Historia desde 1910 a 1930
Los Laboratorios - La Biblioteca - El Museo
EDUARDO LATZINA

   En 1910 la Escuela Industrial de la Nación, ya instalada en su nuevo edificio de la calle Paseo Colón, comienza a rodearse de prestigio dada la eficacia profesional de sus egresados, y es en ese año que el Ing. Otto Krause, se aleja de la intensa actividad que desarrollaba como consecuencia de una enfermedad que lo aquejó largo tiempo, y se jubila, sucediéndole el Ing. Eduardo Latzina en la Dirección.

   Latzina imprime al plan de estudios original de la Escuela Industrial (formar técnicos capaces de encontrar con el ejercicio de la profesión nuevas fuentes de trabajo y bienestar), sin abandonar esta orientación, una mayor tendencia intelectual, perfeccionando la enseñanza objetiva y experimental en las diferentes especialidades. Observa el funcionamiento en las escuelas técnicas e industriales superiores extranjeras, aplicando las conclusiones modernas adquiridas.

   Así, se le da gran impulso a la Biblioteca, aumentado en forma considerable los volúmenes de la misma y sus locales, tanto del Depósito de libros como de la Sala de Lectura, confeccionando de puño y letra el catálogo de la misma, y encara decididamente ampliaciones en el 2° Piso de la Escuela para el Museo Tecnológico, no superado aún en la actualidad, proyectando sus instalaciones hasta en el más mínimo detalle.

   Los primeros meses de 1912 la Escuela está dirigida por el Ing. Pedro Torre Bertucci, Vicedirector, ya que Latzina había realizado un viaje oficial a Europa. A su regreso en el mes de agosto su primer trabajo es convocar a una licitación para instalar una central eléctrica en la escuela. La empresa Siemens Schuckert salió adjudicada e inmediatamente se comienza con los trabajos de albañilería que eran necesarios para la instalación. La mayoría del trabajo fue realizado por el personal de los talleres de la Escuela.

   Al poco tiempo ya terminadas las obras de albañilería comenzaron a llegar de Europa la maquinaria y el personal encargado de su instalación. Esto permitió dotar a la Escuela del Laboratorio de Máquinas más perfecto de Sudamérica, usado por los alumnos de la Facultad de Ingeniería hasta mediados del ’30, para realizar sus tesis. Durante ese año se pone en vigencia un nuevo plan de estudios para las cuatro especialidades que tuvo vigencia sólo por un año. También se habilitó un nuevo taller para la especialidad Eléctrica, en el cual en muy poco tiempo se comenzó a producir pequeños dinamos, electromotores, transformadores y algunos electrodomésticos. Además se trabaja febrilmente en la construcción de un nuevo laboratorio de Electromecánica con material adquirido en Europa.

    A fines de 1912 y para lograr un mejor orden administrativo, Latzina dispone la implementación del Depósito de Materiales, y como no habían sido resueltos los pedidos que formulara al Ministerio referentes al ensanche del edificio, a comienzos de 1913 decide encarar directamente la obra efectuando, con los elementos y personal de la Escuela, la preparación de nuevos locales en el subsuelo, para lo cual debió excavar el terreno donde se encontraba asentado el edificio y retirar la tierra por las escaleras de acceso al subsuelo (claro está, con el edificio encima ...).

   Al llegar 1915, Latzina comienza a tener inconvenientes para emprender nuevos trabajos ya que el presupuesto que tenía asignado la Escuela fue reducido a la mitad. No obstante se dio comienzo a la construcción de una nueva aula destinada a los cursos nocturnos cuyo número de alumnos crecía año tras año.

   En los talleres se construye un hermoso anfiteatro en madera de roble, con una capacidad para más de 50 alumnos destinado al Laboratorio de Ensayo de Materiales, que se conserva en la actualidad.

   Durante 1916 entra en vigencia un nuevo plan de estudios para las especialidades Mecánica, Química y Eléctrica que durara hasta 1922; Construcciones continuará con el plan implantado en 1913 que también durará hasta 1922. Latzina comienza la preparación de los cursos de trabajos prácticos en el Laboratorio de la Especialidad Mecánica para los cuales utilizará los últimos equipos que había recibido la Escuela, en dichos cursos se trabajará y enseñará el manejo de pirómetros, ensayo de lubricantes, a realizar análisis de humo y a conocer el manejo de las balanzas de precisión. También se modernizan y amplían los Laboratorios de Mediciones Eléctricas y Fotometría, se transforma el Laboratorio de Ensayo de Materiales, se prueba la central eléctrica y el personal de talleres lleva a cabo la instalación de las líneas eléctricas que proveen energía a las diversas dependencias de la escuela.

