Historia desde 1930 a 1940
La Cooperadora
A partir de 1930 y hasta 1939, la Escuela Industrial está dirigida por el Ing. Francisco Desiderio González Zimmermann, con su nombramiento (y traslado) a partir del 25 de julio de 1930, tras el retiro y jubilación inesperada del Ing. Eduardo Latzina. Había dirigido la Escuela Industrial de Santa Fe entre 1920 y 1928, luego actuó como Director General de Escuelas en esa provincia, cargo que ejerció entre 1928 y 1929, y al momento de la designación en esta casa, era Ministro de Gobierno e Instrucción Pública de Santa Fe.
De la Memoria correspondiente al año 1930 : "Con fecha 20 de junio se acogió a los beneficios de la jubilación el Director y Profesor de la Escuela Ingeniero Latzina. Este distinguido profesional actuó en cargos directivos en este establecimientos casi diríamos desde su fundación. En el cargo de Vicedirector, colaboró en la obra didáctica y práctica de su fundador prestándole el concurso de su inteligencia privilegiada y su constancia ejemplar. En 1910 se hizo cargo de la Dirección de la Escuela, poniendo al servicio de la misma sus grandes conocimientos, su entusiasmo sin desmayo y su envidiable vocación docente. A su acción perseverante se deben en gran parte, el prestigio de esta Casa de Estudios, a la que queda ligado su nombre y en el cual se le recuerda con el afecto que supo hacerse acreedor". Como Vicedirector continua el Ing. Pedro Torre Bertucci, habiendo sido Director interino entre el 18 de julio y la asunción del nuevo Director.
Al poco tiempo de hacerse cargo el nuevo Director, el 6 de setiembre de 1930 se produce el movimiento militar que derroca al presidente Dr. Hipólito Yrigoyen. Algunos pensaron que sus días al frente del establecimiento estaban contados, pero supo sortear los escollos que se le presentaron y continuó adelante con las tareas, aunque le esperaban épocas duras (la llamada "década infame" para nuestro país).
Durante este período, actúa como Regente de Estudios (cargo recién creado) don Juan Garrone. Desde 1902 estaba ligado a la Escuela. Había entrado como celador y posteriormente fue ascendido a Jefe de Celadores.
Como en todos los años anteriores, la demanda de asientos para el primer año fue excesiva. Se presentaron a las pruebas de concurso para el ingreso a los cursos diurnos 649 aspirantes, de los cuales se incorporaron 319 alumnos, para formar 8 divisiones, quedando por consiguiente sin asiento 330 jóvenes que se encontraban en condiciones reglamentarias para el ingreso. Las clases se iniciaron el 19 de Marzo con un total de 1388 alumnos, de los cuales 1077 corresponden a los cursos diurnos y 311 a los nocturnos. Si se compara con el número de matriculados en el año anterior que era de 1295, resulta un aumento de 93 alumnos.
Debido al considerable número de alumnos promovidos de segundo y tercer año, hubo necesidad de crear tres divisiones de Tercero y una de Cuarto. El aumento de horas en las asignaturas de estos cursos, trajo como consecuencia la propuesta de nombramiento para varios profesores quienes dictaron sus cursos con carácter interino.
El aumento de divisiones en estos años de estudios, debido a la falta de espacio en los talleres y de aulas suficientes, obligó a establecer turnos de Trabajo Manual por la mañana y por la tarde, las dificultades que se presentaron en este curso escolar se agravarán en el próximo, sobre todo en la enseñanza manual a darse en los Talleres de Herrería, Mecánica y Electricidad.
Para completar la enseñanza de la Química Industrial se ha instalado una Planta de Jabonería, con máquinas adquiridas en los años anteriores.
A pesar de su jubilación, el Ing. Latzina continua vinculado con la Escuela, tantos amigos tenía en ella y tal era su cariño por esta casa que había construido dándole una mano a Krause. Así es que en 1931 por su pedido, la Escuela Industrial se dirige al Ministerio de Marina, encargando el envío de muestras de madera en rodajas y troncos de fajus antarticus para llevar a cabo con esta madera, ensayos de combustibilidad y otras determinaciones mecánicas, ofreciéndose a realizar ensayos completo de todas las maderas de la zona sur del país.
El interés del Ing. Latzina se extendía al fichaje y catalogación de cada una de las muestras, por lo que solicitaba además, el envío de ramas con hojas o frutos de cada una de las maderas en vía de ensayo. Con esto comienza una serie de ensayos y publicaciones : "Gasificación de maderas argentinas para la producción de energía mediante motores de gas pobre". Estos ensayos los realiza en el Laboratorio de Máquinas de la Escuela Industrial de la Nación. Se estudian 12 maderas diferentes: álamo, algarrobo, caldén, curupay, espinillo, guayapán, lapacho, quebracho blanco, ñandubay, quebracho colorado, sauce y urunday; utilizando para estas pruebas el motor de 25 HP de cuatro tiempos existente en el laboratorio, para comparar el consumo específico de leña del motor de gas con el otro de vapor de 20 HP.
