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Martes 06 de julio de 1999
Barak asume como premier israelí
El
laborista Ehud Barak asumirá hoy como jefe de Gobierno al reunir
una cómoda mayoría en el Parlamento en el que le estan
asegurados 77 votos de los miembros de la coalición, y la
abstención o apoyo táctico de otros 16 diputados, de un total
de 120.
Barak derrotó por amplia mayoría al derechista Benjamin
Netanyahu el 17 de mayo, y después de 7 semanas logró formar
una coalición en la que están representados el Frente de
Izquierda (10 diputados), el Laborismo (26), un partido de centro
(6), dos ultrarreligiosos (17 y 5), uno de inmigrantes de la ex
URSS (6), uno de trabajadores (2) y uno religioso de derecha (5).
Se trata de una compleja coalición, cuya
intención es representar a todos los sectores de la población
sobre una plataforma común de compromiso con el proceso de paz
con los palestinos y los países árabes, y con el
fortalecimiento de la golpeada democracia israelí.
La fiesta no será completa para Barak porque dentro
del laborismo hay muchos disconformes.
Durante las negociaciones para formar coalición, Barak no
consultó a los líderes de su partido, dejando a varios fuera
del gobierno, y otorgó carteras a los socios menores de su
coalición.
Por eso Barak sufrió ayer un duro revés, al ser electo como
presidente del Parlamento el diputado Abraham Burg, un rebelde de
clara tendencia izquierdista, derrotando fácilmente al gris y
demasiado leal candidato de Barak, Shaul Simjon.
Burg, hasta meses atrás presidente de la Agencia Judía Mundial
y en el pasado muy allegado a Shimon Peres, expresó hace un año
la posibilidad de presentar su candidatura contra la de Barak en
el seno del laborismo. Aparentemente, por tal razón el premier
electo le informó que no formaría parte de
su gobierno ni lo apoyaría para la
presidencia del Parlamento.
La mayoría masiva que apoyó a Burg en elecciones secretas en la
dirección del laborismo sirvió para expresar la protesta de los
correligionarios de Barak a su conducta de virtual desprecio a
sus aliados más cercanos, incluyendo a Shimon Peres, quien
aceptó ayer el inexistente ministerio de Desarrollo Regional.
Miercoles 7 de Julio de 1999
Israel anuncia el inicio de una nueva era de paz
En
un drástico giro respecto de las políticas cerradas y hostiles
del saliente gobierno derechista de Israel, el nuevo premier
laborista Ehud Barak asumió ayer su cargo y anunció el inicio
de una nueva era de paz en Oriente Medio.
Barak, el general más condecorado de la historia de Israel,
remarcó la necesidad de no dilapidar la
"oportunidad histórica" que se
abre ahora para la estabilidad de la región.
Yasser Arafat: "Estamos listos para
trabajar juntos en lograr la paz", le
respondió.
La llegada de Barak al poder en las elecciones que estaban
previstas para el 2000 y fueron adelantadas para el 17 de mayo
terminó con tres años de gobierno del derechista Benjamin
Netanyahu, que bloqueó los acuerdos de paz iniciados por el
asesinado premier laborista Yitzhak Rabin.
En la agenda también incluyó el crónico enfrentamiento con
Siria desde la guerra de 1967. Sostuvo que negociaría la paz con
Damasco según las resoluciones 242 y 336, una clara señal de
que se propone ofrecer a Siria parte de las alturas del Golán
como intercambio de un acuerdo de paz.
Cincuenta días después de haber sido electo por amplia
mayoría, Barak logró el respaldo del Parlamento para una
coalición de 7 diferentes partidos y 77 diputados (de un total
de 120). Estos se comprometieron con su firma y su voto a apoyar
la declaración de principios netamente pacifista de Barak, que
en los temas relativos al proceso de paz podrá contar con el
apoyo externo de 16 diputados de los partidos árabes y de
Shinui, que no son miembros de la coalición.
Barak resaltó en sus palabras la importancia y la urgencia de la
paz con Siria, los palestinos y Líbano, denominándola como "vital".
Es claro que el flamante premier también necesita que regresen
las inversiones a la zona, que se congelaron junto con el proceso
de paz, y también reducir el presupuesto de Defensa para
destinarlo a paliar el creciente desempleo y la retracción
económica que afecta al país.
Barak, ex jefe de las fuerzas armadas israelíes y el soldado con
más condecoraciones a la valentía en la historia de Israel,
afirmó que sus 35 años en el ejército le servían como
incentivo para su personal compromiso con la paz.
Como prueba de este compromiso, Barak ya fijó entrevistas
personales con Arafat, el presidente egipcio Mubarak, el rey
jordano Abdallah, e inmediatamente después -a fines de la semana
próxima- con Bill Clinton, ante quien se comprometió a una
rápida implementación de la retirada israelí de Cisjordania, a
la que se había comprometido Benjamin Netanyahu en Wye
Plantation en octubre de 1998 y congelada por el mismo Netanyahu.
En un gesto de solidaridad con el enemigo de ayer, Barak señaló
que reconocía el sufrimiento del pueblo palestino,
comprometiéndose públicamente a trabajar junto con Arafat para
alcanzar "un acuerdo por la
coexistencia, la libertad, la prosperidad y la buena
vecindad".
