La poesía nace en la puerta del cielo. No hay frase más feliz para iniciar un recorrido por el quehacer de los talleres literarios de Bacalar; no sólo porque lo poético tiene real asiento en la belleza de este sitio -SYAN CAAN-, nombre maya, nombre lírico, -sino también porque, al leer estas páginas, nos sobreviene la idea de asistir al nacimiento de un misterio, cuyas luces y sombras han acompañado al hombre desde el remoto instante en que, a través de la palabra, tomó conciencia de sí e inició el viaje hacia la condición humana.
Hay en los niños y adolescentes un vivaz impulso noseológico que transforma el hecho de existir en una cadena de descubrimientos. Pero sólo el asombro puede trocar en revelación mágica el contacto con los sucesos cotidianos. Es la mirada atenta que suele poseer, un hallazgo en comercio íntimo con la poesía, el conmutador capaz de iluminar el espíritu y conducirlo a la imagen, mitad conocimiento, mitad revelación.
Así, la labor sostenida durante años por el maestro Ramón Iván Suárez Caamal tiene algo de rito iniciático, pues enseña a modular y aguzar esa mirada, y siembra entre los jóvenes la facultad de ver más allá de cuanto los rodea. Los sentimientos, los objetos, las múltiples posibilidades de lo contingente, ya nunca más ofrecerán un único perfil a esta percepción. El universo pasa a ser, a partir de ahora, una infinita secuencia de relaciones. Han dado el gran salto y se instalan en el reino de lo poético.
Todo es creado de nuevo con una intensidad que desdibuja lo aprehendido a partir de la razón común. Las cosas encuentran definiciones más plenas.
No hay recetas milagrosas, ni otro hechizo que no sea el ingenio de un maestro con iniciativa y sensibilidad. Los niños y adolescentes de Bacalar se sumergen en la lírica -océano pérfido si los hay- a partir del juego. Jugando con la palabra, con sus valores, funciones y significados; con su capacidad para denotar, calificar, aludir, simbolizar, poco a poco descubren de nuevo el mundo y esa aptitud que los transmuta en pequeños demiurgos. Pocas veces se encuentran fundidos con tanta pureza los atributos divinos y las conductas humanas.
Sin embargo, poco a nada útil les resultaría este aprendizaje sí, a la par de sentir seguridad creadora y deleite lúdico, no tuvieran también conciencia del trabajo, pues la perfección -o lo más próximo a ella- sólo se logra con ese volver una y otra vez sobre lo escrito, ajustando acá una imagen, desechando allá lo superfluo. Es aquí donde hallan la frontera entre la ligereza del juego consciente y la angustia más auténtica del poeta: la infidelidad de la lengua respecto a sus visiones. A lo largo de esta antología encontrará el lector repetidas huellas de ese combate entre la percepción aguda, deslumbrada y la herramienta indócil.
Los textos aquí reunidos son fruto de una labor continua, de la dinámica interna en el taller y de una metodología empleada como sistema adiestrador. A ellos se deben ciertas recurrencias temáticas y uno que otro ejercicio de escritura según determinado estilo, escuela o " modo de hacer "; pero, sobre todo, algunos tópicos y reflexiones que sobrepasan los límites de la experiencia o las inquietudes propias de su edad. Ello es parte del juego, y vale en tanto se encamina a desarrollar y orientar tempranamente las tendencias emocionales y psíquicas hacia lo estético, garantizando de este modo una futura armonía a la personalidad del adulto que cada cual será.
Interpretar según Lo Bello ese costado oscuro y desconcertante del ser -las tensiones, la pasión, la locura, el miedo y la incertidumbre ante vida y muerte; el buceo ciego en la ambigüedad de lo aparente, la búsqueda agónica de la verdad- gana una batalla para el hombre -criatura desorientada y fugaz, colocándolo en el camino de la certidumbre y la trascendencia. Tanto mejor si esta defensa nos llega en la extrema juventud.
Errará, empero, quien se acerque a ellos con malicia, en espera de hallar una serie de fórmulas monocordes. Cada uno de estos chicos tiene su propia reflexión, su manera de ser en poesía, que es su manera de decir. El taller proporciona la pauta, el método; la personalidad es patrimonio inalienable de los individuos. Descubrir los matices, la variedad de registros es tarea del lector, que ha de entrar en este ramillete con inocencia.
Caracterizan a la muestra reunida en este volumen la frescura, la voluntad de síntesis, la imagen plástica como fundamento expresivo y la tensión entre el yo y el acontecer: dinámica de lo íntimo y lo externo que se realiza en la pertinaz primera persona, en el protagónico casi exclusivo de la subjetividad; el cual es compartido únicamente con la naturaleza, fuente inagotable de respuestas y metáforas.
La hermosura de estos poemas, su ingenua profundidad, nos habla de una imaginación y riqueza espiritual envidiables. Quizás el paso del tiempo y el camino elegido por cada quien, no conduzcan en el futuro a nuestros jóvenes autores al ejercicio sistemático de las letras; pero todos, sin excepción, estarán aptos para comprender mejor y disfrutar este breve lapso que nos ha sido dado. Escritores o no, serán felices. Tienen tiempo, todo el tiempo del mundo.
GUSTAVO BARRABÁS BUITRÓN ZÁRATE. PASOS DE LA NOCHE Noche a noche espero que la luna me regale un hijo de las sombras, un alma que mezcle horizontes, que traspase el murmullo, cantos de sirenas; de la palmera, sus pezones. Poblador en estrellas y sonrisas. Noche a noche espero que la luna me regale un ronco niño de coral, un hijo negro. ANOCHE ME DORMÍ Anoche me dormí. Pudo ser exorcismo. Tengo mitad de alma pez y alma en fuga. La mitad es la contraria de la luz, de la voz. La voz traspasa y el silencio escucha. No dormimos. Meditamos como piedras. Como árboles bostezamos un grito. ¿Qué son los espejos? ¿Ventanas al paso de una alcoba? ¿Formas geométricas de un sueño? ¿Puerta a la otra mitad contraria? La mujer entró al espejo como una paloma. Media luna le alumbra la mirada, sin poder oler sus huellas. Mujer, ¿estás aquí? Si no estás, ¿por qué entonces el espejo es un estuche de piedras, mundo a la mitad contraria de otro mundo? Soy un ser deforme desde el ojo que me mira, transparente, con los miembros saltando al paso de tu alcoba. A VECES ME ENTRISTECE Me entristece vivir cerca del mundo es como esperar dentro de la tierra a que se acune el agua o maravillarse ante la estupidez de tantos árboles. Veo el cielo y no tengo palabras, como un perro bostezo, como mar, no me quedan sino precipitaciones. De pronto escucho la voz que se adormece, -a veces un latido, a veces nada-. Vivir te da derecho a un sueño. Uno solo.
VERSIONES
a Eduardo Casar.
Si un ángel de bronce, por razones de gravedad o pasiones de altura, en lugar de posarse en una cúpula se posará en una cópula:
a) El movimiento acabaría por acelerar el proceso de calentamiento corporal y después sería indispensable mandarlo al infierno.
b) De la eyaculación saldrían pedazos de metal y alguien tendría que soportar el peso de su culpa.
c) Después de esto, lo tendrían de un ala.
d) El mismo diablo le otorgaría el premio de ángel caído, ya que desde su mandato nadie ha obtenido tan merecedor obsequio.
e) O que Dios, en su calidad de digno, se atreviera a fundir en pararrayos el metal y las ganas se quedarían otra vez al rojo vivo.
A LA SOMBRA DE UNA VELA
Es tan difícil creer que sólo el viento deslumbra una mirada. Que el sol estremece todas las calles del pueblo que nunca nace a la primera sombra de la luz.
Me miro caminar descalzo, con los perros estirando su flojera, las casas con huecos en el telar de arriba.
Algunos niños despertaron antes del amanecer para mirar cómo sus padres tejen besos, para después caerle con los puños a una vida que aprieta la garganta. Fui niño. Un día amanecí en el piso junto con otros niños muertos. La noche se encarga de barrer nuestro pasado.
Los pueblos son extrañables cuando después del alba comienzan los saludos ... ¡Buenos días, muerte! ... ¿Juntaste los últimos adioses de este purgatorio?
Un lugar fantasma, una vida llena de infiernos, una callejuela a lo oscuro de la luz.
Las estatuas de marfil,
una, dos y tres así,
el que se muera
o el que se ría
baila un minuto de aserrín,
de aserrán,
de los maderos que te caerán,
de las piedras que te cubrirán,
de la lluvia que te abandonará.
El día ha caído con una mortaja en la cabeza.
DANIEL JESÚS CABRERA PADILLA
(Del poemario Piedra Bestial)
EN MI SANGRE HAY UNA BESTIA
En mi sangre hay una bestia,
lenta y honda,
escurridiza bestia.
Anfibio,
avanzo a la superficie.
Navego,
naufrago en las mentiras del mundo.
Nada hay como avanzar en el aire,
leer a Vallejo con la mano en la cintura,
ahogarse en sus lágrimas,
dejar que la noche penetre poro a poro
en los andenes descuidados del hombre.
Algo en mí llueve.
Las entrañas me crujen.
A todos nos crujen las ganas de dejar esta muerte.
IV
Parece árbol mi escanciado reflejo,
jade oculto,
temerosa voz.
La noche reposa entre mis fauces.
Llueve. Junto al río
hay voces que despiertan mi egoísmo.
Un ardor me nace.
Vivo.
Soy el caimán que escribe su propio decálogo.
Peleo con las sombras
por mi espejo de la eterna imagen.
Tengo por cola
una ceiba,
en mis ojos descansan los ríos.
VI
Los pájaros llevan mis ojos,
en mi cuerpo
crecen las hormigas.
Mi reflejo intenta
nadar.
