¿CUÁL ES EL PAPEL DE ZAIRE?


Desde 1965, Zaire -el segundo país más grande de Africa y similar en tamaño a Europa Occidental- ha sido férreamente gobernado por Mobutu Sese Seko. En todo este tiempo el dictador no ha perdido oportunidad para saquear las arcas de su país y favorecer a su familia y allegados.

Mobutu fue operado recientemente de un cáncer a la próstata en un hospital suizo, y ahora se está recuperando en las playas del sur de Francia. Su ausencia ha dejado un enorme vacío de poder.

La gravedad de los actuales combates entre los rebeldes banyamulengues (tutsis) y las tropas del gobierno central se debe, entre otras cosas, a la existencia de más de un millón de refugiados hutus provenientes de Ruanda y Burundi. Los campamentos están repartidos al norte de las ciudades de Goma y Bukavu, y han visto suspendida la ayuda humanitaria por parte de Naciones Unidas. El organismo internacional ha gastado en los últimos años más de US$ 1 millón diarios para socorrer a las víctimas de este trágico conflicto. Temiendo represalias, los refugiados hutus han abandonado los campamentos, agravando aún más su crítica situación.

Por otra parte, la inestabilidad interna de Zaire beneficia a varios de sus vecinos africanos, especialmente a Sudáfrica. Zaire es el segundo productor mundial de diamantes, mercado que controla la empresa sudafricana De Beers.

Las aspiraciones secesionistas en las provincias del sur y de los banyamulengues en el este tienen a Zaire al borde de su partición en varios miniestados. De seguir en manos de los banyamulengues, Kivu Sur y Norte pasarían a formar parte de la vecina Ruanda.

¿Cuál es el actual conflicto?
Los banyamulengues son una tribu tutsi que llegó a Zaire proveniente de Ruanda, hace unos 200 años. Se establecieron en la margen occidental y sur del lago Kivu. A pesar de que han vivido por generaciones en la zona, los zaireños los consideran extranjeros, además de envidiarlos por su prosperidad económica. En efecto, los tutsis-banyamulengues han hecho dinero a través de la minería. El régimen de Mobutu les ha confiscado tierras y les ha negado la nacionalidad zaireña. La crisis actual comenzó el 17 de octubre, cuando el gobernador de la provincia de Kivu Sur ordenó a la tribu de los banyamulengues que abandonara el país.

Estos respondieron con las armas, logrando ocupar exitosamente las ciudades de Goma, Bukavu y Uvira. Por lo extenso del territorio, la capital zaireña Kinshasa sólo puede enviar refuerzos por aire. Pero los rebeldes están en control de la mayoría de las pistas aéreas de la región, lo que, junto al apoyo de Ruanda, hace muy probable que la región pase a formar parte de sus vecinos.

- ¿ Quienes son los banyaruanda y los banyamulengues ?

 

 

¿QUÉ OCURRIÓ EN BURUNDI?

Tras décadas de predominio tutsi, las elecciones de 1993 permitieron que por primera vez fuera elegido un presidente de forma democrática. Pero el hutu Melchior Ndadaye, el primero de esa etnia en acceder a la máxima magistratuara del país, sólo duró tres meses en el cargo. Fue asesinado por militares tutsis, la minoría que desde la independencia ha mantenido un control total del Ejército, tan monoétnico como la judicatura, el poder económico y buena parte de la Administración.

Las matanzas de tutsis como revancha y de hutus como represalia militar lanzó a centenares de miles de hutus al exilio. Desde entonces, Burundi vive una suerte de guerra civil larvada. En algunas semanas la violencia entre las milicias de cada etnia y el Ejército elevó hasta 1.000 los muertos en cunetas y colinas.

Apoyado por un golpe militar, el coronel Pierre Buyoya, el mismo que convocó las elecciones que ganó Ndadaye, se encontró con una inesperada acción conjunta de los países limítrofes, encabezados por Tanzania, que sometieron a Burundi a un férreo embargo para obligar a Buyoya a negociar con las milicias hutus que combaten en el interior del país y atacan desde sus santuarios en Zaire.