En el contacto con la Escuela, el Ing. Eduardo Latzina logra que una vieja aspiración suya se haga realidad: en distintas oportunidades quiso llevar a cabo (desde 1919) y consigue que el 7 de junio de 1931 se organice la Cooperadora Escolar. El 13 de marzo de 1931, se lleva a cabo una reunión de padres de alumnos y personal de la Escuela convocados por el Ing. González Zimmermann para presentar la iniciativa que Latzina propugnara, sobre la organización de una sociedad Cooperadora. Esta vez la reunión se lleva a cabo con un entusiasmo inusitado y se fijan las normas que deberán inspirar a la nueva entidad, designándose una comisión encargada de redactar el proyecto de Estatuto y convocar a una Asamblea General para dejar constituida la Asociación Cooperadora de la Escuela, que se realiza cuatro meses más tarde, donde se aprueba el Estatuto y se elige la primera comisión directiva constituida de la siguiente manera:
También se establece que los firmantes del acta de la primera reunión se consideran socios fundadores, así como los que ingresaran antes del 31 de diciembre de 1931. Muy pronto la Cooperadora comienza a realizar actividades en beneficio del crecimiento de la Escuela.
Una de las primeras tareas que se propuso la Comisión Directiva de la Sociedad Cooperadora fue invitar a los alumnos que desearan completar sus conocimientos para ponerse al día con los programas de las distintas asignaturas que se dictan, a inscribirse en los cursos complementarios que se organizaran con la colaboración del personal docente de la Casa en horas en que no se dictan clases normalmente.
Poco después se conoce otro hecho positivo de la decidida colaboración de la Cooperadora, es el pedido de cesión de la sala del Teatro Cervantes para el 20 de septiembre por la tarde para llevar a cabo una función artístico-literaria, como adhesión al Día de la Industria. En noviembre, los miembros de la Cooperadora llevan a cabo un festival donde presentan diversos números artísticos y una película que narra la vida de la Escuela desde su fundación hasta ese momento, estas acciones las repetirán los años siguientes.
Otro proyecto al que presta su más decidida colaboración corresponde a la exhibición de materiales de la Escuela en la primera Exposición de la Industria Petrolífera Fiscal, para fines de 1932.
En los talleres de la creciente Escuela se comenzaba a hacer crítica la falta de espacio, mencionada con anterioridad en las memorias. Sin incesantes los pedidos que se realizan a la superioridad para ampliar los mismos y mejorar la dotación de los laboratorios.
El país aumentaba su necesidad de incorporar mano de obra preparada para continuar el crecimiento en el que estaban empeñados hombres de empuje. La falta de vacantes en la Escuela Industrial de la Nación llevó al gobierno a la necesidad de crear una nueva Escuela, con estudios de similares características. Así, para el 12 de febrero de 1932, el Ing. Pedro Torre Bertucci, Vicedirector de la Escuela Otto Krause, es designado para organizar la nueva escuela (zona oeste de la Capital), con el compromiso de comenzar su funcionamiento en el mes de marzo del mismo año. La sede iba a ser un edificio ubicado en el barrio de Caballito, a media cuadra de la avenida Rivadavia, en la entonces calle Georgetown (hoy José Biedma). Pero no pudieron comenzar en ese edificio, así que lo hicieron provisoriamente en la Escuela Otto Krause, para la cual fue necesario establecer un horario especial. Hoy es la Escuela Industrial Luis A. Huergo.
En 1934 fallece el Ing. Alberto Schneidewind. Vale la pena recordar un triste episodio que vivió el meritísimo profesor en el momento en que había llegado al límite de edad y la fue impuesta la cesantía. El profesor concurrió al aula como lo había hecho siempre, a dictar su clase y allí lo esperaba un ordenanza que le dijo que no debía dictar más clase porque estaba cesante. Al oír esto, el profesor quedó perplejo pues no tenía noticia de tal determinación. Automáticamente, se dispuso a iniciar su tarea cuando el ordenanza le replicó la advertencia, y el profesor dijo : "¿ porqué tanto apresuramiento que me vaya hoy ? Lo justo y conveniente para los alumnos sería que me dejaran terminar el curso. Yo no hago cuestión de honorarios." La casa de estudios no tuvo la menor consideración con él, ni con muchos otros por el apresuramiento en tener vacantes para ocuparlas con otros, que sí estaban a favor de las actuales autoridades de la casa.