Caimán vacío,
me incendio ante la noche.
Se escapan las palabras
con la escasa música
que llega de los árboles.
Se pudre el follaje.
La selva me llama,
agonía de cantos funestos.
Se petrifica mi ausencia
bajo la voz del viento que huele a fracaso.
Junto a los árboles
los pájaros llevan mis ojos.
Mis huesos hacen brillar la noche...
XI
Nazco de las ciénagas.
Donde mueren las piedras
leo laberintos en mi rastro:
soy lodo escondido.
¿Loco?
Mentira. Los caimanes nunca enloquecen,
nos derretimos junto a la oscuridad
y con la niebla.
No.
Nunca perecemos,
nos convertimos en troncos,
somos los hijos del sol
y del silencio.
EL ANGEL EN LOS OJOS DE LA LUNA
¿Quién se atreve a mirar los ojos de la luna?
¿Quién su lepra?
Si el mar se abandona cuando llueve,
mis huesos tendrán el dominio sobre el color
que nace solitario
desde las sombras que navegan
moribundas mariposas.
Quien se atreve a tocar el rostro de la noche
prefiere arrojarse donde las piedras abren los ojos,
donde las palabras tienen voz,
donde los cantos que se inventan vuelven muchachas a las sirenas.
¿Para qué enarmorarse de los árboles? ¿De sus sonrisas?
¿Para qué dejar que penetren las horas
si ya la luna y su lepra llegan a nosostros
con sus manos que agarran cada árbol,
seducen cada casa, cada respiro que encuentran?
Mejor sería tumbarse en la hierba,
aguantar la respiración, el diluvio,
los ojos mantenerlos cerca del corazón, latiendo y cerrados
hasta que pasen las nubes.
LUIS DAVID CANUL SUAREZ
ASOMBRO
Un pájaro miraba
por la ventana del cielo.
Cayó,
sus alas se quebraron,
no podía moverse.
En el suelo el pájaro:
un libro con las pastas rotas.
VENTANA
Horizonte atrapado en el cuadro
donde a través de la mirada
se filtraban las sonrisas;
ahí se miraron los ángeles
que me arruyaron con la brisa
y los sauces llorones
Fotografía en la memoria
donde se posan los pájaros
que cantan a su sombra.
Ventana de estrellas
a las que toque e hice mías.
Jamas la cerraré sino cantando
para que observe la lluvia
que ha dejado huellas en mi rostro.
GATO NEGRO.
Sobre el tejado andaban astillas de oscuridad,
un gato que sollozaba por mis maldades.
El que maullaba y que marcó sus garras en mi rodilla,
ése que llegó moribundo a mi casa.
El que alimente con caricias
me habia molestado por ser negro.
¡Vete a la noche, de allí es donde vinistes!
y déjame como un tronco muerto al lado del camino.
Blanco,negro y gris;
de ese color soy.
O una piedra a la cual lanzaban todos al precipicio
Soy un gato arrojado al olvido.
SIRENA MUERTA
Surgió del mar cuyas aguas se estremecían
cubiertas de lágrimas.
El dón de tu voz se transformó en silencio.
Sólo mirastes los días, los años, cómo transcurrió el tiempo
para dejar de ser la semilla y ahora el roble grande y viejo.
Se quedó en el pasado la brisa que pasó entre tu mirada
y el tesoro que guardaste siempre:
el de ser pájaro para irse y nunca volver.
MIRADA
Siente la brisa de mi tibio aliento,
siente el rayo de luz de mis ojos.
Llorabas simplemente por perder la inocencia
y para que después te consuele el viento.
Quien más sino la luna conoce la mirada,
ya que cada noche nos contemplamos
como dos postes de luz en la calle bañada por el rocío.
.
ARBOL SECO
Te deshoja el viento
árbol frondoso de angustias.
Tus hojas caen y mueren
como doncellas lanzadas al precipicio
de la crueldad.
Las tuyas son ofrendas
y no mentiras.
Sólo yo te riego con lágrimas
y me abrazo a tu tallo como un hijo.
Deja que transcurra el tiempo,
porque la muerte también es vida;
si despiertas estaré allí.
Deja que el sol nos bañe con su luz
que el destello coloree tus entrañas,
para que surga una esperanza,
un afán o un amanecer de tu imagen caprichosa,
del ser que nace,
del ser que muere.
IMAGEN NOCTURNA
Se apagó el día
no puedo ver tu rostro de angel dormido.
Estoy perdido en la noche de tu mirada
sólo cojo piedras que lanzo hacia el espejo roto.
Escucho el eco de tu voz,
lo quisiera atrapar para encerrarlo en la jaula de un pájaro herido.
Veo fantasmas que sollozan por mi desgracia.
Quisiera salirme de este laberinto
porque tu reloj de arena gasta la playa.
Estoy ciego de angustias y no puedo hacer nada;
sólo me queda rezar por el horizonte.
.
CITA CON TUS OJOS
Una cita con la noche tengo
para demostrarle la mirada de luna,
para que el reflejo de las luciérnagas
haga que nos perdamos en la concha del caracol
y no podamos salir.
Y estemos juntos bajo las estrellas fugaces que cumplan nuestros deseos.
Ya no necesitamos lámparas
ni alas para llegar al sol.
Estando cerca de los grillos
llegaré a la orilla de tus labios manchados de tinta.
Tú desaparecistes en un instante;
yo cerré mis ojos,desperté,
pero reencarnaste en mi inspiración.
ADRIANA CUPUL ITZA
APARIENCIAS DE LA PLAYA
1
Un flamenco hace eses en mi mano;
cierro el corazón para nadar en un vacuo río
que va a mí
como un andaluz perdido entre las sombras
o sabor
que llega a murmurarme su desdicha.
Una tijera en el agua corta el azul del vuelo.
Para incorporarse a mis venas
surge de un río utópico,
flexible,
hambriento de ira e inmenso en su corazón deshecho
que abrió la puerta para mirarse en el verde azul de los árboles
y en el haz de las hojas
cuando se asfixiaba.
¿Qué vasta sombra vino a espinar el color rosado de las vetas?
Se está desbordando dentro de un carmín teñido
de corroídas barcas.
El amor del flamenco está en su ropaje
viste un arcoiris de cedro
y palpa un cielo derretido de labios sin huecos
y con ojos de musa.
Un flamenco tuerce estuarios en mi boca,
tal vez sea esta masa de piedras que cruzan mi garganta
y sacude el vientre de un vaso húmedo
carcomido de bocas;
es esta alma sudada
que me ciega,
brincó sirenas nadando bajo el agua,
son picos fallecidos en el acantilado de los árboles
y espigas sus ramas en derrame
y agua esta sed que desangra la rosa.
2
Esta sed contiene aves que dan a beber ramas inclinadas a los árboles,
dan ganas de exprimir esta roca en el pico de los ríos,
encharcar este gajo
y decirle que es agria el agua que desemboca en las caobas.
Hay que darle a beber un rebelde lirio que cursa la escuela
con aguas turbulentas o vida derramándose
y sellarle madera en el cuerpo para hacerle un juguete.
Colocarle un corazón volcánico para su alma de chapopote
y curar heridas con garras filosas.
El fuego está en la boca,
no en el fósforo.
Incendia salmones que guardan náufragos en la madrugada;
le enseñaré la mano y palpitará sobre ella
haciendo charcas.
La sed se bebe,
no se consume dentro de un tronco con humus;
ingiere este sonido que hizo cantar a las garzas
y al sabor infinito en la cabeza.
La boca está prolongándose a este limón partido por el filo del agua,
salpica mi amor
sembrado junto al polvo,
le brotan cueros donde la pongo:
en una sombra,
en el viento que se marcha,
en el refrigerador,
en la señal que se hace más cercana después de la catástrofe.
3
En el envés de un niño
una sombra de juguete.
4
Un as de viento:
tranvía que regresa
o la resortera de agua que apunta al cielo.
Jadea la risa
juega en la penumbra a buscar pegasos,
pasajeros que no saben a dónde llegan.
Se entra a la puerta, o al cuerpo que en la noche fue arrastrado
por una revolución de migajas de polvo que cocinó los pasos.
Se va cuando el huracán plasma la noche
sin manos y sin cabeza a quien alumbrar con mi lámpara.
Entraste, cuerpo, mas no mi alma a limpiar huesos.
La sombra, la mugre luz que te aplasta con su uña.
Contra el reloj giran las palabras,
duelen.
5
Llegan a jugarte el corazón con sus ocho años,
con sus ocho muertes.
6
Alzan el vuelo las olas,
se han roto junto a la luna
de torcaza y papel arroz;
han dejado crecer el pantano que inunda las playas
muy cerca de la isla
y le han puesto
uno o dos candados a la orilla del mar
y a las conchas marinas.
¿Qué mar eterno mirará a un pez aplastado por los arrecifes?
Muy cerca de las orquídeas
una joven esparce colores
que empurpuran al aire
o es el olor a cenzontle
que va raizando el cielo con sus dos alas cargando el infinito.
7
Mar,
Como una tortuga
lenta y de cartón
te miro sostener en llamas este ocaso
que se ve a lo lejos de la isla
y colocarles escarcha a los carapachos que tienen sabor a olvido todo el tiempo.
8
Junto al mar el mar es el mar de nuevo.
9
¿He escrito lo que el mar siempre desea?
Jamás
Han mojado las cadenas que lo atan a mí
como un velero sin faro.
He visto su interior
tal vez sea un cisne alzándose a la altura de mi mano
y su piel un río conduciendo la vida en una hoja;
se ha desviado hacia un montón de piedras
esa corroída masa de piel curtida por la proa
de girasol en veda.
Ya está cautivo,
le abrió los muslos a las piedras
dejándolas vacuas entre arcilla de sol.
