Instituto San Luis Gonzaga
Guerra
en los Balcanes
Conclusión
La situación que ocurre en Kosovo, afecta a todo el mundo ya que creemos que todos los humanos tenemos sentimientos, afectos, pensamientos. La O.T.A.N por su parte ataca a Kosovo para que las fuerzas serbias retiren sus tropas de la zona y por su parte las tropas serbias mantienen firmes sus ideales. Los dos tienen un interés en común: el dominio.
Los kosovares, a efectos de esta guerra sin sentido, no tienen adonde ir. La mayoría se encamina hacia el país de Albania, unos pocos a Macedonia y por su parte otros se quedan en el mismo Kosovo. Los únicos afectados de esta guerra siniestra son los kosovares que sufren a causa del frío y hambre ya que carecen de estos suministros, dentro de este grupo de kosovares se encuentran miles de niños y adultos enfermos.
La O.T.A.N y los serbios piensan solamente en el dominio del territorio kosovar, sin importar lo que les ocurre a los propios kosovares, atentando la dignidad de estas personas. Cuando esto termine ¿Adónde irán a parar? . Kosovo está destruido por los miles de misiles que utiliza la O.T.A.N que supuestamente esta del lado de los kosovares. ¿?
"Esta es una guerra sin sentido producida por la diferencia entre serbios y albanokosovares, a la que tomó participación la O.T.A.N. para decidir quién se quedará con el dominio sobre la región." (Padre Jorge)
Finalmente los serbios dieron el brazo a torcer debido a la intervención militar de la O.T.A.N.
En esta guerra las tropas rusas actuaron como fuerza neutral. No estuvo del lado de los serbios ni de la O.T.A.N. Cabe destacar que siempre apoyó a Serbia. Luego se retiraron.
Por otro lado los kosovares al sentirse respaldados por la O.T.A.N atacaron a los serbios.
La O.T.A.N. al principio tuvo miedo de que los serbios volvieran a atacar a Kosovo, pero más tarde éstos se retiraron. Y luego todo se tranquilizó, y desde aquel día aun no se ha tenido noticias certeras acerca de nuevos cruentos ataques. Y, sinceramente, esperemos no volver a recibirlas jamás.
Leandro H. Orellano