Argentina, Buenos Aires.

Tapiales Instituto San Luis Gonzaga.

Nosotros somos alumnos de 5 to año A del Instituto San Luis Gonzaga. Con la materia computación y al igual que con nuestro profesor decidimos emprender un desafío, armar paginas en Internet, en donde se pueda desarrollar una cadena solidaria por la PAZ. Palabra no muy utilizada y olvidada en estos días, los últimos del milenio.

Desde nuestra humilde posición de alumnos pretendemos conocer e informarnos un poquito más.

Pensamos que con muestro simple granito de arena no vamos a cambiar el mundo, pero sí creemos que es un pequeño paso para que nos concientisemos de todas aquellas cosas que perjudican a la humanidad y a todos nosotros.

Entre toda la división, que somos 42 chicos, nos dividimos en países, países que están o estuvieron en conflicto y buscan la PAZ definitiva.

A nosotros: Osvaldito, Ariel y quien escribe Romina nos toco el actual conflicto de Kosovo.

Para poder informarnos y conocer un poco mas los orígenes y la historia de la actual guerra, tuvimos que investigar a cerca de los acontecimientos pasados que afectaron a la región.

Para la información de todos los días, nos basábamos en los diarios y en la televisión; aunque muchos detalles no obteníamos.

La repercusión que tuvo o tiene este conflicto en nuestro país, verdaderamente no la conocemos, la mayoría ni siquiera sabe cual es el motivo.

Generalmente las noticias de la guerra pasan como un simple comentario, dando la sensación de que es algo lejano, ajeno a nosotros, los argentinos, algo que no nos puede pasar.

Seguramente la mayoría de ustedes también pensaba lo mismo, pero una mañana al despertarse vieron como los aviones sobrevolaban sus casas, como sus servicios eran interrumpidos, como sus alimentos eran cada vez más escasos, como sus vidas y la de miles de habitantes estaban en peligro, y cuantas personas daban su vida por la patria.

Cuando vemos esas imágenes desgarradoras de niños, mujeres, ancianos, hombres separados de sus familias se nos eriza la piel, se nos paraliza el cuerpo, se nos entristece el alma, se nos refleja un sentido de impotencia; ese mismo sentido olvidado y superado por los gobernantes que desde su sillón arman y desarman políticas y estrategias que les convengan.

Ellos no sienten esa estafa, esa tremenda violación hacia la dignidad de las personas.

Solamente quienes estuvieron viviendo momentos similares a los que se están desarrollando pueden entender el sentimiento de dolor y angustia que una guerra puede general.

Con nuestros 18 años conocimos los sucesos producidos en la I Y II Guerra Mundial, y en nuestras Malvinas.

La mayoría de nuestros abuelos alimentaron y fortalecieron nuestros deseos de saber mas y más a cerca de todo lo pasado.

Pero hoy año 1999, fin del milenio, no pueden cometerse injusticias tan grandes como las que conocemos.

Una guerra no se puede desatar por pertenecer a diferentes ètnias.

Los hombres no pueden ser separados de sus mujeres y familias para ser llevados a los campos de concentración.

Las familias no pueden abandonar sus casas, su historia, su pasado, por reiteradas amenazas que los ponen en peligro de muerte.

Los niños, los ancianos, no tienen porque sufrir hambre y enfermedades, ni ser trasladados de una frontera a otra, cuando cada uno tiene sus propios hogares, sus propias vidas, sus propios derechos.

La amistad no puede ser prohibida entre dos personas de diferentes razas. Porque es un sentimiento que va mas allá de las fronteras, mas allá de las situaciones políticas y económicas. Es un sentimiento que como el amor perdurará por los siglos de los siglos.

Pareciera que la historia vuelve a dar un retroceso en el que las personas pierden todo tipo de derechos y son tratados como simples esclavos.

Sí a nosotros desde el otro lado del mundo, con un conocimiento no muy profundo del conflicto, nos da mucha impotencia todo lo que esta ocurriendo y de la manera en que se produce la toma de decisiones por parte del gobierno, no nos imaginamos cuales son sus sentimientos, o sí, nos imaginamos, es dolor, angustia, tristeza e impotencia por sobre todas las cosas.

Pero a la vez encontramos un sentimiento de patriotismo muy profundo, un patriotismo capaz de dar la vida para que finalice esta guerra incoherente.

Pero por experiencia propia pudimos comprobar que el patriotismo no modifica a una guerra, sino que genera muertes y más muertes de gente digna con sentimientos y con ganas de cambiar la historia de las personas.

Nosotros como adolescentes que habitamos en este mundo rodeado de justicias e injusticias, que son cada vez mas, deseamos que todas las personas afectadas y no afectadas por el conflicto podamos encontrar las armas correctas a utilizar, para poner fin a esta guerra.

Quisiéramos que sea quien sea el que reciba esta carta, exprese hacia nosotros lo que siente, lo que pretende y nos cuente la verdadera raíz de esta historia.

Desde ya les agradecemos por darnos su tiempo en un momento así.

Mientras hay que sobrevivir imaginando el día en que la gente cambie uniformes, discursos, banderas y prejuicios por una sonrisa.

A vos, Silvia, te contamos que recibimos tus cartas y que fue muy fuerte la sensación que provoco en nosotros, por eso decidimos escribirte y contarte nuestros pensamientos. Deseamos que todo llegue a su fin y el plan de PAZ funcione para bien de todos. Esperamos que recibas nuestra carta y podamos mantenernos en comunicación.

Si no es mucha molestia nos gustaría muchìsimo que vos puedas difundir nuestra carta, y así poder comunicarnos con otras personas. Un beso muy grande de parte de los tres y de todas aquellas personas que derramaron mas de una lagrima al leer tus cartas.

Para comunicarte con nosotros vas a poder escribirnos a paz-peace@bigfoot.com