¿Hube escrito lo que el mar odia?
Siempre.
Lo he visto más de una vez como un niño de petróleo
que grita por los desiertos con mariposas de limpia sombra
y lo atacan como un estanque de mil cabezas
cuando beben cerveza fría.
Son popa que atrapa la piel del mar
que lo ata a él como nunca.
10
Arrojo al mar lo que es suyo:
un viejo recuerdo,
el estruendo infinito
acercándose a una parte de la isla
de cristal humeante.
Tiro la última concha;
su hogar curtido por la mano
que la envuelve,
es tan feroz como un puma
que hiere las manos;
la he aventado con mis sentidos
y el deseo de tenerla siempre.
Guardo el mar en un frasco
desconocido por el cielo
y azul para mi cuaderno con burbujas de obsidiana.
Arrebatan un anuncio que los peces enseñan
al entrar al muelle de esta playa morena;
su gente indistinta se apaga en la noche.
Las personas se conocen por la sal
que la arena mancha
entre tanto mar embravecido.
11
Salen las montañas de las aguas de plata,
sus crestas nos tragan con su espuma.
12
El viento sopla un poco de su impaciencia a través del zumbido
de la abeja y penetra con cadencia los tímpanos del mar silencioso.
Oye al mar desencadenarse por largo rato en mis oídos
y luego pregúntame si escuchaste de mi corazón su alegría.
13
El ruido dice mentiras cuando estoy dormida,
se asoma más a esta isla de pequeños
pies asaetados por la espuma.
Hay sombras que escupen lunas
si cruzan el oeste de una fotografía,
pero el ruido hace silencio,
escucha esta semblanza que hincha los pies
y renueva una brisa amarga.
14
No acompañen al vampiro que está en la isla,
desea el faro que a lo lejos se desangra
y a los tulipanes que encienden el aire con su corola.
El vampiro quiere beber del claustro,
hay que darle un poco de alegría,
hay que darle un trozo de la tarde.
15
Anochece y la luna es piedra pulida.
Los atardeceres en febrero son más que un lenguaje con delfines
o domadas ideas en el circo.
Hay un lenguaje entre el payaso y la noche,
acrecientan este limbo cubierto de ojos pardos
de marismas en regreso debajo de un telón
que rompe gente de vidrio,
almas corroídas,
derrame de sed,
agua de agua.
16
Palpa,
húmeda es la hoja inclinandose a la playa.
ELSA CITLALLI CHARGOY LOUSTANOU
TAL VEZ ESTE OCÉANO
Hoy caminamos lentos a la infinita mar,
la miramos hasta su vacío
y le bebimos sus cantos.
Tal vez esta mar sea mi abuela
que con sus calmadas manos
acompaña siempre a mi abuelo tormenta.
Solitarios en la casa del día
mi abuela, mi abuelo,
comparten la poca vida que les queda
en una infinidad de mundos
que no valdrían la pena.
Quisiera recorrer el agua helada de un recuerdo,
volver a los túneles húmedos de la gracia
que alguna vez construí con mi hermano
en la casa del día
cuajada jamás
de presentes.
M A R
Salvajes corceles blancos
-corazón al galope-
se desploman en las dunas azules
profundas como su pensamiento,
intensas como su sentir.
Su mente está en el desierto de agua;
la luna no los adormece.
¡Y corren
veloces con el corazón ardiente!
¡Luchan por su libertad!
Desde que se formó la tierra
Neptuno nunca los ha podido domar
porque son salvajes
y no tienen tiempo
pues poseen alas.
Solos destrozan su cuerpo de espuma
(la muerte es más que libertad).
Están enamorados
y se rompen de amor
mientras la arena los cubre,
los doma,
los adormece.
Están muertos
o locos.
¡Están locos!
El viento moja sus crines blancas,
corren
en el desierto para siempre azul.
Sus ojos
humedecen el ámbar de la luna.
LA NOCHE: UN POTRO
La noche se derrama en rocío
que espera la luna nueva.
Mi canto al viento
besa sueños en una tierra fértil
y no estatuas marinas
a la espera de gaviotas
para desplomarse en dunas.
Muerta la perla bajo su manto húmedo,
estático el mar,
pupilas en jade negro
cada mirada del noble bruto es mármol que relincha.
Luna su dolor,
sin desbocarse, mira la tierra
cuando el sol los hiere.
Deja un recuerdo:
piedras bajo el veloz galope.
SUEÑO
A veces
quisiera que este mar no fuera tan extenso
a veces
quisiera que abarcara mis ojos
pero es tan difícil despertar el delirio
y tan fácil tragar a gritos tu sangre
tan infinito mirar tus entrañas
quisiera abrirme paso
mirar toda luz
pero no es cierto
a veces tras de mí un tiburón oscuro
tan negro que come todo lo que mira
quiso matarnos
pero nuestras mentes fueron más rápidas
y volaron al sol
allí se quedaron
hasta que un haz de luz atravesara aquella
mancha de muerte
y una vez más al soñar
me desperté en el agua
con los tintes encajados de una visión
en mis entrañas.
VIAJE AL VIENTO
Cuando el fuego corta la noche
se esparce un hilillo de humo,
un humo blanco que se desvanece.
Cambiando de tierra,
de aire,
sientes el olor del recuerdo
y palpas el primer rayo del sol
que empapa tu frente.
Si vuelas sobre el abismo
impulsado por el viento,
atraviesas el destello
que esfuma las imágenes
cambiándolas por ideas.
Abro los ojos al día
y acaricio lo desconocido.
Soy tierra,
río,
polvo,
recuerdo,
pluma,
humo...,
un humo blanco
que humedece la mañana.
LA PIEDRA QUE TE ATRAPA
Palpé la piedra pulida que atrapa la noche,
su capa eterna
cristaliza el movimiento.
Ahora que la tengo en mis manos,
la he roto en sol y luna
y me abro el pecho
para que este corazón se desvanezca
y mis sentimientos
corten
y hagan que este cuerpo
camine al infinito.
ESPEJO
Pudiera ser
que tú, mi yo en el agua muerta,
fuera simplemente yo al compás muriendo
y estuvieras escribiendo al otro lado de la hoja,
pensando que tú, mi yo, borrarías mis pensamientos;
pero pudiera ser también
que así como yo existo
tú, mi yo, no existes;
que eres sólo la muerta imagen en el agua
que piensas sólo en no pensar que estoy viviendo
y yo que sólo pienso
que tú vives
porque si no existieras,
no escribiría estas páginas manchadas.
AMADOR DOMINGO VÁZQUEZ
ASTILLAS
El perfume brota,
enciende con arrugas sus retoños,
arrastra al caliente hielo que seduce las venas
cuando en el río anochece.
Pensando en el adorno de la laguna
se enfrió el trayecto de la libélula,
de ahí nacen misteriosas piedras.
La cáscara agitaba esponjas en el agua,
atraía pensamientos manchados,
murciélagos que chocan contra el pasto y las rocas.
La punta de esta bala
duerme en la astilla afilada.
Para mandar a la cordillera los túneles de la noche
agotaré todos los sentidos
con un diluyente del falso error.
Vendrás en ese nuevo calor
lleno de gotas cuajadas.
(Una plancha altera las fugaces uñas,
se mezclan lloviznas con víboras).
Este año dediqué unas pasiones
que son el divorcio entre la burbuja y la baba
con el único cambio para este cansado ataúd.
SEGUNDO
Introducir la llave receptora de segundos
amplifica las hojas de este fondo
sin que permanezca encendido el retrato.
¿Regresará el ayer
moviendo sus cejas ante el mañana
o será el desgraciado musgo
quien baile en todas las cavernas?
En el norte se hojean las herraduras
acompañando los gestos de la vela,
abren la nada y saltan los muros,
comen los espacios,
raspan el liso despertar del viento,
compite la amargura del té
quedando así toda la soledad de mi lengua.
Pero lo injusto es que imprimen
las cortinas del pensamiento;
de ahí algo me dice que he de volver a la tormenta
con la necesidad de construir espacios
y ocultar los mares muertos.
HUMILDE PESADILLA
I
Las llamas de mis dedos
golperon la ternura del silencio,
agitando la sangre del aceite
sonaron cuatro noches.
La herida dio la voz de alerta
quien goteaba piedras adormecidas.
En un estado de flecha
filtrabas el espíritu del grito
como un vaso
llorando en la saliva de tus lágrimas.
II
Moviendo la estatua de tu mirada
dejaste el presente en el olvido,
fue el capricho de tu instinto
quien volvió a repetir el pasado.
III
Se vaciaron los sueños en la copa de la música,
seguías caminando,
pensé que eras el esclavo del sendero;
sacando mi espada, escupí el golpe,
ardieron las chispas
pero todo seguía allí;
no pude combatir contra tu frente.
Tu espada arrojó el filo
así tapabas la sombra del insecto
en el nudo del nuevo fin.
IV
Amanecía la muerte de tu reposo
acechaban las tumbas
para oir el aullido del día.
V
Entonces fue inútil escribir
las falsas puertas,
porque maduraban las grietas.
AJEDREZ DE LUNA
¿Quién preguntó por la mañana?
La noche.
¿Quién preguntó si morías en el espejo?
Acaso el filo de una luz.
¿A quién le importa tu nombre?
¿A quién le importa tu rastro?
¿A quién le importan estas preguntas
oscilando en los labios de la tinta?
Acaso serán los collares de la luna
quienes canten en la palabra desnuda
o la sal que llora en tus lágrimas
perlas escondidas en la madrugada.
A lo lejos,
allá donde tus ojos comienzan
y termina el abismo,
se observan luces oscuras
como máscaras que agitan sus alas
en la línea de fuego.
El polvo canta en la sangre,
la noche en la hora de los siglos,
el llanto en la ciudad del verano
y la gloria en el espejo
clavada en las barbas del ajedrez...