¡ Qué distinto era en otra época ! ¡ Qué distinto es en otros lugares ! "... son actos de justicia que se rinden a los profesores, ya sea en la escuela o por la noche en desfiles callejeros, patrocinados por las corporaciones de estudiantes, con banderas, antorchas, mientras entonan cantos patrióticos. Estos desfiles los hacen en columnas que pasan delante de la casa del profesor a quien tributan el homenaje ... " (Austria).
Para fines de 1934 se organiza el Centro de Estudiantes de la Escuela Otto Krause, siendo uno de los más entusiastas el alumno Paz Cosoy, quien en años posteriores fuera unos de los creadores y luego Presidente de la Fundación OTTO KRAUSE.
También aparece el primer periódico estudiantil en el establecimiento. El director Ing. González Zimmermann quedó consternado con la noticia; así llamó al alumno Paz Cosoy para conocer los detalles sobre las inquietudes que movilizan al Centro de Estudiantes al pretender editar un periódico, y al escucharlo, se quedó más tranquilo y ofreció al Centro la colaboración del Prof. Sobieski. ¡ Se vivían otros tiempos !
El 7 de mayo de 1935, los alumnos de 3°, 4°, 5° y 6° años tienen una cita de honor: van a la librería de Don Gregorio a festejar el quinto aniversario de la inauguración de la "Casa Krause" fundada por Gregorio Schneer en 1930, dedicada a la fabricación e importación de artículos técnicos para dibujo. Cuando se inauguró, los alumnos entraban al local serios y hasta cohibidos, pero luego (cuenta el Sr. Cabré que por entonces era alumno) fueron siempre ganados por la simpatía y el trato que les brindaba el librero, y fueron quedándose ratos más largos y por último convirtieron a la trastienda en un lugar de tertulia donde no faltaba el mate. Además era el lugar obligado como depósito de los tableros de Dibujo de los alumnos, ya que las "jaulas" que estaban en las aulas no ofrecián ninguna garantía.
Para finalizar ese año, el 13 de diciembre se implanta un nuevo plan de estudios de 7 años; se crea además, el Instituto Técnico Superior de Especialización anexo y se inician de las obras de ampliación de los talleres de la escuela. Estos trabajos, llevados a cabo por la Direción de Arquitectura, se prolongaron en el tiempo (hasta 1942) provocando innumerables inconvenientes en la formación práctica de los alumnos.
"El nuevo plan, al establecer el desarrollo de su enseñanza en siete años de estudios, divididos en dos ciclos; el inferior de cuatro años de tendencia cultural e iniciación técnica, y el superior, de tres años de enseñanza exclusivamente técnica profesional, responderá en forma completa a los propósitos de formación general y profesional del educando que es, en síntesis, la finalidad primordial de estas casas de estudio." (de la memoria de 1936)
En el año de 1936 se da término a la modernización de las instalaciones de electricidad en las oficinas, aulas, gabinetes y laboratorios, alimentándolas con corriente alterna trifásica. Se reconstruye el lavabo para el personal y se logra una ampliación del local de la cantina, habilitándose un comedor para el personal. Se iniciaron, además, las obras para la colocación de un ascensor. Se consigue que la empresa OTIS lo instale en el edificio de aulas, sobre el ala norte, próximo a la caja de escalera.
Por 1938, se vuelven a realizar experiencias sobre maderas argentinas: guaraniná, espina de corona, ibirá-pitá, guayaibí, itin, palo santo y vinal, también conducidas por el Ing. Eduardo Latzina.
Ese mismo año, y por falta de espacio y visión de los directivos, el Museo, que ocupaba gran parte del 2° Piso, es sacrificado y desmantelado. Muchas piezas, colecciones y vitrinas se "perdieron". Aún hoy quedan algunas en sectores de la Escuela a los que originalmente no pertenecen. De la memoria de de 1938 en su sección referente al MUSEO TECNOLÓGICO, leemos textualmente:
"Han sido distribuidas en los distintos talleres de la casa, vitrinas con las muestras de todas clases que existían en el Museo. Esta medida, reclamada por la carencia de espacio, ya que hubo que habilitar para aulas el que disponíase para ese fin, facilitó en cierto modo la observación de las muestras, por parte del alumnado, que las ha tenido así en los mismos talleres o laboratorios donde ha efectuado sus trabajos de experiencia".
En 1939, asume la Dirección de la Escuela el Ing. Francisco José Pastrana, y el alumnado hace la primer huelga en repudio a esa decisión, quien continuaría hasta 1948.
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Dra. Estela Virginia Lieff - Arq. Mabel Élida Colucci - Ing. Horacio Eduardo Podestá |