Discurso del banquete
de inauguración del edificio de la
Escuela Industrial de la Nación
Por
la noche del 24 de mayo de 1909, se realiza un banquete, ofrecido por los
profesores de la Escuela, con motivo de la inauguración oficial
del edificio. El Director de la Escuela, Ing. Otto Krause, pronuncia el
siguiente discurso que se transcribe textualmente :
"
Señores :
Las fuerzas psíquicas que animan a las ideas pueden,
como las físicas, estar en estado latente, bastando una circunstancia
cualquiera, fortuita o de intento, para que se conviertan en fuerzas sensibles
y produzcan en el orden material un trabajo efectivo, y en el normal una
evolución que es, podemos decir así, el trabajo psíquico
que se realiza en el seno de la humanidad, transformando sus destinos.
Las fuerzas latentes de una enorme masa de agua tranquila, contenida por
murallas, se convertirían en algo así como las fuerzas desencadenadas
en un infierno, si alguna de dichas vallas desapareciera de repente. En
cambio, esas mismas fuerzas regularizadas y conducidas por los medios que
el hombre con su trabajo y experiencia ha ido descubriendo poco a poco,
transforman los áridos desiertos en campiñas de doradas mieses,
en huertos de exquisitos frutos y en vergeles floridos; engendrando también
a la voluntad humana para satisfacer las múltiples necesidades de
la tan compleja vida moderna. En el primer caso, la destrucción,
la muerte, el caos; y en el segundo, la vida, el bienestar y la alegría.
Igualmente la fuerza latente encerrada en una idea, puede servir para el
bien como para el mal: dirigida inconvenientemente sin el regulador del
buen juicio tendrá resultados negativos y aún perjudiciales
para la sociedad. Las ideas de libertad, fraternidad e igualdad por ejemplo,
el socialismo y muchas otras ideas políticas y sociales han causado
y pueden aún causar en sus falsas aplicaciones la destrucción
y aniquilación de las sociedades. Y por el contrario, si el mecanismo
por medio del cual ellas son conducidas y modificadas es racional y hábilmente
combinado, sus efectos serán positivos, produciendo una evolución
hacia el perfeccionamiento. En lo moral, social y político, así
como en lo económico e industrial, cuyos problemas son de actualidad
palpitante, debemos todavía moldear las formas definitivas, de acuerdo
con nuestro ambiente y la ideosincrasia de nuestro pueblo. Para ello es
necesario ante todo que perfeccionemos los medios intelectuales y materiales
que debe valerse el hombre para realizar sus ideas y propósitos;
éste es uno de los deberes primordiales de la presente generación,
para que sus hijos incurran cada vez menos en los errores de sus antepasados.
Es necesario conservar el nivel de cultura dentro de las grandes corrientes
que llevan a la humanidad hacia sus ideales, so pena de que, cual barco
desmantelado y sin timón, quedemos embicados en la costa.
Señores :
La idea de la creación de la Escuela Industrial, traía
en sí una energía latente poderosa. No sé cual fue
la circunstancia que la sensibilizó, lo cierto es que un buen día
me encontré con las mangas arremangadas, tratando por todos los
medios en mi poder de encauzar dichas fuerzas con el fin de aprovecharlas
lo más ventajosamente posible. La tarea fue difícil debido
a los medios deficientes de que disponía; y si tuvimos éxito
en un tiempo relativamente corto, es porque esta institución obedece
a una de esas grandes leyes que rigen los destinos de los pueblos, imponiéndose
con una precisión tal, que una vez sacados los primeros escollos,
se labra el cauce por sí solo. Su misión es como sabéis
la de perfeccionar los medios de aprovechar en beneficio del hombre las
fuerzas físicas y las riquezas existentes bajo y sobre nuestro suelo.
La estructura institucional de la Escuela es a su vez un mecanismo articulado,
que vosotros habéis contribuido en primera línea a construir,
poniendo para ello vuestra competencia y dedicación. Yo he sido
uno de los tantos obreros que ha hecho algo de la complicada máquina;
he sido el dibujante que hizo el diseño. Vosotros hicisteis el trabajo
de cada uno de sus organismos, y finalmente hemos armado las diferentes
piezas. Aprovecho aquí la ocasión para recordar la colaboración
eficaz del Sr. Vicedirector, Ing. Eduardo Latzina, que en todo tiempo ha
puesto a beneficio de la obra común sus bellas prendas de carácter
y laboriosidad inteligentemente desarrollada; sus condiciones de hombre
estudioso han hecho que en más de una ocasión halla seguido
sus consejos. También me corresponde en este momento hacer presente
a uno de los auxiliares de más mérito con que ha contado
la Escuela, desde su fundación, el Secretario y Profesor Luis Navarro,
que desde hace doce años con el mismo entusiasmo del primer día,
está activo en la brecha: a su espíritu educado en el orden
se le debe la organización metódica de la parte administrativa.
Concluido el edificio, hemos presentado al público nuestra obra,
parece que ha merecido su aprobación y como buenos compañeros
y amigos venimos hoy, como lo hacen los buenos obreros albañiles,
cuando han colocado la cubierta de la casa, a mojar el techo con una botella
de champagne para que no se llueva.
Señores :
Hago votos para que en el futuro nuestra obra que con tanto
amor hemos levantado, resista a la acción del tiempo y que sus inclemencias
no mojen y destruyan las ilusiones que tenemos de su espléndido
porvenir; para que reine siempre el espíritu de cuerpo que hasta
hoy ha unido al personal docente de la Escuela y sigamos trabajando en
honor y provecho de la patria.