   Mientras tanto se continúa trabajando en la construcción de la torre de refrigeración del Laboratorio de Máquinas y Motores, ubicada en el patio de los talleres (en uno de sus lados esta indicado el año de su construcción). Cabe destacar que nunca pudo ser terminada, ya que el buque que traía de Alemania las partes interiores de la misma, fue hundido durante la 1° guerra mundial.

   Se comienza el estudio de materias primas nacionales que pueden encontrar aplicación en la industria cerámica, llegando a clasificar más de 150 muestras provenientes de todas las regiones de la república, de esta manera pudo comprobarse la existencia en el país de diferentes materiales con las cuales podrían obtenerse productos cerámicos de toda clase. La Escuela llegó a efectuar pruebas muy importantes pero cuando ya se estaba preparando el ensayo de fabricaciones de loza, quedaron cesantes el Jefe del Taller y el Químico que habían sido nombrados para esta tarea.

   El Ministerio de Obras Públicas comienza una ampliación del edificio, completando el 2° piso, tanto en las fachadas de México como en la de Chile. Las clases por ese entonces se dictaban normalmente de Lunes a Sábado.

   En 1917 la inscripción de los alumnos a 1° año fue inferior a la incorporación que venía registrándose, como consecuencia de que un mes antes de la iniciación del ciclo lectivo se suprimió el examen de ingreso y se reemplazó con la exigencia de tener el certificado de estudios de la escuela primaria completo. Mientras tanto el personal de la Escuela trabajaba en la instalación del Laboratorio de Máquinas Eléctricas y de Electroquímica, y el Taller de Galvanotecnia y también se amplía el Laboratorio de Ensayos de Materiales y se concluye la instalación del Taller de Cerámica y la del Taller de Hilados y Tejidos.

   Este año se implanta para los alumnos de todas las escuelas las vacaciones de julio o de invierno.

   1918 transcurrió sin mayores inconvenientes, a pesar de que en el mes de octubre por una epidemia de gripe en la Capital Federal las clases finalizan el 21 de octubre.

   Al año siguiente las clases comienzan el 1° de marzo. Se reabrió la Especialidad Química que había permanecido cerrada 5 años por razones económicas y falta de alumnos; la reapertura de esta especialidad se presentaba promisoria y se esperaba que el interés por cursar estos estudios se incrementara, pues los futuros alumnos recibirían la enseñanza práctica en los nuevos Laboratorios de Electroquímica y Máquinas, además estaban recién inaugurados los Talleres de Cerámica y Galvanotecnia para esta Especialidad y se esperaba que durante el año estuviera terminado y funcionando una planta industrial en pequeña escala para la fabricación de jabón y glicerina. También se agregó la asignatura Dibujo de Máquinas en 5° año. Pero se presentó un inconveniente para la puesta en marcha de la especialidad, para su funcionamiento se necesitaba el nombramiento de todo el personal y como este tramite se estaba demorando, los alumnos reaccionan realizando una huelga para ejercer presión sobre el ministerio y que de esta manera no se retrase por más tiempo el nombramiento de los profesores, pocos días después fue nombrado el personal necesario y de esta manera se normalizó la situación.

   Para ese entonces, Latzina estaba tratando que el gobierno cediera el terreno de atrás de la Escuela (México, Azopardo, Chile y Huergo) para ampliar los talleres, cosa que no consigue, a pesar de sus intensos esfuerzos. Debido a la creciente población escolar, Latzina se vio obligado a crear el sótano del edificio, retirando la tierra por las escaleras laterales, con lo que los talleres aumentaron en unos 350 m², en una primera etapa. Todas las reformas fueron realizadas por el personal de talleres.

   Por otra parte, la falta de coque impidió un año más que se utilice el horno de cubilote que posee la Escuela. Mientras tanto en los laboratorios se realizaban diversos ensayos de materiales a algunas reparticiones nacionales, Latzina propone ampliar los servicios a particulares y empresas privadas; este proyecto es aceptado y se pone en práctica un Reglamento para los Laboratorios mediante el cual la Escuela podrá realizar ensayos para las reparticiones oficiales y privadas y/o particulares sobre materiales de construcción, combustibles, lubricantes, instrumentos y máquinas para la producción, medición y utilización de la energía eléctrica y química disponiendo que las sumas ingresadas por tales servicios se reinviertan en los respectivos laboratorios.

   1920 comienza con una lamentable pérdida: el 14 de febrero luego de una larga enfermedad fallece el Ing. Otto Krause. En su homenaje Latzina solicita al Ministro de Justicia e Instrucción Pública Dr. José Salinas, poder dar al Laboratorio de Ensayo de Materiales, la denominación de "Laboratorio Ing. Otto Krause", pero no lo logra.