JESÚS FUENTES ALLEN
PORTADOR DE PALABRAS
Todas las palabras han tenido siempre
parte de un pájaro:
del colibrí en la flor,
de la tórtola surcavientos
o del sinsonte;
tal vez no sean sólo pájaros;
quizá sean la casa de la lluvia,
resguardo del hombre para defenderse del amor
o cántaros para recoger agua pura,
agua inédita.
REGALOS DEL MAR
El mar era adolescente
y yo, pequeño.
A diario contemplaba su inmensa mansedumbre
y escuchaba en una concha
sin dueño sus secretos:
le llevaba secretos de arena entre mis dedos
o respuestas de la playa:
tal vez de amor, no lo sé.
Posiblemente estuvo enamorados de la orilla
porque cada amanecer dejaba
un caracol sobre la arena.
A un faro de luz antigua
Víctima de telarañas y maderos inservibles,
existe aunque lo golpea el mar
y salinas de oscuridad lo apagan,
como un ser mortal teme.
Yo lo miro cuando platica con las aves,
él recuerda las olas que socavan su presencia.
Entro a su soledad de faro viejo,
duelen los tímpanos
porque se escucha su silencio descendente,
es el laberinto de una concha de caracol
abandonada en una playa desierta
donde los recuerdos giran
en los anillos de la piedra que rompe
la tranquilidad del agua.
Es la oscuridad agónica en que su silueta vaga.
Es la difusa luz que nace
en el vacío de su existencia muerta.
VACÍO
Ha naufragado el día,
una por una las horas se han echado a la zozobra;
sólo he quedado yo con mi presencia hueca
contemplando a la noche desnudarse,
habitando este cuerpo que no existe;
en este instante acabo de morir y reencarnar en nadie,
este es el sitio donde la noche empieza,
el burdel de la vida donde la muerte canta
y la penumbra
donde escribe Borges.
LLUEVE
Llueve la tarde lentamente
con una lluvia estática,
con un sabor lejano
Entre palmeras y un diluvio entrañable
de la infancia
llueve el corazón y el arrecife
y llueve tu nombre mar adentro.
Más allá la pupila choca con tu ausencia.
Algo llega a mi cuerpo de este mar,
mi corazón se desvanece.
He venido a mirar la tarde boca abajo,
a esperar a la musa que vendrá
a saber algo de nadie,
a rescatar estas líneas del naufragio;
no tan sólo a esperar
a la muerte.
INSOMNIO
Este rincón donde escribo,
el rincón donde la vida duele,
donde el silencio lanza su fatal espada
y una noche cualquiera se te incrusta,
estoy triste y las estrellas
ruedan por los suelos.
Rueda la noche hasta llegar el alba,
rueda la locura de vivir en este insomnio eterno.
No es suficiente despertar y mirar
el sol cada mañana,
hace falta algo más que morir
y reencarnar a diario,
algo más que escribir estos versos
que no existen.
CONDENA
Cierro los ojos y miro el universo,
acabo de aprender el arte
de buscar a tientas las palabras,
acabo de saber que Borges vive
y no es la tumba su mágico recinto,
ni el epitafio, ni el jardín que ahora florece.
Es su morada la página que abro,
el impulso con que mi mano se suicida.
Aquí está el mar, el viento, la arboleda
y nada miro;
sólo puedo escuchar los ladridos
de mi propia ausencia,
si acaso pondré mi oído a que florezca
y nada he de esperar cuando mi mano
se detenga.
Aquí estará la voz que dicta mi sentencia
y el eslabón perpetuo,
el que arrastre mis lágrimas.
Vigia Chico Q. Roo.
VERSOS PUTREFACTOS
Estoy frente al gris donde la tarde muere,
pocas veces contemplo su crónica agonía;
he sabido del mar
y ahora arrastra mi nombre en sus oleajes.
Nada puedo decir,
en realidad todo está dicho;
gusto saber que la tarde me conduce,
que escribo pocas veces,
que a veces ya no escribo
y no existo.
Amo la muerte y me contradigo con mi nombre,
me persiguen la soledad y sus espejos.
No tengo sueños,
sólo pedazos de una realidad antigua
y quiero que nadie sepa que he muerto,
que los gusanos se han comido hasta mis pasos;
pero mis ojos, huecas cuencas,
donde pululan batallones putrefactos
poco saben de oscuridades pestilentes
y poco son cuando escoltan las estrellas.
NATANAEL GIL CAAMAL
ESPEJISMOS
El silencio, la muerte del día
apagándose, consumiéndose en la infinita noche
entre olores, caricias del húmedo pasto
en el ligero viento, el color de la rosa
marchita pétalo por pétalo
o la mirada triste de la luna.
Pruebo la fruta prohibida, dulce, suave,
pero la existencia aún dura húmeda
por la lágrima de los ángeles,
la vida aún continúa en el triste vagón
de un tren que no se marcha...
DESPEDIDA
El silencio abunda
donde observo la rosa marchita de la muerte;
las caricias del viento en tu cuerpo,
callado, putrefacto;
los llantos terribles de la muerte en el funeral ameno,
en el adiós hacia el mundo
donde el corazón descansa
en el pozo de la pestilencia.
Abunda el silencio, inmóvil
entrando a tu última morada
llena de olvido,
nosotros resguardamos tu camino,
tu funeral, tu muerte.
Es el rompimiento y fin de la vida,
te alejas, te desvaneces,
sólo me queda el olvido.
RECUERDOS
Este momento oscuro,
el oleaje de las palabras
sobre la arena sabor a sal
en este mundo gris
en el fin del universo
donde el alma roja y latente
deja caer su vida
donde la muerte espera,
en el abismo interminable
de mis pensamientos,
porque mi niñez vive
en la eterna mirada de la nube negra.
TEMORES
La mirada del terror
abundaba en mi techo,
en mi sueño
recorría el cuarto sin detenerse.
En mi soledad se resguardaba;
en la oscuridad
el viento soplaba: el ligero temor,
los gritos de voces calladas,
el miedo recogía mi cuerpo,
la muerte dormía conmigo;
no soy más que polvo en esta vida,
el aire del silencio me contempla
en la cama dura de mis pensamientos,
de mi temor en aquel ruido silencioso
del ladrar del perro. Mis ojos se alarmaban
pero mi corazón callaba en el sueño incansable
de la ventana.
ISRAEL MIRANDA GARCIA
INSTANTES (1)
I
Mi amor al silencio tuyo
entre cejas encalla.
II
Ignoro el mínimo detalle de tu cuerpo
te conozco,
tú, ignoras este poema.
III
De mi amor a tu amor
el más siniestro enlace.
IV
Primero tu nombre, a cuestas de la noche ...
OLEAJE
A veces
el sol llega,
se come los arrecifes
y luego
se desborda.
Tú haces lo mismo,
sólo que empujas la roca
y puedes extraviarte en mil intentos,
puedes dejar tu sangre impregnada en los poros de la roca;
no cesarás aún
ante la silente respuesta,
pero sabes que poco a poco
doblegarás las sales
y quedarás muy dentro,
en compañía de pequeños caracoles.
Cuando te veo
extiendo poco a poco mis brazos,
temeroso,
y busco con la mirada y mis sentidos
el mejor momento
para iniciar el más fiero ataque
con mis puños cerrados
hasta tocar el aire
y fraccionarlo en mil ráfagas violentas.
Tengo la fuerza de los mil guerreros troyanos,
la de la tormenta más fuerte,
la del norte que llega y arrastra todo a su paso,
que mata y destruye;
sé que pertenezco a tu violento mundo de peces en competencia,
sé que puedo venerarte con la fuerza de mis necios intentos,
si tuvieras alas,
me permitirías
tal vez
un poco
sumergirme dentro de tu cuerpo
y explorarte
lentamente para suicidarnos.
AUSENCIAS
a Carlos Fuentes
I
Tuve la sensación de compartir mi zona sagrada con tu nombre. Entre laberintos me encontré al Ché y su boina, me encontré con tu nombre en la puerta. Fuentes habría quedado contento si tan sólo Claudia hubiera espiado bajo la manga del saco. Tu nombre custodia mis escritorio, tiene tintes de gris tu ausencia. Tú custodias mi cuarto, mientras los dos, ausentes pensamos en sumas y libros, en lo que nunca nos dijo mamá, pero que sabíamos con gran certeza: fue el monstruo, la sirena quien nos hizo ir a la deriva.
Penetro antes del relámpago -tu llegada- grito mil veces;
pertenezco al manantial donde los nombres pierden su configuración. Mi ritual es repetirme. Soy un ciclo que revierte su presencia.
II
Cae la risa de un niño al suelo,
otra risa la incorpora.
Sentada escribes formas
(me imagino).
Dejé de pensar en las calles
para correr por el patio de la escuela,
una mancha en el cielo, silente,
es lo que tu mano me dejó antes de marcharse,
una caída de ojos
lejana.
III
Con la misma garra con que me destruyes la sienes, te ofrezco mi victoria, porque sólo merecí morir cuando deambulé con un centavo en los bolsillos.
ESPEJISMOS
I
No soy más que un íceberg dentro de este cuarto, un íceberg embriagado de luz que se lanza al vacío en la noche, al océano de huesos roídos por la arena que tienen mis palabras.
¿Palabras?
Más bien gaviotas que revolotean disputando los ojos del verso que el poeta tiró al agua, la última tripa llagada que se arrancó la muerte y se la implantó al reloj para que grite cada hora las sesenta letras del poema.
Nadie en el mundo ha retado a la Señora de las Noches, nadie se ha atrevido a mostrarle un espejo a la Medusa y penetrar su laberinto de sueños: añorada ha sido la eternidad, deseado ha sido el día que escoja las sombras y las ahogue en la sangre del Vampiro.
