¿POR QUÉ NO REGRESAN LOS REFUGIADOS A SUS PAÍSES?

Por miedo. A Ruanda, por miedo a las represalias del nuevo poder tutsi encabezado por el FPR, que ha cometido excesos, pero no ha desencadenado una caza del hutu. También por miedo a los cabecillas del genocidio, que controlan la distribución de alimentos en los campos, amenazan a los que muestran intención de volver, se entrenan militarmente para regresar por la fuerza y lanzan operaciones de guerrilla contra el interior de Ruanda.

Las campañas publicitarias del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), que ha puesto decenas de camiones al servicio de los refugiados, han resultado vanas. También el miedo impide que los refugiados regresen a Burundi: miedo a las operaciones de castigo que lanza el Ejército contra las aldeas desde las que atacan las milicias hutus y en las que todos los campesinos se convierten automáticamente en sospechososos para la tropa.