Se Olvidan los derechos humano en la Repatriación de los refugiados

Se estima que entre el 15 y el 19 de noviembre de 1996 medio millón de refugiados ruandeses cruzaron la frontera entre Zaire y Ruanda de vuelta a su país. En los días siguientes decenas de miles hicieron lo mismo. Tras más de dos años en el exilio, finalmente se veían obligados a huir de la violencia creciente y de los abusos brutales contra los derechos humanos cometidos por todos los grupos implicados en el conflicto que estalló en el este de Zaire en octubre de 1996.

Varios gobiernos extranjeros y organizaciones intergubernamentales, incluidas las agencias de las Naciones Unidas con base en Ruanda, declararon su relativa satisfacción por la forma en la que se había producido la repatriación. Alentado al parecer por el silencio de la comunidad internacional, que no criticó la repatriación desde Zaire, el gobierno de Tanzania decidió en diciembre de 1996 expulsar también de su país a cientos de miles de refugiados ruandeses. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) colaboró en este retorno forzoso de refugiados ruandeses desde Tanzania.

Durante la repatriación, tanto desde Zaire como desde Tanzania, un problema más amplio el desprecio de los derechos humanos en Ruanda parece haber quedado en el olvido. Sin embargo, a mediados de diciembre de 1996 el número de detenidos recluidos sin juicio se acercaba a 90.000, entre los que se encontraban más de 1.000 que habían regresado de Zaire y Tanzania; el hacinamiento en muchos centros de detención seguía causando la muerte de los detenidos; persistían los arrestos arbitrarios y las «desapariciones». El gobierno de Ruanda apenas ha tratado de poner a disposición de la justicia a los miembros del Ejército Patriótico Ruandés, responsables de la matanza de cientos de civiles desarmados en operaciones militares de "acordonamiento y búsqueda" en 1996.

La visita de Amnistía Internacional a Ruanda en noviembre de 1996, ofrece una visión general del peligro de sufrir violaciones de derechos humanos a que se enfrentan los refugiados que regresaron a Ruanda a mediados de diciembre de 1996, y se recomiendan medidas para impedir estas violaciones.

Durante su visita a Ruanda, los delegados de Amnistía Internacional se reunieron con autoridades gubernamentales de alto nivel que aseguraron que se respetarían los derechos humanos, que los refugiados que regresaran no tendrían nada que temer, y que se tomarían medidas para mejorar la situación en lo tocante a los derechos humanos.

Estas promesas están en su mayoría todavía por cumplir. Para que sean realmente eficaces, estas medidas que ya serían tardías deberán ir acompañadas de reformas profundas y a largo plazo que garanticen un respeto duradero por los derechos humanos. Sin estas garantías, y en tanto sigan cometiéndose violaciones de derechos humanos en Ruanda, los temores de muchos refugiados a volver a su patria resultarán fundados.

Amnistía Internacional insta a las autoridades de Ruanda, de los países vecinos y de otros gobiernos, así como a las organizaciones intergubernamentales, a poner en práctica urgentemente sus recomendaciones para mejorar la protección de los derechos humanos. Asimismo pide a la comunidad internacional que intensifique su seguimiento a largo plazo de la situación de los derechos humanos en Ruanda. Con el regreso de cientos de miles de refugiados y las perspectivas de retorno de muchos más, resulta imperativo llevar a cabo una evaluación exhaustiva e imparcial, en una perspectiva a largo plazo, de los peligros a los que se enfrentan quienes regresan.

LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS

¿ POR QUE NO REGRESAN LOS REFUGIADOS ?