II
Se levanta el viento convertido en en el último dolor que no dormirá esta noche. Vuelve a su forma. ¿Es necesario perseguirlo para tocar su belleza? Siéntate y contempla su ironía, la verdad que destruye la sed de vivir: desierta mentira: arena se entierra en los ojos como la más viva sangre de un lisiado, contempla su perfecta forma, su pureza y su color; ha embriagado a los que destierran la ignorancia con el filo de sus uñas y se la dan a comer a los perros miserables de cuerpos lánguidos.
Suerte tienen los que con un soplido pulen la estatua del laurel con el vaho, esculpen el hueso arrancado a la pesadilla. Ah, espejismo impune que condenas a las sombras a ser piedras, a beber el sudor amargo del tiempo, a roer las paredes de hierro oxidado que abortan el odio cada noche comiéndose el vientre al sentirse culpables de ser un espejo sin sangre.
III
Angustiado camino, te retuerces en busca de la sabia, en busca de la sólida piedra que obstruya el paso de la luz a esta nube de sombras; descubre el rostro que se oculta tras las alas del ángel, toca esa melodía de viento con el arpa de garganta afónica, extirpa el tumor de los presagios amargos, reviéntale las venas y cuélgalas en esas púas sedientas de sangre, amantes del colmillo nocturno.
Te has vencido, sol, de recorrer este mismo desierto; ese que esconde la noche tras su misma sombra; te has cansado de ser el que se debate contra el ocaso, en contra del sabor del agua.
Sí, ya sé que en el reloj escondes la vida, la ceguedad de tus deseos estériles, escondes los gemidos angustiosos de las noches.
IV
Murciélago porque sale por las noches, murciélago porque ingiere sangre y duerme viendo el fondo de sus tinieblas.
Ingenua víctima que temes a la suavidad de mis colmillos y no al olor de los ajos que se incrustan como un sable oxidado en la médula de mis huesos, que duermes con el espejo sobre tu frente implorando el perdón a la duda crucificada en lo alto de esa pared. Le temes a la oscuridad de mis ojos, a la transparencia de mis manos; eres la partícula de polvo que se esconde en el lugar más recóndito de mi alcoba, evades la tortura de mis preludios con la señal divina: Pregunto: ¿cuándo darás el último golpe con esa estaca de arcilla petrificada?
SOMBRA EN EL CERROJO
I
Una y otra vuelta hacen que este ventilador no deje de reír aunque el viento entre por la ventana y lo empuje; no le importa, ciega es su risa, ciegas son las vueltas que dan las manecillas del reloj cuando se cubre la cara el sol y se le atan las manos al tiempo.
¿Reír?
Quizá la brisa del mar juegue con él y le cuente las millones de veces que he recorridos los labios de las islas, de lagunas; las veces que ha viajado en los alto de los veleros o tal vez le cuente lo bien que se la pasa cuando se pone ebrio y festeja sus triunfos soltando su ira contra lo que se ponga enfrente.
No, este ventilador no ríe, es queja del viento por tenerlo como esclavo, allí, en el techo, colgado como un delincuente, como una araña desquiciada.
II
Esta vez la lluvia no sólo es agua, todo el día ha caminado por las calles con esos zapatos de tacones altos, no sólo ha tocado las cerraduras oxidadas de las puertas viejas, sino que se acercó a las ventanas y observó el retrato frío de un vaso que se ahoga en el color negro de la angustia. Esta vez la lluvia es una ramera que corre como loca tras la silueta de la noche, se esconde del sol que la persigue para cortarle la garganta y pintar con su sangre las esquinas de los callejones, para pintar el ojo que alumbra el ángel de las manos ennegrecidas, ese que coge las almas de los charcos y las encierra en el laberinto apasionado para los deseosos de agua putrefacta, para los que envuelven las nubes con la lengua del espejo y pasean la hoja de laurel entre sus dientes: para ellos la lluvia no sólo es agua, es un néctar que emana de los labios decrépitos de la muerte.
III
Sofocados gritos que se parten en el filo de esta piedra, cuando a lo lejos se forma el feto de la noche en el retorcido espejo de la tarde.
Ah, devastadores días que han lamido la arrugada nariz al reloj, o le han lamido los pies a los barcos desquiciados, a los que ahora necesitan de un bastón para no hundirse en la cama de cristalinos olanes. No se percatan que la arena se vuelve anciana dentro del vidrio de calaveras marinas que las gaviotas enmudecen donde termina mi verso.
OMAR ORTEGA LOZADA
IMAGEN
Quien se ve en el espejo, muere;
No sabe cómo, pero muere.
CON EL MAR EN LAS VENAS
Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza a donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes
JOSE EMILIO PACHECO
1.
Abro los ojos, me miro en el espejo
y el mar se mete en ellos;
los cierro
y entre brisa de llanto producido por las rocas,
las olas invitan a merecerme en sus lomos.
No siento nada,
sólo palabras que aletean en mis sueños.
Vuelvo a mirarme en él:
sólo agua,
no tierra;
sola la noche se condena cuando duerme sobre el mar,
sólo los cuerpos se enmudecen en los sórdidos momentos del naufragio.
2.
Sin querer
hago naufragios estas letras.
TRAVESÍAS
Oculto la maldad bajo las cejas,
amarro las miradas a mi cuerpo
con unas cuantas palabras
-que estoy seguro- a alguien impresionarán.
Trataré de construir sueños y emociones en cada escalón
que me separa de la muerte o tal vez me convierta en un fantasma.
Uno a uno los escalo.
Unos me empujan,
otros quieren comerme los pasos.
Subo. Estoy cerca de la nada.
Un peldaño más para alcanzar el cielo.
Contagiado de alegría, casi palpo las aves
y a veces creo que anidan en mi pelo.
Un peldaño más para conquistar el mundo
y sublimarlo a mis pies, para que los demás excitados de la hazaña
dejen volar mariposas, alegría.
Este es el último escalón
donde los recuerdos fluyen
y la mente toca el horizonte.
Este es el último
para después reir
en
la
caida.
SELVA
Basta pisar una hoja
para recorrer el río que disuelve ideas
y nos transporta al más íntimo lamento del día.
Aquí no tiene cabida la muerte.
¡Que busque sitio en otra parte!
Basta un rayo de luz entre la copa
para señalar al culpable
que perturba la calma.
Las imágenes osan colgarse de bejucos
embriagados por lo umbrío.
¿Acaso es el silencio?
El sollozo del alba lo toca,
lo hace suyo.
EN LA PALMERA
Colgada de una flecha
la muerte reposa,
baila con el aleteo de las aves
al ritmo del viento.
Un cráneo degollado por el tiempo
nos quita la sed de vivir.
HOJAS
Las hojas apuntan al cielo,
se mecen;
la savia fluye.
Es el árbol quien las ama
porque en sus nervaduras
la muerte se retrata.
JAVIER PAREDES KANTÚN
CASCADA
Cae el agua
en el grito de la cascada,
un árbol navega
en temblorosas aguas.
Un primer intento por saltar al llanto
donde crecen las noches,
por tener entre su vientre
el primer instinto de agua.
Las sombras te alaban tras las loza,
serpientes que han querido ser gota
arrastran las astillas
que tienen perdidas las acuosas miradas.
F1
Corre en la pista,
la velocidad se desintegra en el tiempo,
corre embelesado por la brisa,
sólo una encarnizada carrera,
los autos detrás,
danzan en la quietud del asfalto,
sienten las carnes del aire
haciéndolo propio,
se desintegran en el instante.
Todo es luz:
un árbol.
VIVE EN MÍ LA NOCHE
Toda noche las mujeres sin existencia vagan en los pasillos infectados de olor a alcohol,
mujeres que miran hacia sus recónditos adentros,
que destruyen en sus vientres al amo de las verdades;
todas corroen purificadoramente las pieles de los hombres embriagados de lujuria.
¡Ah!, miren como ellos se lamen de un néctar necesario,
necesario y único que los hace mirar hacia los adentros de mis noches,
pero ¡ay! de los que no prestan atención a los anuncios hechos por la benigna noche purificadora,
morirán en putrefactos sepulcros.
Ella no cubrirá sus insatisfechos cuerpos,
no brindará en su elíxir de los pasivos.
Crece tu manta sobre mis hombros y yo,
noche,
teñiré las almas de los ocultos,
de los olvidados en prisiones,
de todo aquél que sufre.
LUCIO PARDES KANTÚN
SILENCIO
I
Desciende el tiempo
en la tinta
de la noche.
Comprendo la mirada,
navega
en el silencio.
2
Busco
el momento
donde el desprecio
erró en las venas
el principio
del silencio.
Cabalgo
en el reflejo
de la espera.
3
La noche termina
donde el roce de la piel
petrifica el semblante de la mar.
Navegamos en el instante
en el que agua y tiempo
se funden en tu nombre.
4
¿Cómo puedes observar
la mar de este silencio
si el palpitar de la nube
se mengua
en una flor?
Su mirada es más que palabras
reflejadas en el rostro,
la tocas
como fuego
que hiela
el verso.
Se pierde
lo que la mar reúne
en ti.
PALABRAS
Nos damos cuenta de la mirada
hasta que se duerme la oscuridad,
entonces recordamos que no hay que vivir
entre los pasos ocultos de las palabras.
Callaba sin saber
que mi voz daba gritos
como música tocada por los sordos
donde sólo los caracoles entienden el sonido.
Postrado frente a la muerte
revelaré lo que ahora desconozco
- centellas marcan mis manos -.
Nos encontramos envueltos en la oscuridad,
la luz guía el camino
y una palabra esconde el silencio.
Sólo jugamos a no desear la vida.
BARCAS
Se posan en la luna:
hojas secas que navegan en el eco de las horas;
se pasean como si danzaran en el eco de la noche,
en cantos inaudibles,
eco del silencio.
