pesquen sus estrellas. Árbol, te recuerdo No es otoño todavía ¿Por qué las ramas no quieren oir mi súplica? A una carta le crecerán las hojas o fue un mal telegrama el trino. Árbol, se te gastó la tinta. Para no olvidarte hice tu foto con mis palabras. Miniaturas 1. Subo pájaros a bordo de mi carrusel de juegos. 2. Con la mirada triste navegan barcos en tus lágrimas. 3. Con tus ojos oscureces la noche. 4. No tiene cuerda mi corazón. No da la hora. 5. Hay mariposas que se escapan de mis sueños. Las encierro en una jaula de canciones. La escoba Cabellera sucia de versos ojerosa olvidadiza loca peina a cada rato sus poesías Gato El gato me mira con entusiasmo se sienta y quiere dormir en la luna el gato llora el gato mete la tristeza en sus uñas el gato tira su llanto al basurero el gato maúlla maúlla maúlla pero lo adormece la noche Mis zapatos 1. ¿Qué es un zapato? Un corazón colgado de la noche. 2. Escribo en mi zapato y la muerte lo mata; pongo sus huesos en un baúl para que no se guarde en las teclas y desamarré las agujetas de la noche. 3. Mis zapatos a veces me quedan diminutos. Los escondo en mi libro de mariposas. 4. Dos zapatos me miran. Sufren los árboles Los árboles sufren lluvias, sol. De pie, fijándose en las ventajas del mundo, aprietan sus raíces y se conforman con los pájaros que les quedan. Sus ramas son fuertes como su pensamiento; algunas, delgadas como su soledad. La alegría del árbol se la lleva el viento y la convierte en polvo. Yo hablo de tristezas, tú miras fijamente la sombra del poeta que se perdió entre tus columnas. Zumba corazón La abeja trabaja El corazón duerme El corazón de la abeja descansa El corazón del corazón dibuja La abeja y su corazón ríen El corazón pelea El corazón ríe con su corazón La abeja y el corazón se perdonan ¿Quién los detiene? Quizá soy la tinta Palabras Voy a poner las palabras en un vaso para que no se marchiten; esperaré a que crezcan, las agarraré a montones y las guardaré en un caracol. Les daré por candado alguna mariposa. La poesía Escribo, remo en el viento. La tinta no tiene voz. Grito. Y ni el eco se preocupa por buscarme. El canto Si la llovizna lloró pájaros, ¿por qué esta noche en el lápiz no abre sus alas? ¿Por qué lloro? Por qué lloro, por qué ruedan palabras en mis ojos: pesadilla diurna golpeándome apesadumbrada. Me siento en mi escritorio y caen lágrimas en esta hoja. Este recuerdo sólo deja su polen en mis dedos. El colibrí El colibrí que flecha flores y flancos del invierno con frías flechas y flechas punto de vista sobre mi corazón que canta y alegra a su prójimo confeso de comunión de tres sílabas el colibrí en el nido del libro sigue su vuelo y no sabe a dónde emigra y nómada del lápiz moviéndose por los renglones atraviesa la montaña aunque la Nada se acerque con un borrador que barre mis versos sucios El barco en la botella Qué manos meterían ese barco en la botella qué naufragio sería al lado de un cristal donde no hay agua o quién mandaría mensajes de auxilio. Si estoy encerrada en sus reflejos con qué alimentaré mis ideas si no tengo pájaros ni la luna a la que nunca llego No poseeré el azul de su luz no veré su profundidad ni la marea de sus labios que inundan cada vez que besan Las islas piden perdón a las rocas pero sigo en una botella y nadie me saca sólo la mano que escribe o tus ojos que leen Tal vez vivo en las imágenes de tu mirada. Escribiré Escribiré con nubes aunque me vuelva pájar; llegaré hasta allá si las empuja el viento. No me importa si lloraron, quiero escribir con nubes. Si es de noche dormiré en la luna o tiraré estrellas al vacío. Quiero escribir con nubes porque sueño. Un pájaro Un pájaro en la mano: duerme. Acaso es equilibrista: sueña. ¡Cuidado!, se puede romper su voz que apenas nace. Es el que escribe estos versos. Qué hermoso regalo nos ha dado el alba. A mi padre En estos años en estos huesos del poeta una sombra se esconde agarraré lápiz y papel y construiré su imagen: el calendario que tira sus últimos días el tiempo el insomnio de un libro la oscuridad que alguna vez fue luz el relámpago de sus palabras la memoria de la roca el rocío de sus versos el silencio Quizá soy No sé si soy madera noche en tu memoria o barco de fuego que derrumba tu puño. No sé si soy esclava en los espejos o silencio o la quilla que se perdió en el último relámpago. Quizá soy la tinta que corre por la hoja. La tortuga La tortuga camina al paso de la luna. Se derraman los versos. Pasa por un callejón sin salida, cae un punto en los renglones, muerde una coma, ha formado esta poesía -¿Es una tortuga o un lápiz? Mi lápiz Mi lápiz saca la lengua, tose él me pagó la tos ¡Achú! ¡Achú!, gritan los minutos aplastados y verdes. El frío es el culpable. Hay que encerrarlo entre paréntesis.
TIJERAS Me acuesto en mi cama Escribo palabras muertas No tengo diversión Corto la noche Juego a los rompecabezas Corto y corto No me casaré de cortar el mundo Cortaré tu imagen Cortaré mi nombre Corto el sabor Corto el gusto Mi alegría Corto mi voz Mi escritura Adiós adiós Corto estos versos
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