Y, sin embargo, la amplitud de la coalición de gobierno de Barak
promete continuas crisis desde el primer momento. Ayer mismo,
horas antes de proclamarse el gobierno, dos ministros se vieron
duramente enfrentados. Jaim Ramon, ex ministro del Interior en el
gobierno de Yitzhak Rabin, declaró estar en contra de la
construcción "para judíos únicamente" en los barrios
árabes de Ras El Amud y Har Jomah. Esta posición está
diametralmente en desacuerdo con la del Partido Religioso
Nacional (Mafdal), un partido que en anteriores elecciones salió
con la consigna "estamos a la derecha del Likud" y hoy
es parte de una coalición de gobierno de centroizquierda.
La ventaja que tiene la actual conformación del gobierno es que
para cada tema puntual, Barak tiene mayoría
absoluta dentro de su gobierno y dentro del
Parlamento, empezando por el proceso de paz.
Inmediatamente después de que Barak fue proclamado como jefe de
Gobierno, el premier saliente, Benjamin Netanyahu, tomó la
palabra para anunciar su renuncia al Parlamento, después de
haber dimitido a los otros cargos relacionados con la investidura
de jefe de gobierno.
Jueves 08 de julio de 1999
Siria acepta la oferta de paz del premier israelí
| A
menos de 24 horas del llamado de Ehud Barak a una
"paz entre valientes" en Oriente Medio, en su
discurso de proclamación como nuevo premier de Israel,
Siria declaró ayer oficialmente que "compartía
el deseo" de Barak de obtener la paz y
"reanudar las negociaciones lo más rápido
posible". La respuesta siria a la propuesta de Barak fue inesperadamente firme e inmediata, hasta el punto que despertó suspicacias sobre la posibilidad de que el presidente Hafez Assad ya hubiese recibido mensajes secretos de Israel. La elección de Barak "abrirá ciertas oportunidades para que haya esfuerzos constructivos a fin de avanzar hacia una amplia y justa paz en la región".Barak ofreció negociar con Damasco sobre la base de las resoluciones de las Naciones Unidas que exhortan a Israel a devolver los territorios que capturó en la Guerra de los Seis Días, en 1967, entre ellos las alturas del Golán, a cambio de paz. "Siria comparte los deseos de Barak de poner término a las guerras y llegar a una paz en toda la región". Ahora Damasco
estaría dispuesta a garantizar que Hezbollah, la
guerrilla libanesa apoyada por Siria, deje de bombardear
el norte israelí en el mismo momento en que comiencen
las negociaciones sirio-israelíes. Así, con la
garantía siria, Barak podría cumplir su promesa de
retirarse del sur del Líbano en menos de un año. Jueves 08 de julio de 1999 El Golán, meseta estratégica l Viernes 09 de julio de 1999 El nuevo gobierno israelí quiere la paz antes de 2 años El
nuevo gobierno israelí del laborista Ehud Barak busca
terminar el proceso de paz en Oriente Medio como máximo "en
dos años", dijo el flamante
ministro de Justicia Yossi Beilin. |
Domingo 11 de Julio de 1999
Cumbre entre Arafat y Barak
El
nuevo premier laborista israelí, Ehud Barak, y el presidente de
la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, mantienen hoy su
primera cumbre destinada a inaugurar una nueva fase en el
alicaído proceso de paz en Oriente Medio.
La cumbre marca un punto de inflexión en la política regional.
Durante el anterior gobierno del premier derechista Benjamin
Netanyahu, del Likud, las esperanzas de paz se desvanecieron por
su negativa a aplicar los acuerdos firmados con los palestinos.
Ni siquiera la presión de EE.UU., decisiva sobre todo gobierno
israelí, pudo cambiar la estrategia de Netanyahu.
Barak -el militar más condecorado de la historia israelí-
cambió las cosas. En su campaña, se mostró partidario de
acordar con los palestinos bajo la consigna "paz por
seguridad" y con dos propósitos básicos: cancelar la
posibilidad de atentados terroristas en su territorio y crear las
condiciones necesarias para atraer inversiones, requisito clave
para mejorar la economía israelí. Su triunfo, además, fue
recibido con beneplácito por los palestinos, los sirios y los
libaneses, los otros actores de la política regional.
Ayer, Arafat instó a Israel a aplicar íntegramente el acuerdo
de Wye Plantation de octubre para reactivar así el proceso de
paz. "Ese acuerdo fue ratificado por la Knesset (Parlamento
israelí) y su aplicación íntegra es una prueba de la voluntad
de paz del nuevo ejecutivo israelí", dijo en un comunicado,
en el que se pide asimismo el bloqueo de la colonización judía
en Cisjordania y Gaza.
Según el acuerdo de Wye, Israel debía retirarse del 13% de
Cisjordania en tres fases. Pero sólo se ha efectuado una
retirada del 2%, ya que Netanyahu reprochaba a Arafat su falta de
cumplimiento de compromisos relacionados con la seguridad.
Barak se entrevistó en Egipto con el presidente Hosni Mubarak,
con el objetivo de que contribuya a restablecer la confianza
recíproca entre palestinos e israelíes. Allí, Barak aseguró
que prefiere sortear el acuerdo de Wye y abordar de entrada las
difíciles negociaciones sobre el status final de los territorios
de Cisjordania y Gaza, que incluyen cuestiones como el trazado de
las fronteras, el agua, los refugiados palestinos y Jerusalén.
Arafat obtendría formalmente a cambio de Israel la luz verde
para la creación de un Estado palestino independiente. Las
negociaciones al respecto se iniciarían de inmediato, con el
objetivo de llevarlas a buen término en 18 meses.
Arafat ha esperado imperturbable el fin de la campaña electoral
de cinco meses en Israel, y luego seis semanas más de
negociaciones para que se forme el gobierno. Renunció incluso a
proclamar unilateralmente el Estado palestino, el 4 de mayo, como
era su intención inicial.