Devoran el tiempo,
la mar;
ahí
revienta mi cabeza
y mis pensamientos son finitos,
ahí,
el grito del amanecer
naufraga en la escena.
DESPEDIDA
Cada partida
arrasa en el fuego de aguas,
se vierte como el aire.
El tiempo
en hojas secas ha partido;
seguimos los pasos sobre la nube.
El sol se ha vuelto pálido
como el mirar de la tarde.
Se abre el murmullo de la flor.
RECUERDOS
Deja ver la ingenuidad en el baúl de la vida;
la observo como ángel en un recuerdo...
se acaban en la tinta,
mueren al caer el árbol,
vuelan entre las páginas multicolores de la mariposa,
brindan con la copa de los árboles
- callan antes del amanecer -
después viene la luz;
podrá quedarse con los pensamientos.
EN LA ARENA
La noche se observa
acariciada por la voz,
la brisa.
Tomo la excusa para encallar en tu piel
sostenida por la arena.
Deja que la mar toque
y te arrastre a las entrañas
para ver tu recuerdo
convertirse en abismo.
TANIA SOL PORTILLO MARTÍNEZ
OTRA VEZ MUJER
Una vez fui mujer del viento.
Ahora soy otra vez mujer,
sólo mujer...
Me pregunto
sí mis pupilas
lo mirarán como antes,
si mis cabellos
rozarán el atardecer de sus labios,
si su amor será el mismo
para mis manos.
No lo sé,
pero soy otra vez mujer...
Ha cambiado mi cara
como una rosa
que se estampe en su mirada...
Otra vez mujer
soy,
pues he avanzado donde el fuego
es agua
y la tentación
es pena.
Otra vez mujer
cuando aprovecho la ausencia
de la palabra.
Otra vez mujer,
aunque no sé si los soy
porque mis pensamientos
se intercalan en la luna.
Estoy perdida en el amor,
en el verso,
en la noche.
La tempestad de niña
para,
se agota en las soledades.
Soy otra vez mujer.
Y no lo soy.
Para tapar la boca
con el sol
se necesita un rostro.
Mi cuerpo quiere lluvia,
la inquietud de mis manos
agarran al mar
y lo arrojan al deseo.
Mi intimidad es fría,
es final,
finalmente.
Soy y no soy mujer...,
no sé por qué lo escribo.
Se me ocurrió
cuando daba pasos sobre mi cabeza,
y porque,
muero suavemente
sobre los brazos
del amor...
SOY SOL
Soy sol y soy miedo
al rayo que cumple mis caprichos
soy sol
y soy luna
soy la costumbre del silencio
soy sol
y soy sola,
sola,
sola,
y más sola de lo que estoy diciendo,
de lo que estoy sufriendo,
de lo que escribo;
soy sol
porque siento que hierven mis entrañas,
y mis venas se derriten
como estas teclas que aplasto a cada luz
a cada muerte que se acerca poco a poco,
soy sol porque así me dio el destino.
Y así me puso Dios
y así,
me llamo yo.
UN POEMA
Hacer un poema
con la misma fluidez
con que besé tu rostro
escribir un poema
que ultraje las palabras
no es pecado
es virtud
debo purificar el infinito
que me aclama
hasta que agobie mi mano
como se cansa un libro
de su espejo
debo entrar a mi sombra
escribo
una fosa
un plato
un beso
una noche
escribo desde mi cráneo
el fósil lenguaje
que vuela sobre la misma fluidez
con que enterré este poema.
ENAMORADA
Estoy enamorada del viento
que quién sabe de qué color sea
tal vez el del amor
o el del palpitar de la nubes
Estoy enamorada del humo
que pasó por mi cabeza
y la dejó fundida
atrapada en la música
Estoy enamorada del obscuro
temor del lápiz que al querer pasar su mano
sobre su corazón sólo encuentra cenizas
pero sólo al polvo
Le puedo decir que estoy enamorada
del huracán que dejó el palabrerío del ritmo
Estoy enamorada
del que escribe versos en el tiempo
No me cansaré de decir
que estoy enamorada de la flor
que dejó la mariposas en tu miradas
porque tus labios son los pétalos del cariño
Me acabo de enamorar de un fantasma
que se esconde en mis poemas
en las imágenes en el cabello.
Palpita el cuerpo
y no me detendré hasta que deje de enamorarme
de cuanta persona cruce
en esta breve nube
que vaga en el borrador y se derrite
en tus besos guardianes.
No me cansaré de decir que estoy enamorada
de todos
y de nadie.
MABEL QUINTO CASTILLO
P O E S I A
Poesía es encerrarse mil veces en lo desconocido,
abrir las hojas de la naturaleza,
tener un nuevo lucero,
jugar con las estrellas en un arco iris,
buscar;
nunca morir.
M I V O Z
Mi voz que nunca acaba.
Mi voz dinosaurio
cuando siento mi voz:
silencio,
color,
espejo que sale de mis palabras.
Nada
y todo a la vez.
Mi voz correo a mi boca:
montaña,
vidrio,
papel que nace.
Siento un muro,
un poema.
OTRA VEZ ASTILLAS
1.
A veces los vacíos,
se llenan de poemas.
2.
Mi sombra
es un espejo.
3.
Aún veo la silueta,
en el horizonte.
De tu piel sólo quedó arena.
EL PIENSA UN PAJARO
El piensa un color,
piensa una imagen.
En la transparencia de su piel
donde se pierde la noche,
mi oído siente la vibración de su canto.
Sus reflejos me recuerdan una lágrima,
el cielo,
una ciudad perdida.
Él cree que un árbol seco
es un corazón triste.
NURIT QUINTO CASTILLO
POEMAS
1
En algún sitio mi voz llama,
atraviesa atmósferas,
grita,
golpea sin palabras como un ser agonizante,
va subiendo,
con cansancio,
con lentitud
va subiendo por un pozo de penumbras,
viene de un duro paso seco
y aparece su sombra en mi lengua
atravesando más allá de las imágenes,
se extiende sobre un vacío
en la boca de los muertos,
excava,
golpea el mangle en sus tallos roídos,
lleva criaturas en sus ondas,
y abre su canal entre un par de muslos,
el agua lame y acaricia sus piernas,
la herida del río se alarga lenta
y por sus venas corren lagartos,
surca el denso cuerpo de la muerte.
2
Oigo cantar una ave y veo su plumaje
asomar por las bocas de la noche,
son pinceladas devueltas por el mismo viento
al resquebrajar el canto por el abismo,
mi espera avanza en el enigma
de un vuelo que se extiende entre las nubes.
Yo le quise descifrar el lenguaje
para hallarnos en su cuerpo estructural
y buscar palabras que devuelvan el verano cálido
al nido.
Pido al árbol permiso,
al sol y a la tierra,
al tiempo.
Quiero acariciar el canto
y arrancar las huellas,
darle gracias a las ramas del aire
y a las hojas que me nacen luciérnagas en sus cimas,
ramas que tiemblan
y penetran en la tersa oscuridad,
ramas que se mecen,
que se derraman como cualquier Ave María.
Cada árbol mece ojos
y carga cantos trémulos,
carga a veces una tristeza,
pájaros,
entre sus plumas el ritmo de la noche se congela.
3
Hoy me cubre un sueño helado,
una mirada que se multiplica en soles otoñales.
Las hojas resbalan como un rezo
por el cauce de mis venas,
la luz se cierra,
penetra,
se hace oír,
brota en la línea organizada de mi cuerpo
pero aún no se convierte.
Las horas van dejando eco tras eco
y sólo basta soñar por dentro
y por dentro mirar.
Como hiedra intento subir por el sueño
y tocar el azul cristalino de las nubes
donde se sumergen los sonidos
y se haya el abismo del abismo
y la imagen de un Dios que duerme,
se hunde defendiendo su silencio.
4
El cuerpo nunca se acaba,
nacemos y morimos,
temblamos de miedo
sobre la ciudad que alza el día
y el miedo nos aprieta la garganta
y nos ahoga el llanto contenido,
sacude,
despierta,
alarga la noche cuando esperamos en los pasillos
y envuelve mi mente y la de mis hermanos,
llega a la garganta de Dios impotente.
El cuerpo nunca se acaba
y cuando muere sostenemos los puños en el aire,
el cuerpo vive la vida que no vivimos.
5
No hay oscuridad,
sólo mis ojos brillan en el espesor.
Camino,
dejo huellas rutilantes.
Mis sombras se ahuecan en un valle de muertes.
Hay muros en los rincones,
muros infinitos que protegen a los hombres.
Busco pretextos por el camino,
por el mundo oscuro busco el ojo viviente,
el silencio lunar,
tu sombra,
la luz oscura,
el agua dormida de un pozo,
la imagen suspendida en el tiempo mítico
donde sólo conversan nuestros cuerpos.
LINTERNA DE LUNA
En tus venas
hallé un vacío de luz,
un pavorreal
cuyas plumas me miran,
llaman para envenenarme
con estandartes que guarda
en su boca.
Remo en la oscuridad
con una linterna de luna,
mis brazos se vuelven
dos estrellas.
Continúo el viaje.
Tus ojos negros
me persiguen,
quieren llevarme
al horizonte de la luz,
una culebra empolvada
se enreda en mi cuello,
dibuja constelaciones
en tu corazón
de sombras
y nostalgia,
tus brazos me arrastran
en la madrugada,
respiran niebla
los segundos impares
de tus piernas,
mi piel aturdida
enlaza, encaja
tu suave deseo despierto
entre perlas,
los alambres grises
devoran muros de magia,
están en el abismo
de tus rodillas,
los días me caen encima.
Remueve el zodiaco,
una trampa me dirigió
a tu sueño,
el destino me hizo esclava
de tu abrazo,
dibujé tu soledad
en un espejo azul.
