Situación actual:

En Zaire miles de refugiados mueren ante la desidia mundial.

Un millón de personas huyó de la guerra y ahora está al borde de la muerte por hambre y sed. esto sería diferente de no ser por la indiferencia de la comunidad internacional que aún sigue sin decidir una intervención de ayuda humanitaria.

Francia, apoyado por España, Italia y Alemania; propuso que Estados Unidos tenga a su cargo el comando de una fuerza multinacional, para llevar ayuda humanitaria al este de Zaire, a pesar de que Estados Unidos aún no supera la dramática experiencia vivida en Somalía (desde 1992 a 1995, año en que decidieron retirarse por las terribles imágenes que se vieron de los soldados arrastrados por las calles), y debido a la gran necesidad de recibir ayuda por parte del pueblo zaireño, la ONU decidió enviar ayuda, los primeros equipos evaluarían las necesidades humanitarias y de seguridad (por ejemplo: falta de alimento, agua, medicamentos y productos de primera necesidad).

La mayoría de los refugiados pertenecen a la etnia hutu alejándose de sus enemigos, los tutsis. Es tal la tardanza para tomar la decisión de ayudar por parte de la ONU, que hasta un alto funcionario de Burundi se quejó diciendo "van a estar todos muertos para cuando la ONU tome una decisión.

80000 niños pueden morir en un mes a menos que reciban urgente ayuda.

por un lado, los gobernantes siguen discutiendo, por otro, debido al hambre y epidemias la muerte es aceptada como un destino inevitable.

Con cierto orgullo podemos decir que una agrupacion de médicos argentinos(médicos en catástrofes) ofrece su ayuda en el Zaire, la historia de esta simple organización comienza con el sueño de un hombre, Abel Pascualini de 44 años, que costó su carrera de medicina vendiendo pollos, poco después de recibirse trabajó con heridos de bala y arma blanca y Los Polvorines, una madrugada soñó con ir a operar a la guerra, en ese momento decidió convertir ese sueño en realidad y con una muda de ropa y un maletín con un instrumental quirúrgico aterrizó en Armenia, donde socorrió a víctimas de un terrible terremoto. Luego viajó a Georgia, Angola y Sri Lanka, siempre operando y ayudando a la gente que lo necesitaba; en Bosnia llegó a ser 300 cirugías en lugares absolutamente precarios. Allí conoció a un economista uruguayo y con el concretó su sueño en 1994, con este nuevo amigo fundaron MeC .

Durante el tiempo que la guerra estuvo "congelada" convivieron en los campos de refugiados con la violencia, la miseria, la desnutrición, la tuberculosis y el HIV, tratando de prevenir y controlar epidemias y enfermedades. Pero la guerra no había terminado y resurgió trayendo con ella más miseria, enfermedades, muertes y otros males que antes hemos nombrado, pero Pascualini no se rindió y sigue luchando, hasta opera sin anestesia y a luz de velas pero no desiste.

Mucho de los refugiados que huían de Ruanda regresan en grandes grupos en ese país ya que no tienen nada que perder, sólo una vida, según ellos, que dejarán de poseer de un momento a otro.