"Con la Paz todo se puede ganar; con la Guerra todo se pierde"

La guerra
La paz y sus obstáculos
La Doctrina Social de la Iglesia
Virtudes necesarias
Como lograr la paz
Responsabilidad de los dirigentes
El Concilio Vaticano II
Reflexión

La guerra

Es una de las realidades más espantosas de la humanidad. Se trata de una calamidad que ha estado siempre presente en la historia: grandes o pequeñas, las guerras nunca han estado ausentes en la tierra, ni siquiera por períodos breves. En cada minuto de la historia, alguna guerra se ha estado librando en algún lugar del mundo. Alguna de las causas, podemos encontrarlas en los mensajes del Papa Juan Pablo II (1/1/84 y 1/1/93):

*Sistemas socio políticos e ideológicos, "que ofrecen una visión global exclusiva y casi maniquea de la humanidad y hacen de la lucha contra los otros, de su eliminación o de su dominio la condición del progreso".

*Las múltiples pasiones" que desvían el corazón humano, inclinándolo a la guerra": el sentido de superioridad racial, la envidia, la codicia de la tierra y de los recursos de los demás, el afán de poder, el orgullo, el deseo de extender el dominio sobre otros pueblos a los que se menosprecia...

*Las frustraciones reales de los individuos y pueblos, cuando son víctimas de la injusticia y la opresión; ese sentimiento muchas veces es cultivado intencionalmente, mediante manipulaciones ideológicas provocadas por una voluntad agresiva. Porque si "la guerra difícilmente se desencadena si las poblaciones de una parte y otra no sienten fuertes sentimientos de hostilidad recíproca, o si no se persuaden de que sus pretensiones antagónicas afectan a sus intereses vitales", también es cierto que "una vez que se desencadenan las luchas, la hostilidad no deja de crecer por que se alimenta de los sufrimientos y atrocidades que se acumulan por ambas partes".

*La extrema pobreza: "La explotación de los débiles, las preocupantes zonas de miseria y las desigualdades sociales constituyen otros tantos obstáculos y rémoras para que se produzcan las condiciones estables para una auténtica paz"

"La guerra agrava los sufrimientos de los pobres; es más, crea nuevos pobres destruyendo sus medios de sustento, casas, propiedades y deteriorando el entorno mismo del ambiente vital. Los jóvenes ven cómo se derrumban sus esperanzas para el futuro y, muy a menudo, de víctimas pasan a ser protagonistas irresponsables de conflictos".(Juan Pablo II, mensaje del 1/193).

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La paz

Es fácil y lamentable comprobar que, aún en los períodos en os que no se producen "grandes guerras" el mundo no vive en paz. Por un lado, existen guerras limitadas, que quizás no ocupen las primeras páginas de los diarios pero se prolongan a veces durante años; además, muchas otras situaciones configuran cuadros de violencia que impiden alcanzar una verdadera paz.

 

¿Qué es la paz?

La paz no es:

La paz es:

 

Obstáculos para la paz:

No hace falta subrayar que el camino de la paz está plagado de obstáculos, de distinto orden: social, político, económico, religioso. Nos estamos refiriendo no a las guerras o a otras formas de violencia, sino a situaciones que impiden avanzar hacia la paz.

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La doctrina social de la iglesia señala que la paz se pierde...

-"a causa de la explotación social y económica por parte de especiales grupos de intereses, los cuales operan a nivel internacional o como "élites" dentro de los países en vías de desarrollo";

-"a causa de las divisiones sociales que conducen a la confrontación de ricos contra pobres al nivel de Estados o dentro del mismo Estado";

-"cuando el uso de la fuerza produce los amargos frutos del odio y la división";

-"cuando la explotación económica y las tensiones internas en el tejido social dejan al pueblo indefenso y desilusionado"(Juan Palo II, Mensaje del 1/1/86);

- cuando se presentan "posiciones políticas e ideológicas que, en la práctica, impiden que se haga realidad la solidaridad". Por ejemplo:

*"la xenofobia, que hace que determinadas naciones se cierren en si mismas o que determinados gobiernos instauren leyes discriminatorias contra grupos humanos dentro del mismo país";

*"el cierre arbitrario e injustificado de fronteras ";

*"las ideologías que predican el odio o la desconfianza (...) el odio racial, la intolerancia religiosa y las divisiones de clases";

*"el terrorismo"

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Cómo lograr la paz...

"Imponer" la paz por medio de la violencia es, en el fondo, un contrasentido.

El 13 de mayo de 1985, en un discurso a la Corte Internacional de Justicia, el Papa destacaba que "la iglesia ha apoyado el desarrollo de una administración internacional de justicia y arbitraje como medio para resolver pacíficamente los conflictos y como parte de la evolución de un sistema legal a nivel mundial".

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Virtudes necesarias

"El objeto de la paz, tan deseado por todos, sólo se alcanzará con la realización de la justicia social e internacional, y además con la práctica de las virtudes que favorecen la convivencia y nos enseñan a vivir unidos, para construir juntos, dando y recibiendo, una sociedad nueva y un mundo mejor"("Sollicitudo rei socialis", N°39).

Estas virtudes fueron enumeradas por el Papa en el mensaje de Mendoza, 7/4/87:

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Responsabilidad de los dirigentes

Si bien es indudable que todos debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad en la construcción de la paz, cualquiera sea el puesto que ocupemos en la sociedad, "evidentemente la responsabilidad comporta grados. El de los jefes de Estado, el de los dirigentes políticos es capital para el establecimiento y el desarrollo de relaciones pacíficas entre los diferentes componentes de la nación y entre los pueblos (...) la conciencia de los responsables políticos les debe impedir dejarse arrastrar a aventuras peligrosas en las que la pasión se impone sobre la justicia, sacrificar inútilmente en ellas la vida de sus ciudadanos, provocar conflictos en casa ajena, tomar pretexto de la precariedad de la paz en una región para extender la propia hegemonía a nuevos territorios..."(Juan Pablo II, Mensaje del 1/1/84).

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Concilio Vaticano II: "Gaudium et spes", N°83:

"Para edificar la paz se requiere ante todo que se desarraiguen las causas de discordia entre los hombres que son las que alimentan las guerras. Entre esas causas deben desaparecer principalmente las injusticias. No pocas de éstas provienen de las excesivas desigualdades económicas y de la lentitud en la aplicación de las soluciones necesarias. Otras nacen del deseo de dominio y del desprecio por las personas, y, si ahondamos en los motivos más profundos, brotan de la envidia, de la desconfianza, de la soberbia y demás pasiones egoístas. Como el hombre no puede soportar tantas deficiencias en el orden, estas hacen que, aún sin haber guerras, el mundo esté plagado sin cesar de luchas y violencias entre los hombres. Como, además existen los mismos males en las relaciones internacionales, es totalmente necesario que, para vencer y prevenir semejantes males y reprimir las violencias desenfrenadas, las instituciones internacionales cooperen y se coordinen mejor y más firmemente y se estimule sin descanso la creación de organismos que trabajen por la paz."

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Tomemos conciencia

En los últimos diez años dos millones de niños murieron víctimas de la guerra, más de cuatro millones quedaron físicamente discapacitados, más de cinco millones tuvieron que vivir en campos de refugiados, y más de doce millones perdieron sus hogares.

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