Te imagino tocando
las aves de sal,
los muñecos de hielo,
las palmeras que llaman a la ausencia,
eres el veneno,
cascabel que recorre mi cuerpo,
el profundo silencio
desde el fondo de mi alma
acostumbrada
al deseo de sentir tu piel.
RAÚL RICO GUIDO
"Mi mano habira de ser una negra tarantula escribiendo
mil monos en manada seria mi pecho alegre
un ojo de jaguar daria de pronto certero con la imagen
pero no pasa nada solo el verde silencio"
Efraín Bartolomé.
SOMBRAS DEL JAGUAR
El jaguar juega a la ronda de la selva
rueda royendo los arroyos
enrrollándose como la lluvia
para hacer su cueva
una jícara juega
ser luna
llevársela a lloverla
mojarla para no verla
monos con tono agudo
sacuden la noche
zozobran las ramas
crujir de fuego
crepitar de ramas
incendiando su nombre
para no nombrarlo.
Se queja el árbol
por sus notas
Efraín se queja
como jaguar
como árbol de chacá
como árbol
a punto de dormir
a punto de marimba
Hemos llegado al valle
-el sol árido penetra
carcome-
los pinos y el venado
se han quedado atrás
los jaguares no nos siguieron
se quedaron
en el recuerdo de los jeroglíficos
en su recuerdo
que desaparece:
somos nada
Hoy la ciudad
despertó húmeda de recuerdos
y con olor a follaje
las calles contemplan
sus árboles adoquinados
la selva está cada vez más lejos
los venados ausentes
y jaguares olvidados
recorren los arroyos
en noches de luna llena
La luna roja
estalla en el lago
una hormiga queda atrapada
en el ámbar del silencio
serpiente
y jaguar
llegan a beber de la misma luna
en el combate
sólo la noche sale victoriosa
Los saraguatos
están de luto en la selva
ha muerto la noche
para siempre
en sus pupilas
quedan fragmentos de luna llena
Estoy ante la tumba de la noche
veinte garras
me vigilan
Amanece
jirones de viento
arrebatan el canto a la selva
su voz
ya no se escuchará de tan profunda
El árbol de chechén toca a la puerta
incendia la luz
el viento mueve la verde cripta de la tierra
el copal llega
muerde el paisaje que se pudre
¿ya no quedará aire sobre la tierra?
La luz regresará del exilio
nos quemará la piel
-carcomerá las horas
para hacerlas más lentas-
nos asfixiará esta osadía por derribar árboles
por destruir nuestra única y misericordiosa casa
Hace seiscientos años que me habito
conozco al colibrí
flor
guacamaya
mar
aún los conservo intactos
perennes en la sabia de mis sentidos
he aprendido a dividir el tiempo
a beber la respiración de la luna
a ver al frescura de los arroyos
a tener en el recuerdo
la forma del jaguar
En este ritual
no se puede cantar por nuestros muertos
pero sí cantar y morir al mismo instante
lloran las flautas
pasean su voz los tunkules
el grito de los carapachos
es el copal en esta danza
los grillos se comen al sol
la luna
rinde pleitesía
en este eclipse de razas
se fue el sol
llegan los framboyanes
(sangre en vano intento)
Las tinieblas hacen callar
las flautas sin rostro
llega la noche sin rostro
el rostro de estas piedras
se quedó en los caracoles
(sol devorado por la luna)
Ritual
escalinatas
máscara vegetal
penacho de jaguares
estatuillas apuntando
a las seis latitudes del tiempo
extrañan la caricia de los rituales
un fugitivo se atreve a tocarlas
gimen
rompen el silencio de su barro
EMMA LIGIA RIVERO UCÁN
TITERES
1
¿Por qué la actitud de los títeres
es dar marometas que el tiempo
guarda en un vergel falso?
¿Dónde queda su vida?
No está en las cuerdas
ni en las manos de la noche
cuando el silencio
oculta una imagen disecada
o escapa por la fisura
que dejan nuestros cuerpos.
Nadie sabe por qué platican
si no tienen un cielo en quién creer.
¿De cuál lado del horizonte serán cómplices?
¿Dónde queda la respuesta
si no tienen preguntas?
2
Los títeres se burlan del tiempo,
viven tendidos
sin saber quien los acaricia.
3
Podría hablar de mí,
pedirle al tiempo
vida sin cuerdas,
incrustarme en un eco,
colgar el olvido
a una de mis trenzas,
para que al despertar
el viento fuese mío
como las manos
clavadas a mi espalda...
LA FUERZA DEL MAR
La fuerza del mar
era el espejo
que arrojaba mis sueños
a la infancia:
sus olas atravesaban mis manos.
cada impulso era una pluma;
cada pluma, una noche
y la noche; un desierto,
el desierto, el oleaje.
Las palabras nacían de los caracoles
que el viento hacía llover
en reflejos sobre la arena.
En este playa anidaban
sueños y ciudades,
silencios y árboles.
Solamente las nubes
conservan la mirada.
ES LA LETRA
Es la letra que me hunde
en el insomnio de su imagen,
es la partícula de nada
que nada como pájaro
entre mis vísceras,
es una porción
de segundo que invade
y crepita sobre la almohada;
también es la fuerza de mi nombre,
el espejo que revela
mi cuerpo al contacto de otro espejo,
la chispa que me crucifica
cuando queda sola la noche;
es la boca que traga la boca
de otra boca llamada silencio.
HA SANGRADO LA PIEDRA
¿De quién ha sangrada esta piedra?
Queda su nombre,
construye un castillo
donde el mundo suele romperse
en un crucigrama.
El vacío permanece intacto,
la roca se mueve,
busca las palabras
que erosionan a la noche.
Ella es la culpable
de esta herida
que se desgarra
en la incertidumbre
de mil preguntas
que hoy se pulverizan.
DOBLE MISTERIO
Hay una alma que huye
cuando el sol calla,
hay otro silencio que se escribe
cuando una palabra muere,
hay un doble misterio
al final de la boca,
hay una canción
que se mira en un espejo,
ríe, llora,
vuela y se estrella
en el cráter de un volcán.
Hay un rostro con dos máscaras
a punto de perderse,
hay un cuerpo que oscila
junto a los cristales,
calla al sentir las notas del tiempo,
grita al sentir la nada sobre su espalda:
Hay dos voces, dos mares,
uno vuela y el otro desgarra.
YUSI SABIDO
ERES MATERIA
La tarde se apoyará en ti,
quizá tu blancura se estremezca,
se acercarán un instante,
y serás lápida de miles de insectos,
tal vez te llenen de retratos,
o te tapicen la cara con letras turbias de niño;
mañana
serás el que sostendrá el tiempo,
poco a poco
caerás en la negrura de la araña,
te hará sucio;
pero estás ahí,
y será tu fantasma,
porque él te cruzará,
y tú le abrirás paso,
y aún así,
serás materia.
UNA TARDE
1
Relincha la mañana,
mi nostalgia pasa por ese jardín
que se oculta detrás de un galope,
tal vez ha decidido ser estatua.
2
En el bullicio de un café
el aroma a mundo,
el sabor a poesía en un rincón,
unos niños,
una melena larga, blanca,
quizá sean encadenados muslos en la madrugada.
Pero el sol
es un asesino hasta la noche.
NOSTALGIA TURBIA
Me pierdo en las notas turbias de esta melodía.
Amanezco ante la mirada sangrante de cien ojos,
¿qué pasará cuando una mano temblorosa me remarque las pupilas
y un silencio oculto entre las sábanas salga?
Podria rechazarlo,
pero me es imposible,
una luz me habla,
y dormiré,
y me pasearé por los jardines de un sueño;
hoy
tal vez le robe un beso a una silueta
y tal vez me estremezca al escuchar el canto de la nada.
Después,
caminaré en silencio frente a la nostalgia;
lo he pensado,
me encerraré en la distancia de un recuerdo.
VIDA
Se toma a sorbos una parte de mi existencia,
lamenta la madrugada en que mi madre dio a luz,
quizá suicidándome logre pagarle la mañana de mis recuerdos;
pero no,
me enfrentaré a ella y le acuchillaré su carne que no existe.
Estoy sola,
no encuentro ningún ángel del buró,
estallo en un presentimiento,
corro,
viene tras de mi,
a la diosa de mis locuras le envenenaré la sangre con una gota de esperanza,
busco,
pero mi suerte atardece
y despierto en la fría abertura de la tierra.
Hoy comprendo,
basta una palabra de silencio para despertar en la muerte.
RECUERDOS
En cuál espejo azul de esta laguna
miraré mis años más pequeños.
Cuando aquellos ancianos
se bañaban de sonrisas y ternura,
para pensar una vida
bastaban unos instantes muertos,
¿Por qué el padre de nuestras esperanzas se llevó al abuelo?
tal vez porque la madrugada nos disfrazó a todos
y recuerdo los cantos de la creadora de mi origen.
Puedo sentir la alegría de mi padre,
puedo desear ver la felicidad en diciembre;
hoy, miro hacia atras,
miro al tiempo que se traga mi pasado,
escucho una risa lejana que se pierde ahí,
donde nunca la mano de ahora se posó.
Quizá aún estas lágrimas no sirven en la oración.
vamos,
me tomaré de la mano de la lluvia
y le pediré que me devuelva las piedras.
Vuelve vida,
pensando en mi infancia,
grabo estas manchas de tinta;
pero aún así,
pido a la muerte que guarde mis riquezas.
Son ellos los que hasta hoy
me aguardan con la luz prendida
y derraman un cristal por cada fecha en mi calendario de luto.
GERMAN SOLORZANO HIDALGO
INSECTO ODONATO
Insecto, ¿cómo has llegado aquí?
