Los crisoles son vasijas
que se emplean con frecuencia en diversas operaciones químicas que
han de poder resistir temperaturas elevadas sin fundirse, al mismo tiempo
han de resistir cambios bruscos de temperatura sin resquebrajarse y no
han de ser atacados por el combustible y los productos de la combustión,
y tampoco por las sustancias que en ellos se someten a la acción
del calor.
Crisol de grafito con tapa |
Los más empleados son
de grafito. Se fabrican por moldeo y cocción a temperatura elevada,
de una pasta compuesta de grafito, arcilla y alquitrán principalmente.También
se fabrican crisoles tallados directamente en bloques de grafito artificial.
Cuando conviene concentrar el efecto calórico en una región determinada de los crisoles se recurre a disminuir el espesor de sus paredes en la parte que convenga, o bien a modificar la proporción de la mezcla de grafito y arcilla en las distintas zonas, haciendo por ejemplo que la parte central sea más arcillosa a fin que pueda calentarse más que las porciones extremas. Si se quiere evitar evitar el peligro de una carburación, se emplean crisoles de Magnesio u otras sustancias, o bien se adoptan crisoles de grafito provistos de un revestimiento interior adecuado. |
Crisol de grafito "Salamander" |
Los crisoles se construyen de muy diversos materiales, según el objeto al que se destinen:
Modelos de crisoles |
Modelos de crisoles |
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Los crisoles para la
fusión del acero se fabrican en chamotte (arcilla) o de grafito.
Tienen de 24 a 39 cm. de altura y se cargan con 15 a 45 kg. de acero. Se
disponen aparejados o en grupos de cuatro, rodeados de carbón vegetal
o de coque, en un horno de viento o bien 20 o más en uno de rebervero,
en cuyo hogar se quema hulla o mejor aún en un horno
Siemens-Martin con recuperador de calor.
Se hacen de cuarcita, arcilla y una pequeña cantidad de arcilla refractaria que se mezclan y calcinan. Los que vemos en la fotos corresponden a modelos usados para ensayos de laboratorio. |
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