   Este año la construcción original del edificio cumple 11 años y continúa en plena expansión, el área total construida es casi el doble de la que tuvo en el momento de su inauguración, Latzina presenta nuevamente un proyecto para ampliar la Escuela utilizando la manzana contigua al establecimiento delimitada por las calles Azopardo, Chile, Huergo y México. También propone la compra de un horno con quemadores de petróleo debido a que la enseñanza en los talleres de fundición se hallaba interrumpida desde hace años por la falta de coque, también ordenó la remodelación de los Laboratorios de Química que estaban anticuados y se dio comienzo en el sótano a una nueva ampliación con destino a la instalación de diversas plantas para la especialidad Química.

    Latzina proyectó cursos nocturnos de cinematografía y electricistas de cines y teatros que fueron aprobados y comenzaron a desarrollarse en junio. Este año finaliza con una intención que se frustra: durante los últimos meses de 1919 Latzina había intentado nuclear a un grupo de padres para organizar una sociedad de cooperación escolar, para dar cumplimiento al decreto del 19 de agosto de ese año que las creaba.

   Al año siguiente, citó nuevamente a los padres de los alumnos para intentar constituir la comisión correspondiente, aunque tampoco tuvo éxito, debido a que solo concurrieron tres padres y no adoptaron resolución alguna.

   Durante 1921 la marcha del establecimiento se vio afectada por las interrupciones de clases que se produjeron por diversas causas. La más importante fue ocasionada por la epidemia gripal, que provocó la clausura del establecimiento desde el 23 de julio al 10 de agosto. Como consecuencia es normal que se haya resentido la enseñanza, sin embargo para que los alumnos recuperaran el tiempo perdido en lo que atañe a talleres y laboratorios, se recomendó a los profesores que limitaran sus explicaciones a los temas fundamentales de los programas, pero la enseñanza igual dio poco resultado. Se continuó trabajando en la organización de la especialidad Química, terminando el Laboratorio General también fueron habilitados el Laboratorio y el Taller de Cinematografía.

   En el Taller de Galvanotecnia los alumnos practicaron con éxito en la reproducción de medallas con operaciones de bronceado, niquelado y plateado como en los años anteriores. Nuevamente este año durante las vacaciones de julio se realizaron excursiones de estudios por el interior del país, fomentadas por Latzina. También se realizaron en la Escuela interesantes exhibiciones cinematográficas sobre asuntos técnicos.

   En 1922 las clases comienzan con normalidad, se pone en vigencia un nuevo plan de estudios para las cuatro especialidades, en el cual se daba más intensidad a la enseñanza práctica. Por primera vez en la escuela, con el trabajo casi exclusivo de los alumnos, se fabrican motores eléctricos de corriente continua de 2 HP, mientras que en la especialidad Mecánica se concluye la construcción de varios tornos para trabajar metales. En la especialidad Química continuaron las dificultades debido al envío por parte del Ministerio de partidas reducidas.

   Las prácticas de laboratorio comenzaron sin que le acordaran los fondos necesarios para la compra de los elementos que exigían los estudios y las prácticas. No obstante se adquirió una instalación frigorífica completa que se ubicó en un salón contiguo al Laboratorio de Máquinas y Motores. Durante este año se dictó sorpresivamente un decreto por el que se eximía a todos los alumnos de la escuela del pago de matriculación, los derechos de exámenes y de certificados, esta recaudación que era de suma utilidad para la escuela, al eliminarse frenó en parte su capacidad de crecimiento.

   En 1923 ya el edificio era muy parecido al que conocemos en la actualidad. Su superficie total era de una manzana: contaba con un subsuelo, planta baja y dos pisos pero resultaba cada vez más estrecho, a pesar de las ampliaciones que se llevaban a cabo con el ingenio de Latzina, utilizando los elementos disponibles del establecimiento. Los talleres trabajaban con entusiasmo. La especialidad Química vuelve a tener dificultades por carecer de recursos, pero igual se trabajaba en los proyectos de Laboratorio de Ácido Sulfhídrico y Cámara Oscura para fotografía.

   El laboratorio fotográfico que tenía la Escuela era uno de los mejores que había en el país y se proyectaba que esta sección podría mantenerse con trabajos que le encomendarán las reparticiones oficiales porque ya se estaba haciendo imposible mantenerlo por falta de recursos.

   En 1925 se propone la creación de una nueva especialidad: Construcciones Navales, como una forma de estímulo hacía la industria marítima Argentina, los astilleros existentes en diversos puntos del país demostraban que no contaban con técnicos que posean la preparación teórica adecuada que exigía la construcción naval en ese momento.