¿Acaso la oscuridad te trajo
o es que huyes de tu cansancio?
Te has detenido sobre la mesa un instante.
¿Qué fantasma te llama,
qué pensamiento te invoca,
acaso vas sonámbulo
a donde te lleven tus alas?
¿Quién osa arrancar tu soledad?
¿Qué mirada desea robar la silueta de tu fuga?
Yaces sobre mi libreta,
esa puerta desconocida,
lápida que funde el silencio de su soledad.
No sé si eres pétalo de flor azul.
Serás acaso la conciencia de la poesía,
la poesía misma.
INSECTO LEPIDÓPTERO
La mirada silenciosa
osa raptar tus colores
que el alba ha tenido de arcoiris.
El aire desea robar tu vuelo
mientras el tiempo dibuja el compás de tus alas.
Te posas sobre una rama
que el sol sofoca,
esa puerta donde voces se encierran
y la luz se desvanece.
Qué obsesión de tus alas por volar entre el viento
y aventurarse en el vacío.
Eres cogollo de rosa desnuda,
gota de rocío que las plantas
desean comer a bocados.
Hoja misma de árbol,
mi palabra se pasea
de rama en rama.
NEBLINA
Una hoja se pierde y las voces entre los árboles se esconden mientras el día se ahoga con tantas hierbas llenas de rocío que atraen a los insectos.
Los árboles son fantasmas que poseen la tierra cuando la nieblas no muere y los hombres se asfixian queriendo romper su silueta mientras huyen.
Dos miradas se cruzan entre la niebla bajo la hipnosis del tiempo.
Un espeso aire mata a las voces que se desangran. Sólo el silencio queda ante tanta ceguedad.
La niebla ante la mirada del sol se desvanece.
MEZTLI V. SUÁREZ MC-LIBERTY
RECORRIDO INTERNO
a Salvador Lemis
Tras estas líneas que el mar
borra palabra a palabra
cae la noche
y la luna ancla en mi pecho
en alguna parte
parte el barco
sigue el cauce de mis venas
de mi sangre embriagada de misterios
el silencio
forma parte de los recorridos que ignoro
pertenezco a dos cuerpos opuestos
el bien el mal
en un rincón de mi mente
donde nadie nos libre del naufragio
Tengo tatuada el alma con pájaros dormidos
faltan las redes
para atrapar el momento de un latido
he ahí la luna
incrustada luz que alumbra los abismos
ASTILLAS
1
Cuando la luna deja caer su máscara de tizne
veré a través de sus ojos
Cuando se cierren
devoraré el fantasma que la observa
2.
Sé que los relámpagos congelan
cada lágrima tuya
Estás frente a un muelle
en espera de barcos hundidos
3
La enorme luna agoniza
todas las noches en los tejados
de niña le platiqué mis miedos
que eran un abismo a la mitad del silencio
ahora es anciana y yo una adolescente
la contemplo
está a un sueño por noche
nació igual que la palabra
(las dos a punto de extinguirse)
el ámbar de la luna algún día será cenizas
entonces el río quedará tatuado de luz
debajo de su cauce
alguien la observa
HIPÓTESIS DE LA CREACIÓN LUNAR
Nació en lo más profundo de la noche
lo sé por el mar los locos y las barcas
se creó de una sonrisa
y cada poeta tiene una luna de mármol o de plata
la pequeña de obsidiana la perdida la luna ensagrentada
la negra la creciente y la blanca
sé que está bajo el manto de la Vírgen
y un ángel la sostiene con las manos heridas
en la cuna donde arrullan los sueños perdidos
vive en el fondo de nuestros ojos
en un charco
una mirada
MEMORIA SIGLOS MÁS TARDE
1
Por las calles de mi pueblo
la luna llena me acompaña
su luz sigue los pasos de mi sombra
mi abuelo me enseñó a no temerle
dijo que algún día tendría
las manos grandes como él
para poder desaparecerla de la falda de la noche
no mintió
es demasiado pequeña
o demasiado grande para caber en mi miedo
una vez quise beberla en mi taza de café
sentir temblar su frágil cuerpo en mi garganta
2
Un rincón en el cielo
busco un rincón
donde el tiempo no la apague
Asoma mi infancia al viejo pozo
a un vacío que no alcanzo
mientras mi padre la extrae en un cubo
la noche se disuelve en mi memoria
el carrillo crece en el crujido de su oxidada vida
mutilada sube la luna
dos lunas tres
tiemblan
¿qué es un río sin su luz
sin su alma para mover el vacío
de su cauce?
En el agua encendida
la observamos
lejos de nosotros
sola.
3
a la memoria de Eddy Arturo
Suena el saxofón
y deja en la noche su música melancólica
que penetra en el aullido del plenilunio
nos dejaron solos
te quedan recuerdos de lo que fue
solamente la página
llena de palabras que hablan por sí solas
bajo esta laguna descansa su alma
yace eterna en un sueño
perdido en la profundidad de nuestros ojos
bajo esta agua lejos
naufraga su corazón
que hoy se incendia de peces
mañana Dios alumbrará su camino
4
De niña con un frasco
caminaba por la arena
recogiendo las lunas que el mar olvidaba
FRANCISCO JAVIER VIERA HAU
IDENTIDAD
Tu sueño se ha enmohecido
tu mirada fija sobre el hombre
petrifica a noches su temor de vida
mi mano se ha envuelto en filos de pecados
yo soy bestia
eres hombre bajo tantas sombras
he vivido tantos años
no sé qué idioma hablo
la espiga del maltrato brota en mi alma
los latidos sordos derrumban muros marcados por la muerte
así los cielos cuerpos descansan
bajo tantos acechos de la noche
nace en mi la bestia melancólica.
MIEDO
El miedo
se ha apoderado de este vasto infierno
sólo ha quedado el murmullo del silencio
su vida ha muerto
el rincón del poema desolado
abre pasos
sombras pasan,
no se ven
no se escuchan
bajo el flamboyán hostias múltiples
lágrimas en sangre evidencia viva
el cielo se ha enfurecido
sólo el ir y venir del recuerdo
baila en la conciencia
el cielo se obscurece
los gritos de aquel niño no son los mismos
su voz
furia eco sin retorno
su mirar
desgarrantes desprecios ante cuerpos mutilados por la hoguera
al filo de la muerte
duermen las aves
CASTILLOS DE ARENA
Castillos de cristales reflejados
en virginidad pura
no callar más
flautas ya no hablan
el mar las ha arrojado
al mundo oscuro del laberinto que se ha transformado en bestia
nocturna
la noche ya está presente
la piel se congela con su canto
su canto transformado en relámpago
irá hacia tiempos más remotos del olvido
caracolas abandonadas en el desierto marino
humedecido por el llanto de mares ríos y lagunas
han dejado huellas profundas
han dejado su culpa
en mi cuerpo descansan los pecados
han dejado huellas
JORGE ENRIQUE YAM YAH
MUERTA DE ORGULLO
Esta fue mi bicicleta
ahora la veo
y digo:
diversión de la nostalgia
manchada por el tiempo
agarrada de la vida
junto con la alegría
aire que me absorbe entre manos
y que luego me desprecia
lo que toqué por un segundo
o cada instante
se fue en el silencio de la esquina
allí está arrumbada
esperando que un día
alguien la utilice
aquí está dormida
junto con mis pensamientos.
MARIPOSAS
Somos acuarelas de la noche
sobre la faz de las estrellas
sabor de labios en silencio
diversión de animales en lo natural
o atravesar espejos para ver las sonrisas
hojas flotantes
que divierten el cielo
entre colores.
VERDE ÁNIMO
Mano sembrada en la tierra
que tocas el cielo con tus ramas
hoy es otoño
dejas caer sin sentimientos a tus hijos
llora llora
crecerán más y más a tu lado
los secretos verdes de la lluvia
tu amiga
la sangre que llevas en el alma
y la que le das a tus hijos
los nueños retoños
en cada uno encuentro vida
dolor y angustia
es lo que uno sufre
entre escombros de follajes
entre los más perdidos para una madre.
DESEO OCULTO
Entre la noche
mi casa me acompaña
a los latidos de luz
que queman las risas
los sueños
al filo del tiempo
después de la noche
para esconder mi olvido
en tu deseo.
MADRUGADA
El mar nace
en donde el sol
se peina
y las flores brotan
como esmeraldas
en tus ojos
tantos que todavía
el sol no ha traído
a esas fragantes
mariposas.
HA NACIDO LA NOCHE
En tus senos
mis manos se rasgan
transformándose en torbellinos
que descienden de lo oculto
quiero descubrir la luz
que de tu boca nace
noche
¿Por qué lloran tus hijos
si viven en ti?
Como horas ocultas
se convierten en fantasmas
cuando la luz ha nacido
en donde las estatuas no ríen
y el amor no cambia de vida
¿Por qué ha nacido la noche?
EJEMPLO
En tus barbas
yace la sabiduría
que hace a más poetas
todo cuerpo lo das
buscando el arte de cada ser
como luz en la noche
que entre los pensamientos divagan
como los barcos viejos
que con tanta noche encima
son muy difícil de vencer
eres una joya
que ronda
entre el oleaje del tiempo
abres las puertas al amanecer
con una sonrisa en la vida
que abstrae
el arte de cada mundo
que entre el mundo perdido yace.
LA NOCHE
En el silencio del viento
dije adiós a mis hijos
en el partir de las sombras
que alargan
esta tierra manchada de sangre
que entre las ramas vive
como llorando el amanecer
que yace en un árbol
seco y amargado
en lo obscuro de esta tumba.
NOSTALGIA
Necias sombras
que entre el llanto ríen
donde la vida suena
deseando mi olvido
que resplandece
en un lugar obscuro
hasta que amanezca
y el lucero
se levante
en nuestor corazones.
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