Aporte argentino a los refugiados.
Cuatro médicos Argentinos eran los únicos hombres jóvenes en el campo de refugiados de Kanza, en donde había centenares de niños, mujeres y ancianos. Todos, madres e hijos, se arremolinaron cuando ingreso el vehículo del grupo Argentino de Médicos en Catástrofes. Pero no pudieron ocultar su desencanto cuando comprobaron que las cajas que descargaban no contenían alimentos, sino remedios.
Kanza es un campamento que no esta atendido por ninguna organización, tan solo recibe donaciones periódicas de alimentos.
El equipo Argentino se mostró sorprendido por la ausencia de varones de entre 15 y 60 años dentro del campamento. La mayoría de ellos quedo en Kosovo.
En medio del campamento donde la lucha por vivir se reduce a aguantar el hambre, hace dos semanas se produjo el nacimiento de un bebe, cuyo padre se sumo al ELK en Kosovo, quien nisiquiera sabe que su hijo ya nació, pero su mama eligió ponerle un nombre especial Quendresa (Resistir).
Junto a una precaria mesa de madera, que funciono como camilla, los médicos atendieron a los refugiados.
La mayoría de los chicos padece de diarreas(por la falta de agua potable) y enfermedades de la piel.
Todos ellos se encuentran con sus madres, hermanos y abuelos. Pero sus padres, los hombres, están del otro lado de la frontera, presos, detenidos en las montañas o combatiendo en la guerrilla separatista.