   El 1° de agosto de ese año por decreto del gobierno nacional se agregó el nombre del primer Director Fundador "OTTO KRAUSE" a su primitiva denominación de Escuela Industrial de la Nación.

   El 18 del mismo mes, el Príncipe de Gales Eduardo de Windsor, visita la Escuela acompañado por el Presidente de la Nación Marcelo Torcuato de Alvear. Recorre los talleres, asiste a clases, y pasa muchas horas en el Museo Tecnológico, para luego recibir como recuerdo un torno, un mueble de caoba, un electromotor de CC y la colección de programas, planes y reglamentos que regían en la Escuela, finamente encuadernado, trabajos estos elaborados por los alumnos.

   Al año siguiente la popularidad de la enseñanza técnica es tan grande que una vez abierta la inscripción, en tan sólo tres días se ocuparon todas las vacantes quedando fuera cientos de postulantes. La especialidad Química cuenta con sensibles mejoras en la preparación de sus técnicos con la Planta de Cremería y Caseína, máquinas para elaborar aceites comestibles, una Planta de Tintorería y un equipo completo para fabricar jabón también hay nuevas maquinarias para la especialidad Mecánica y Eléctrica.

   La Escuela tiene una nueva propuesta: la especialidad Textil. Los cursos de hilandería y tejeduría son oportunos en el momento en que toda clase de tejidos se esta desarrollando en el país, por lo tanto se hace necesario la formación de personal capacitado con destino a esas industrias. Durante este año se aprueban la forma experimental el funcionamiento de cursos de minería y elaboración del petróleo para egresados de la Escuela.

   El 6 de noviembre de 1926 se inauguró en el hall central el busto del Ingeniero Otto Krause, realizado por el artista Luis Perlotti, docente de la casa.

   En 1927 el edificio de la Escuela está en los pasos finales de una nueva ampliación sobre la calle Chile, que permitiría un pequeño desahogo. Por disposición ministerial hubo suspensión de clases y actividades entre el 5 y 13 de agosto, pero a pesar de ello la enseñanza se desarrolló normalmente. Faltaban unos días para la iniciación del ciclo lectivo 1928 cuando fue impuesto un nuevo plan de estudios. El décimo que rige desde la implantación de la enseñanza industrial en el país, abarca todas las especialidades y tendrá vigencia sólo por ese año.

   El proyecto original de Latzina, referente al examen de ingreso con pruebas escritas de Aritmética, Geometría y Dictado, fue aprobado con una variante, sustituyeron el Dictado por una prueba de Dibujo. La implementación del plan convirtió en angustiosa la difícil situación creada por la falta de espacio, escasez de personal de talleres, oficinas, ayudantes de gabinetes, celadores y personal de limpieza, además del trabajo que implicaba la creación de cinco nuevas divisiones.

   El 10 de julio, por una disposición ministerial la escuela fue autorizada para exigir a los alumnos de los dos primeros cursos las herramientas que se necesitan para sus trabajos en el taller. Más de la mitad del alumnado reclaman la modificación de dicha resolución. En el Laboratorio de Química se desarrolla como en años anteriores, un curso para los Oficiales del Cuerpo de Bomberos de la Capital.

   Latzina insiste en que no se continúe la puesta en marcha del plan de estudios aprobado el año anterior. No se podía cumplir con las prácticas que exigía el nuevo plan, pues los horarios de asistencia eran muy superiores a los que cumplía el personal. Los trabajos que se efectúan en los talleres disminuyeron de manera considerable por la escasez de personal y los asuetos excesivos. Los maestros ocupan casi todo su tiempo en atender la ejecución de los trabajos prácticos de los alumnos y no hay otro personal asignado para realizar los trabajos que se necesitan en la Escuela. Este año fue el más dificultoso desde la creación de la Escuela.

   En 1929 hay otro plan de estudios, que regirá entre 1929 y 1938, siendo necesario para el ingreso tener aprobada la escolaridad primaria, superar el examen de ingreso y una edad mínima de 12 años.

   El 20 de junio de 1930, el Ing. Eduardo Latzina se jubila, cansado de no contar con apoyo oficial, y que reiteradamente se vieran frustradas las gestiones sobre la entrega del terreno fiscal que existe detrás de la Escuela, separado por la calle Azopardo, para ampliaciones. Asume la dirección el Ing. Pedro Torre Bertucci, en forma transitoria, hasta que se hace cargo el nuevo director, Ing. Francisco González Zimmermann ...



1896 - 1910


1930 - 1940


Esta investigación fue realizada por los Profesores:

Dra. Estela Virginia Lieff - Arq. Mabel Élida Colucci - Ing. Horacio Eduardo Podestá