¿Quiénes son los banyaruanda?

No todos los tutsis que bajaron por el valle del Rift hasta las ricas colinas de Ruanda y Burundi se quedaron allí. Una parte se instaló en el sur de la actual Uganda y otra al este del actual Zaire.

En la provincia de Kivu Norte, al extremo noroeste del lago Kivu, donde también había hutus, se asentaron ganaderos tutsis. Conocidos de forma colectiva como banyaruanda, estos tutis y hutus han representado la mayoría de la población durante buena parte del siglo.

Sin embargo, el régimen zaireño siempre los ha considerado extranjeros, sin garantizarles ni ciudadanía ni representación política. Un acuerdo entre las potencias coloniales volvió a trazar en 1910 la frontera oeste de Ruanda y convirtió en provincia congoleña toda la zona de Goma, junto al lago Kivu.

Durante 1995 se produjeron varios enfrentamientos, en buena medida gracias a la política de hostigamiento alimentada por las autoridades locales, que encontraron un inesperado aliado en la llegada de refugiados hutus con la memoria cargada de odio: tutsis y hutus zaireños tenían nuevos motivos para enfrentarse.

Una milicia zaireña local, Maji Maji Ingilima, ha emprendido numerosas incursiones contra los campos de refugiados, objeto también de operaciones de saqueo y amenazas por la filibustera tropa zaireña tras cada advertencia llegada desde Kinshasa de que los campos debían cerrarse y los refugiados ser devueltos al otro lado de la frontera.

 

¿Quiénes son los banyamulenge?

Más al sur, en la provincia de Kivu Sur, en las montañas Mulenge, que se alzan al noroeste del lago Tanganica, se instalaron los tutsis banyamulenges.

Las relaciones con las autoridades zaireñas han ido de mal en peor, sobre todo después de que Mobutu favoreciera la confiscación de sus tierras y les negara la nacionalidad, a pesar de que la mayoría de estos más de 400.000 tutsis llevan en lo que hoy conocemos como Zaire desde mucho antes de que el rey Leopoldo de Bélgica hubiera comenzado a soñar con una finca gigantesca en África llamada Congo Belga.

Los enfrentamientos entre los banyamulenges y el Ejército zaireño se agravaron en 1006. El 7 de octubre, el gobernador de Kivu Sur lanzó un ultimátum a los banyamulenges: o dejaban el país o serían «cazados como rebeldes».

Aunque el gobernador fue destituido, la violencia estalló: cerca de 300.000 hutus de Ruanda y Burundi instalados en torno a la ciudad de Uvira, a orillas del lago Tanganica, comenzaron un nuevo éxodo hacia el norte.

Los mal equipados soldados de Mobutu se han visto abrumados por una guerrilla hábil que conoce el terreno y ahora amenaza a la misma Bukavu, capital de la provincia. Los combates han servido para redoblar la enemistad entre Zaire y sus dos diminutos vecinos del este: Kinshasa ha acusado a Burundi y Ruanda de armar y entrenar a los banyamulenges e incluso de realizar incursiones con sus propias fuerzas.

Tanto los rebeldes hutus como el Gobierno zaireño coinciden en afirmar que Burundi y Ruanda pretenden crear un nuevo Estado tutsi en la orilla oeste de los lagos Tanganica y Kivu.

Las acusaciones han sido tajantemente desmentidas desde Bujumbura y Kigali, sus respectivas capitales. Pero un nuevo incendio ha comenzado a devorar el horizonte.