CONFLICTO:

1994

1997

1998

En febrero de 1994, el régimen islámico ordenó bombardear las posiciones de los rebeldes cristianos del sur. Miles de refugiados de la zona, hubieron de desplazarse, muchos de ellos hacia Uganda. A mediados de mes, las Naciones Unidas (UN) enviaron ayuda urgente para cubrir las necesidades de las cien mil personas que se vieron afectados. El día 4 de dicho mes fueron asesinados 19 musulmanes de una secta disidente en la mezquita Thawra-wahid. El primero de abril un Danés secuestra un avión con 93 pasajeros a bordo y los desvió a Egipto, donde pidió asilo político.

El terrorista internacional Illich Ramírez Sánchez, conocido como "Carlos" fue detenido el 14 de agosto y entregado a las autoridades francesas. El 29 del mismo mes, el gobierno no participaría en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo.

La guerra civil que enfrentaba al norte y el sur de Sudán desde hacía más de veinte años alcanzó durante 1997 momentos de gran crudeza, al complicarse el conflicto entre el gobierno musulmán, con sede en Jartum, y los rebeldes cristianos del sur con la participación de unidades militares etíopes en diversas regiones del país.

A principio de año, los dos principales grupos armados rebeldes, el Ejercito Popular de Liberación y la Alianza Democrática Nacional, decidieron aunar esfuerzos en su lucha contra el gobierno sudanés, presidido por Omar Hasán Ahmad al-Bashir.

A lo largo de los años se sucedieron los enfrentamientos entre los ejércitos musulmanes del norte y los rebeldes del sur, sin que se produjera avances significativos entre unos y otros.

 

La sucesión de ofensivas y contraofensivas tuvo como resultado la muerte de centenares de personas y el empobrecimiento aún mayor de uno de los países más miserables del planeta.

Para agravar la situación, el gobierno de Al-Bashir denunció a Etiopía ante los foros internacionales por su invasión de la zona oriental de Sudán.

La situación internacional en la región se complico aún más tras los ataques de la aviación sudanesa contra Uganda, país en el que se asentaba varias bases rebeldes. Aunque estas incursiones no llegaron a provocar un conflicto abierto, las relaciones diplomáticas entre Sudán y Uganda quedaron definitivamente interrumpidas.

El balance final del año tuvo como nota más destacada el hundimiento total de la economía sudanesa. Sudán se limitó durante 1997 a la producción de subsistencia, al tiempo que veía aumentar su endeudamiento a causa del elevado gasto militar.

La historia sobre el ataque a Sudán comenzó el 7 de agosto cuando investigadores de Clinton, vincularon a Bin Laden con los atentados contra dos embajadas de Estados Unidos.

El estado islámico de Sudán sufrió el 20 de agosto de 1998 el bombardeo por parte de los Estados Unidos de varias instalaciones situadas cerca de la ciudad de Jartum Esto se originó cuando seis altos consejeros del presidente se reunieron para planear un contraataque con misiles. Pocas cuestiones habían sido manejadas con tanto secreto.

El secreto funcionó, el 20 de agosto el ataque de Estados Unidos contra los campos Bin Laden tomaron al mundo por sorpresa.

Como consecuencia de este bombardeo, una multitud enardecida asaltó por la noche la embajada estadounidense en Sudán, y se denunció a los EE.UU. ante las Naciones Unidas.

En enero de 1996, Washington retiró varios diplomáticos y espías del Sudán luego de conocer informes sobre supuestos planes para atacar a estadounidenses en ese país.

Pero la ausencia del personal norteamericano dificultó la obtención de información y forzó a Washington a recurrir a la ayuda de grupos de oposición de gobiernos vecinos aliados.

Entre las evidencias que persuadieron a EE.UU. para lanzar una ataque contra la fabrica de Al Shifa (Fabrica de la que se obtuvieron muestras que revelaban la presencia de un producto químico usado para fabricar gas nervioso), en la capital sudanesa, Jartum, estaba un informe de una "fuente confidencial", en la que Bin Laden se contactó directamente con el gobierno sudanés, pidiéndole que realizara pruebas con gases venenosos para utilizarlos contra los efectivos de EE.UU., en Arabia Saudita .

Aunque no se sabe quien era el dueño de la planta en el momento del ataque, se asegura que su propietario nominal, es testaferro de Bin Laden .

Luego de una cuidadosa deliberación se llegó a la conclusión de que sería irresponsable por parte de EE.UU. no destruir la planta. Entonces presentaron una lista de objetivos en Sudán y todos coincidieron en que el mejor era Al Shifa. El presidente aprobó el ataque dos días más tarde.